Abrazando la incertidumbre

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Muchas veces nos encontramos tan inmersos en la cotidianidad y la rutina diarias que terminamos dando las cosas por sentadas, como si la realidad estuviera dotada de una naturaleza consistente e inalterable.

Sin embargo, puede que a estas alturas ya hayas experimentado lo siguiente: tu vida parece estar bajo control,  puesto que tienes un trabajo estable, una vida más o menos acomodada y todo parece irte sobre ruedas. Sin embargo, en un giro inesperado de acontecimientos todo el tinglado que tenías montado parece desmoronarse como si de un castillo de arena se tratase, y tu vida tal y como la considerabas hasta el momento se desvanece. Sin dar crédito a lo que te está ocurriendo te sientes como si te hubiera pasado un camión por encima; lo que era algo seguro para ti ha dejado de serlo, ha dejado de ser una constante en tu vida y de repente un sentimiento de gran incertidumbre te invade.
Imagen relacionadaLa realidad es que muchas veces no nos sentimos cómodos con la incertidumbre. Lo desconocido nos aterra, lo vemos como una amenaza y preferimos aferrarnos a lo que ya conocemos, aunque muchas veces no sea lo más conveniente para nosotros (ya lo rezaba el dicho, ‘más vale malo conocido…’).

Y es que, nuestra estructura mental no parece estar preparada para la incertidumbre, de hecho no le gusta ni un pelo. La mente necesita predecir lo que va a ocurrir, no puede tolerar tanto desconocimiento. De hecho, en ello se basa su funcionamiento habitual: en hacer preguntas y en tratar de encontrar respuesta a dichas preguntas, en acumular la máxima información posible para estar preparados ante lo que nos pueda pasar. Cuando ésto no es posible, algo va mal para la mente, hasta el punto de que es capaz de entrar en pánico o hacernos quedar paralizados sin poder actuar ni pensar con claridad.

Lo anterior tal vez se podría traducir en lo siguiente: la mente simplemente no es capaz de confiar. Para mí confiar es algo que sólo podemos hacer trascendiendo nuestra actividad mental, algo que parece sencillo pero que muchas veces no lo es debido a nuestra condición humana. Desde que habitamos esta Tierra hemos buscado seguridad, hemos tratado de evitar el peligro a toda costa y seguimos haciéndolo a día de hoy. Ésto no es malo en absoluto, ha servido para posibilitar la perpetuación de nuestra especie durante miles de años, pero debemos ser conscientes de ello y saber que existe una dimensión más allá de la mente en la que podemos apoyarnos y sentirnos seguros, aún sin tener toda la información necesaria. Se trata de un lugar en el que simplemente nos limitamos a soltar todo y nos dejamos llevar.

¿Y cómo llegar a ese lugar? Yo muchas veces cuando me encuentro abrumada con infinidad de pensamientos, imaginando todos los escenarios posibles y sopesando todas las opciones habidas y por haber, simplemente decido declararme completamente ignorante. Declararse ignorante es la decisión más arriesgada y al mismo tiempo más acertada que podemos tomar si queremos embarcarnos verdaderamente en la andadura de vivir. Declararnos ignorantes implica rendirnos al momento presente, centrando nuestra atención en todo aquello que hacemos momento a momento, sin divagar mentalmente preocupados por el pasado o el futuro.

Puede parecer contradictorio y simplemente antinatural actuar de la manera que acabo de describir, puesto que que por lo general nadie nos ha enseñado a hacerlo. Se nos ha enseñado a controlar nuestra vida, a pensar en exceso mientras tratamos de planificarlo todo. No es algo malo querer darle un cierto orden y estructura a nuestra vida (de hecho creo que lo contrario podría ser muy contraproducente), pero es mucho mejor hacerlo desde la tranquilidad y la confianza y no desde el miedo (estoy segura de que tú mism@ habrás notado la diferencia en la forma cómo te sientes en ambos casos).

Cuando aplicamos este cambio de perspectiva nuestra intuición puede operar libremente, nuestras acciones provienen de la inspiración y todo parece que fluye de una forma distinta. Las cosas parecen más sencillas de cómo nos las habíamos imaginado, los bloqueos se desvanecen y obtenemos resultados positivos sin necesidad de mucho esfuerzo. Quizás ésto ya lo hayas podido experimentar alguna vez, puesto que existen momentos en los que nos sentimos más relajados y nos es más fácil dejarnos llevar, por ejemplo realizando aquellas actividades que más nos gustan (a mí me suele ocurrir cuando escribo, por ejemplo).

Quisiera rescatar a continuación las ideas clave con las que me gustaría que te quedaras tras leer este post. El cambio de perspectiva que te propongo se basa en definitiva en lo siguiente:

  • La mente se apoya en las circunstancias externas, que percibe como aparentemente sólidas e inalterables, para de ese modo sentirse segura.
  • La incertidumbre puede surgir cuando algo inesperado nos acontece y de repente la seguridad que teníamos sobre determinada faceta de nuestra vida se tambalea. Generalmente la incertidumbre nos impulsa a tomar una decisión, resultando en un aumento de nuestra actividad mental.
  • Para no dejarnos aturdir en exceso con nuestros pensamientos cuando seamos presos de la incertidumbre, es muy recomendable que seamos capaces de conectar con nuestro presente, para así poder escuchar a nuestra intuición desde un espacio de serenidad y desapego y tomar la decisión más adecuada.

En los próximos posts me centraré en detallar algunos métodos que yo misma utilizo o he utilizado en el pasado para anclarme en el momento presente, para que te sea más sencillo poner en práctica lo que te he contado en este artículo. No obstante, puedes empezar por revisar esta entrada si aún no lo has hecho: Introducción a la meditación.

Espero que te sirva este artículo y te invito como siempre a contarme tu experiencia en los comentarios :). ¡Hasta el próximo post!

El embudo del agotamiento

¿Alguna vez has sentido que has tenido que renunciar a cosas importantes de tu vida con el fin de poder llegar a cumplir con tus obligaciones? ¿Actividades que considerabas energizantes, que te hacían sentir bien o que simplemente te ayudaban a desconectar han dejado de tener cabida en tu vida cotidiana? Y lo que es peor, has sentido que al deshacerte de dichas actividades te sientes más agotado y sin fuerzas que antes?
Si tu respuesta ha sido afirmativa, tal vez estés cayendo dentro de lo que se conoce como el embudo del agotamiento.

El embudo del agotamiento es una manera sencilla de ilustrar un fenómeno que desgraciadamente está muy extendido en nuestra sociedad, en el cual dejamos de atender aquellas actividades que nos resultan gratificantes y nos ayudan a recargar pilas por aquellas actividades que consideramos más urgentes o prioritarias. Al hacer ésto, el círculo que engloba nuestras actividades se va estrechando y cada vez deja menos cabida para aquellas actividades que contribuyen a nuestro bienestar (de ahí la ilustración del embudo). Ésto acaba derivando en una sensación de agotamiento en el propio individuo, al contrario de lo que se podría esperar:

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Observemos más detenidamente cómo se produce este fenómeno. Si has observado el esquema anterior, verás que en la parte alta del embudo tenemos una vida equilibrada en la cual alternamos actividades que podríamos considerar como obligaciones con otras que nos revitalizan y nos ayudan a desconectar.

En un momento dado, se presenta una nueva obligación que precisa de nuestra atención, y en el intento de hacerle frente decidimos prescindir de alguna de esas actividades que tanto nos gustan y nos hacen sentir bien, creyendo así que no nos sentiremos tan agobiados y estresados. Contráriamente a lo que podríamos pensar, resulta que nos sentimos ahora más estresados debido al déficit de tiempo que ahora dedicamos a la tan necesaria desconexión, resultando en agotamiento. Este ciclo puede irse repitiendo, aumentando así las obligaciones y disminuyendo el tiempo reservado para el ocio, con todas las consecuencias que ello conlleva para nuestra salud a todos los niveles.

Es posible que muchas personas se sientan identificadas con lo anterior. Si eres una de ellas no te preocupes, puesto que no es difícil caer en esta dinámica en ciertas etapas de nuestra vida. Lo más importante es detectar esta tendencia y tomar la decisión de revertir la situación en pos de nuestra salud; sólo así podremos ir dando pequeños pasos para volver al punto de equilibrio en el que inicialmente nos encontrábamos y en el cual nos sentíamos mejor en todos los aspectos, con más energía y un mayor estado de ánimo.

Entonces, ¿Cómo podemos evitar caer en el embudo del agotamiento? ¿O cómo podemos recuperar el equilibrio del que gozábamos antes de caer en él?

  • Aprende a separar el grano de la paja.- Para bien o para mal, la realidad es que disponemos de un tiempo limitado. Por ello, es crucial aprender a gestionarlo adecuadamente distinguiendo aquello que es verdaderamente importante de aquello que no lo es. Esto es algo subjetivo puesto que estamos hablando de aquello que contribuye a tu felicidad, y ésta puede consistir en estar con tus seres queridos, dedicarle tiempo  a tus hobbies, etc. Independientemente de lo que sea, asegúrate de reservar tiempo para ello para así afrontar mejor aquellos momentos que requieran de un esfuerzo mental y/o físico por tu parte. No se trata de desatender nuestras obligaciones, sino de asumir únicamente aquellas que nuestra salud nos permita. Para ello habrá que realizar un ejercicio de introspección importante, siendo honestos con nosotros mismos sin querer ejercer de superhéroes para llegar a todo.
  • Detecta tus ‘ladrones de tiempo’.- Es posible que pienses que no dispones del tiempo suficiente  para conciliar el ocio con tus obligaciones, pero seguramente si haces un ejercicio de reflexión y revisas el tiempo que dedicas diáriamente a cada una de tus actividades detectes algunas que realmente no te aportan nada y están robando tu valioso tiempo. Es importante identificar a tus ladrones de tiempo para así poder reservar espacio a aquellas actividades que sean verdaderamente importantes para ti.
  • Pase lo que pase, jamás descuides tu salud.- Nunca me cansaré de decir esto. Podemos pasar por periodos en nuestra vida en los cuales tengamos más trabajo por razones justificadas. Ahora bien, ello nunca debería ser una excusa válida para descuidar nuestra salud, ésto es, llevar una alimentación equilibrada, hacer ejercicio con regularidad y dormir las horas recomendadas. Puede parecer que a corto plazo no haya una repercusión palpable si ignoramos alguno de estos aspectos (o todos), pero ten por seguro que irá haciendo mella en tu salud y a largo plazo lo acabarás notando.
  • Da la bienvenida a nuevas experiencias.- Caer en la rutina, especialmente si has dejado de lado actividades que te hacían sentir bien y que aportaban variedad a tu vida, puede ser desesperante y afectar directamente tu estado de ánimo, traduciéndose en una menor productividad. Para evitar esto,  recomiendo introducir experiencias que aporten ese sentimiento de novedad y bienestar a tu vida, que no tienen por qué ser muy exóticas y ni siquiera tienen por qué costarte dinero (pueden ser una excursión al bosque, un día dedicado al arte, la visita a un viejo amigo, etc.). Cualquier cosa vale, mientras te ayude a desconectar y ver la vida desde otros puntos de vista.

Espero que estos consejos te sean de utilidad tanto si necesitas recuperar el equilibrio en tu vida y salir del agotamiento en el que te encuentras inmerso, como si quieres seguir gozando de una vida equilibrada conciliando las distintas facetas.

Me interesaría mucho que me compartieras tu experiencia con este tema, así que te invito como siempre a hacerlo en los comentarios 🙂 . ¡Hasta el próximo post!

El espejo de tu mundo

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Creo que existe algo muy especial en la relación entre nosotros y el resto del mundo, lo que de otra manera podríamos llamar nuestra percepción de las cosas.

Está claro que la percepción de la realidad es una experiencia individual e irrepetible, ninguno de nosotros percibimos la realidad de la misma forma y eso puede evidenciarse simplemente hablando un poco con las  personas que nos rodean. En las conversaciones descubrimos las opiniones ajenas, que pueden ser muy dispares y en ocasiones hasta diametralmente opuestas a las nuestras.

Cada individuo ha moldeado su percepción de la realidad en base a su sistema de creencias, adquirido a lo largo de los años de acuerdo con la educación recibida y  el momento histórico que le ha tocado vivir.

Debido a lo anterior, quisiera aprovechar este post para advertir la tendencia que tenemos como seres humanos a proyectar nuestras emociones hacia el exterior, algo de lo que quizás tú ya te hayas percatado. Y es que, al ponernos nuestras gafas para ver el mundo,  nos cuesta en muchas ocasiones ser objetivos y curiosamente nos describimos a nosotros mismos a través de lo que vemos, sin ni siquiera ser conscientes de ello muchas veces. Como si de un espejo se tratara,  hacemos del mundo que nos rodea  un reflejo de nuestra personalidad, y volcamos en él todos nuestros anhelos, carencias y deseos.

Detectamos defectos en otras personas que sin ser conscientes nos otorgamos a nosotros mismos, culpamos a alguien de algo que nos ha sucedido con una facilidad a veces abrumadora, y tantos otros ejemplos que seguro podríamos encontrar si hiciéramos un poco de memoria. En definitiva, delegamos la responsabilidad por nuestras emociones al exterior, a lo que está ocurriendo, creyendo que la razón por la cual nos sentimos de determinada manera se encuentra fuera de nosotros.

Estamos muy acostumbrados a poner nuestra atención en el exterior, pero, ¿y qué hay de lo que ocurre en nuestro interior? ¿Acaso no es también importante?

Cuando prestamos atención a nuestras emociones y tomamos responsabilidad por ellas podemos darnos cuenta de que en realidad éstas tienen que ver mucho más con nosotros mismos de lo que nos pensamos. La forma cómo nos sentimos puede ser en muchas ocasiones producto de experiencias pasadas que nos dejaron huella y las cuales no supimos gestionar de la mejor manera.

Siendo más conscientes de nuestras emociones podemos atenderlas como es debido y dejar así de culpabilizar al exterior de cómo nos sentimos; al hacer ésto,  automáticamente gozamos de una mayor libertad para elegir como reaccionamos ante lo que nos ocurre, siendo dueños de nuestro propio bienestar.

Al realizar este cambio de paradigma, ésto es, al trasladar nuestra atención del exterior hacia nuestro interior, lo que hacemos también es dejar de vivir en el pasado o en el futuro. Si leíste el post anterior Tu sufrimiento es opcional, recordarás lo que te contaba sobre la relación íntima que existe entre el sufrimiento y el tiempo, y cómo el primero no puede sobrevivir sin el segundo. Sabiendo ésto, no es difícil adivinar que estaremos quitándonos un enorme peso de los hombros al quitar el tiempo de la ecuación.

Quisiera a continuación proporcionarte algunos consejos que espero te ayuden a gestionar mejor tus emociones sin la necesidad de proyectarlas hacia el exterior, aprovechando así los beneficios que ello puede comportarte:

  • Aventúrate a explorar la naturaleza de tus emociones.- Comienza a poner en práctica la introspección dirigiendo tu atención hacia dentro para poder explorar lo que estás sintiendo en este preciso instante. Es posible que haciendo ésto llegues a descubrir el origen de tus emociones, entendiendo aspectos de ti mismo que hasta ahora tal vez habías dejado pasar por alto. Al comprender el por qué de cómo nos sentimos ganamos un mayor control sobre nuestras  acciones y dejamos de actuar en piloto automático.
  • La clave está en reaccionar menos y observar más.- Va muy en línea con el punto anterior. Cuando yo tomo cierta distancia de lo que mi mente me está contando, puedo observar su futilidad y transitoriedad y dejar de sufrir por ello. Esto no debe confundirse con adoptar una actitud de apatía frente a lo que estoy experimentando, sino todo lo contrario, se trata de observar lo que estamos sintiendo en cada momento con total aceptación.
  • No juzgues aquello que observas.-  Este punto es muy importante, puesto que podemos caer en la trampa al observarnos de rechazar aquello que estamos sintiendo por considerarlo más o menos agradable (o más o menos correcto). Dicha valoración forma parte también de nuestra actitud mental, de modo que si nos percatamos de este hecho y abrazamos lo que observamos sin juzgarlo, inmediatamente tendremos el poder para sanarlo.
  • Mejora tu bienestar a través del autoconocimiento.-  Aprovecha siempre que puedas la oportunidad de observarte para conocerte mejor y comprender tus necesidades y deseos. Al mejorar nuestro autoconocimiento tenemos más poder para tomar decisiones que sean beneficiosas para nosotros y que contribuyan a nuestro bienestar. Sin dicho conocimiento, es más probable que andemos desorientados y no podamos desarrollar nuestro verdadero potencial, dejando de lado muchas posibilidades en el camino.

¿Cuál es tu visión acerca de este tema?  ¿En qué ocasiones recuerdas haber proyectado tus emociones hacia afuera y cómo abordaste la situación? Me interesaría mucho leer tu experiencia, así que como siempre te invito a dejármela en los comentarios 🙂 .

¡Hasta el próximo post!

Tu sufrimiento es opcional

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El tema del post de hoy me interesa profundamente y quisiera que reflexionáramos juntos acerca del mismo. Lo vemos en todas partes, nos lo muestran la televisión y los medios de comunicación constantemente, lo percibimos en los ojos de otras personas y lo experimentamos en carne propia. No hablamos de una enfermedad o de un síndrome que se manifiesta sólo en algunos casos y en ciertas personas, sino de una condición que es inherente al ser humano. Hoy hablamos de sufrimiento.

El sufrimiento no es algo que precise ser definido, es algo que bien podríamos considerar ineludible en algún momento de nuestra vida, y sin embargo quizás haya una pregunta que podríamos hacernos más convenientemente : ¿Por qué sufrimos?.

Al preguntarnos sobre el por qué de nuestro sufrimiento quizás podamos experimentar cierta sensación de enfado o frustración, puesto que pensamos que es injusto lo que nos sucede, que a otros no les ha tocado y que el azar ha cargado en nuestra contra por alguna razón que desconocemos.

Bien, esa es una de las posturas que podemos adoptar para abordar el sufrimiento, pero quizás no sea la más conveniente, no crees?

Reflexionando un poco acerca de lo anterior, una nueva pregunta podría surgirnos: ¿Cabría la posibilidad de que en realidad estemos eligiendo sufrir en muchas ocasiones sin darnos cuenta? Numerosos libros nos hablan precisamente de ésto y tratan de advertirnos acerca de la relación tan estrecha que existe entre el sufrimiento y el tiempo, y paso a profundizar un poco más en ésto.

Si te fijas, todos los momentos en los que has sufrido ha sido a expensas de escapar de tu presente y pensar en algo desagradable que te sucedió en el pasado o incluso quizás en algo que temas pueda sucederte en el futuro. Pero, y en este preciso instante, ¿existe algún motivo por el cual deberías sufrir? Te invito a que mires a tu alrededor y reflexiones unos segundos acerca de ésto.

Con lo que acabo de decirte no pretendo banalizar el sufrimiento que pueda experimentar ningún ser humano, sino más bien tratar de advertir el hecho de que éste constituye una elección de la propia persona, pero para adquirir una mayor comprensión al respecto quizás debamos aprender antes a distinguirlo del dolor.

El autor Eckhart Tolle nos habla muy bien acerca de este tema en su libro El poder del Ahora. Rescato a continuación un fragmento que creo que nos describe algo muy interesante:

“La atención consciente sostenida corta el vínculo entre el cuerpo-dolor y tu proceso de pensamiento, y pone en marcha el proceso de transmutación. Es como si el dolor se convirtiera en combustible para la llama de tu conciencia, que a partir de ese momento arde con más fulgor. Este es el significado esotérico del antiguo arte alquímico: la transmutación de metales inferiores en oro, o del sufrimiento en conciencia. La división interna se cura y vuelves a estar completo. A partir de entonces tu responsabilidad consiste en no crear más dolor […]”.


Te invito a leer este libro si aún no es has tenido ocasión de hacerlo, para mí es uno de los mejores libros que he leído nunca acerca de esta temática, y dicho sea de paso, es uno de mis libros favoritos sin lugar a dudas. Aquí te dejo un enlace para que puedas adquirirlo ahora:

Eckhart Tolle – El Poder del Ahora

El autor nos ofrece una conclusión reveladora, y es que el sufrimiento es en realidad el resultado de magnificar y/o prolongar nuestro dolor a través de nuestro estado mental y emocional. El dolor puede perfectamente existir, bien sea a nivel físico o a nivel emocional, pero podemos abordarlo desde la aceptación en el momento presente sin tratar de añadirle más energía negativa con nuestro pensamientos y juicios sobre el mismo, para así no crear más sufrimiento en nuestra vida. Haciendo ésto estaremos gestionando nuestro dolor de una manera sin duda más saludable y podremos recuperarnos de él más rápidamente.

Al darnos cuenta de que el sufrimiento es una elección que hacemos nosotros mismos, podemos decidir vivir este momento presente, en el cual el sufrimiento no puede subsistir, y dejarnos sorprender por el alivio que se siente, por la belleza que encierra el simple hecho de observar nuestro ahora, sin más adornos por nuestra parte.

Por otro lado, el sufrimiento tampoco debería ser visto como algo indeseable a lo que debamos tener cierta aversión, sino que podemos verlo como un mensaje encubierto que puede revelarnos mucho acerca de quiénes somos, de nuestros anhelos y nuestras necesidades. Podemos, por lo tanto, utilizar el sufrimiento a nuestro favor si sabemos interpretarlo adecuadamente y aprender de él.

Es probable que del dicho al hecho haya un trecho y nos cueste en ocasiones soltar el dolor que nos produce aquello desagradable que nos acontece, pero podemos poco a poco aprender a gestionarlo mejor para así empezar a ahorrarnos mucho tiempo de sufrimiento innecesario, siendo más felices en el camino. Nuestra actitud lo es todo, especialmente en estas situaciones, y una actitud positiva y abierta al aprendizaje es crucial para nuestro desarrollo y nuestro bienestar.

¿Y tú?¿Cómo abordas tu sufrimiento en el momento en el que éste se presenta? Me apetece mucho conocer tu experiencia respecto a este tema, así que anímate a contármelo en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

La Ley del Vacío

En mi anterior post te hablaba de lo importante que es empezar el año con un propósito que te motive lo suficiente como para tomar acción y no desfallecer a mitad del camino con el pasar de los meses, algo que desgraciadamente suele ser habitual en muchos casos. Si no tuviste ocasión de leerlo, puedes hacerlo ahora aquí: ¿Cuál es tu nuevo propósito?

Como quiero seguir ayudándote a que perseveres en tu objetivo, hoy quisiera hablarte de algo que también considero que es importante que tengas en cuenta antes de ponerte manos a la obra. Y es que, con el comienzo de un nuevo año sentimos cierta necesidad de hacer limpieza y quedarnos sólo con aquello que sea verdaderamente necesario para nosotros a partir de esta nueva etapa, ya que sentimos que algunas cosas nos pesan demasiado y sólo nos ralentizan. Más aún, acumular cosas que no necesitamos tan sólo parece complicarnos la vida y hacérnosla más tediosa (yo fui consciente de esto cuando  hace tiempo realicé una mudanza y observé todo lo que había acumulado durante tantos años, dándome cuenta de que había almacenado muchas cosas que ni siquiera necesitaba respondiendo al típico ‘por si acaso’).

El hecho de hacer limpieza de aquello que ya no nos sirve nos ayuda a simplificar nuestra vida y a ponerla en orden. De este modo, tendremos por mano sólo aquello que necesitamos en esta nueva etapa y estaremos listos para proseguir con nuestro viaje sintiéndonos mejor y más livianos.

Por ello, hoy quisiera hablarte de la ley del vacío, de la que quizás ya hayas oído hablar alguna vez.

La ley del vacío nos dice que para que algo nuevo pueda entrar en nuestra vida es necesario hacerle un espacio. Esto va muy ligado con la ley de la atracción de la que te hablé en uno de mis posts (aquí te lo rescato para que puedas leerlo si no tuviste ocasión de hacerlo: Introducción a la Ley de la Atracción).

Es posible que el hecho de experimentar un vacío en alguna de las areas de tu vida te resulte incómodo, puesto que estamos muy acostumbrados a llenar nuestro tiempo y espacio de mil y una formas. Por eso, cuando se presenta inesperadamente un vacío en nuestra vida con el que no contábamos, nos sentimos extraños y temerosos de lo que pueda pasarnos a partir de entonces. No entendemos que, los cambios suelen ir precedidos de cierto caos, de cierta incertidumbre y como no, de un vacío temporal que más tarde será llenado con algo positivo y conveniente para nosotros.

Hoy te animo a que experimentes por ti mismo lo que la técnica del vacío puede hacer por ti y te doy algunos consejos para que te sea más sencillo empezar a ponerla en práctica:

  • Enfoca tu atención en una area específica.- Antes de volverte loco y empezar a deshacerte de todo lo que encuentres a tu paso es preferible que escojas una area en la que desees realmente hacer limpieza en estos momentos. De esta manera tendrás un pensamiento dirigido que te permitirá tomar las decisiones adecuadas
  • Visualiza tu recorrido .- Trata de visualizar cómo será tu recorrido a partir de este mismo instante, hacia donde te dirigirás y qué acciones necesitaras tomar en el camino. Por supuesto, siempre es bueno abogar por una actitud algo previsora en caso de que puedan presentarse ciertos imprevistos.
  • Determina aquello que realmente necesitas.- Quizás pueda parecerte una tontería, pero muchas veces creemos que todo lo que tenemos es necesario, cuando si nos paramos realmente a pensarlo veremos que no es así, que estamos acumulando infinidad de cosas debido a causas puramente emocionales. Esto sobretodo nos suele suceder con cosas que tienen que ver con nuestro pasado, que sentimos que de algún modo forman parte de nuestra identidad y nuestra vida. Habiendo visualizado el camino que nos queda por andar y centrando nuestra atención en el presente, debería sernos más sencillo distinguir aquello verdaderamente importante de lo que no lo es.
  • Ante la duda, espera un poco.- Es posible que a veces te cueste decidir lo que es realmente imprescindible de lo que no, o que no estés seguro de deshacerte de algo en estos momentos. En ese caso no te apures, tómate un tiempo para reflexionar sobre ello y haz uso de tu intuición para ganar algo de claridad; muy probablemente llegará el momento en el que no albergues ninguna duda respecto la decisión más precisa a tomar.
  • El vacío comprende lo material y lo inmaterial.- No pensemos sólo en cosas físicas cuando hablamos de crear vacío, podemos también dejar atrás infinidad de cosas inmateriales tales como hábitos, relaciones, pensamientos, y cualquier cosa que por lo general nos dificulte avanzar en nuestra vida. Lo ideal sería tener en cuenta ambos mundos para que el proceso de limpieza sea realmente efectivo y nos ayude a atraer los resultados esperados. 

Espero que te haya sido de utilidad lo que te he contado en este post para que ya no tengas más excusas y te pongas manos a la obra con aquello que decidas emprender este año. Por supuesto y como siempre, te invito a que me cuentes tu experiencia con el uso de esta maravillosa herramienta en los comentarios 🙂 .

¡Nos vemos en el próximo post!

¿Cuál es tu nuevo propósito?

Oat field at sunset

Me hace especial ilusión publicar el que será mi primer post de este año 2017, con el aroma particular que siempre acompaña a estas fechas de nuevos comienzos. Un año nuevo siempre simboliza un nuevo ciclo, una nueva oportunidad para hacer las cosas mejor, y eso, a mi modo de ver, transmite ilusión de manera casi inevitable.

Y hablando de ilusión, el año pasado tomé la decisión de iniciar este blog para hablarte de temas que me inquietan, aportarte mis humildes conocimientos al respecto y ser ese granito de arena que contribuya a tu felicidad y bienestar. Por ello, quisiera aprovechar este post para darte las gracias por estar siempre al otro lado, ya sea leyéndome, compartiendo y/o comentando mis publicaciones. Quiero invitarte a que si tienes alguna sugerencia o inquietud que plantearme, te animes a hacerlo en los comentarios o bien via el formulario que está disponible en mi página principal.

Y tras este pequeño paréntesis quisiera hablarte ahora del tema que quiero tratar a colación del propio título que encabeza este post.

Cuando se acerca el fin de un año para dar paso al comienzo de uno nuevo, nos suelen surgir todo tipo de reflexiones acerca de cómo ha sido este periodo para nosotros y qué cosas buenas (y otras no tan buenas) ha traído consigo. No sé a ti, pero a mi me gusta hacer siempre un balance de cómo ha sido el año y sobretodo tratar de responder a las siguientes preguntas: todo cuanto he hecho este año me ha acercado más a la vida que quiero vivir? Me ha acercado más a la persona que quiero llegar a ser?

Creo que la respuesta a lo anterior es clave si realmente queremos vivir una vida que tenga sentido para nosotros, por ello merece la pena hacer este pequeño ejercicio de reflexión si queremos exprimir al máximo esta nueva oportunidad que nos brinda el nuevo año de acercarnos a la mejor versión de nosotros mismos.

Por otro lado, con el comienzo de un nuevo año terminamos por hacer una lista interminable de deseos que por desgracia en su mayoría acaban cayendo en saco roto. Me quiero aventurar a decir que quizás muchas veces no seamos del todo realistas, y que sin duda resulta mucho más fácil alcanzar metas en nuestra imaginación que desde la acción y la perseverancia. Ahora bien, si te paras a observar tu lista de deseos, verás que no todos son igual de prioritarios, y que seguramente habrá algunos que para ti sean más importantes en el momento actual en el que te encuentras. Es posible además que, haciendo recuento de esos deseos, encuentres un propósito que verdaderamente cobre significado para ti y quieras llevar a cabo con más ganas que nunca, algo que ya no puede esperar más y requiere que pongas todo de tu parte. Ese propósito es el que te dará la motivación necesaria para tomar acción y no quedarte sólo fantaseando sobre él.

Para este nuevo año quisiera proponerte una serie de ideas que quizás puedan ayudarte a ganar claridad respecto el propósito que te gustaría abordar durante los próximos meses.

Determina tu situación actual.- Podríamos decir que nuestra vida se enmarca en una serie de áreas como la salud, nuestra situación económica, relaciones personales,  etc. Es muy probable que sin mucho esfuerzo puedas detectar en qué áreas cogeas más que en otras y cuáles te gustaría mejorar en esta etapa de tu vida. Tu propósito se encontrará en aquella área que ahora mismo sea prioritaria para ti, por ello analiza bien los diferentes aspectos de tu vida y comienza a detectar aquello que realmente te gustaría cambiar y/o mejorar.

Conócete a ti mismo.- Este considero que es un punto importante, puesto que un propósito honesto nacerá del conocimiento que tengas sobre ti mismo y sobre lo que te hace feliz. Algunos deseos muchas veces no nacen de la honestidad sino de la necesidad de satisfacer o impresionar a los demás, por ello es importante que aprendas a discernir bien unos de otros.

Define tu propósito.- Una vez hayas revisado los puntos anteriores te será más fácil comenzar a definir tu propósito. Merece la pena que inviertas tiempo en ocuparte de los detalles, en el por qué de tu deseo y en el significado que crees que puede aportarle a tu vida a largo plazo. Puedes utilizar cualquier recurso que te ayude a afianzar tu visión, ya sea visualizando tu propósito, escribiendo sobre él o aquello con lo que te sientas más cómodo. Lo más importante es ganar claridad acerca de lo que quieres para que no albergues ninguna duda al respecto y puedas pasar a la acción.

El tiempo es relativo.- Aunque creo que el tiempo es un factor importante a tener en cuenta para aquello que nos propongamos hacer, pienso que demasiada rigidez puede ser contraproducente para ti y causarte frustración por no estar viendo los resultados esperados. Por ello yo siempre soy defensora de un término medio, es decir, ir tomando pasos en la dirección adecuada sin dejarte llevar por la impaciencia de llegar finalmente a alcanzar tu meta. Aprende siempre a disfrutar del camino, más allá de que los resultados alcancen tus expectativas iniciales.

Persevera en tu visión.-  No desfallezcas ante los posibles obstáculos que puedan cruzarse en tu camino cuando estás tratando de cumplir con tu propósito. Sé amable contigo mismo, párate a descansar y coger fuerzas cuando lo consideres necesario, y recuerda siempre que lo que deseas conseguir es posible desde el momento en el que lo concebiste en tu mente. Cuando la incertidumbre haga su aparición recuerda el por qué de tu propósito y persevera en tu visión del resultado final hasta que este sea una realidad para ti.


¿Y tú? ¿Has definido ya cuál es tu nuevo propósito para este 2017? Me gustaría conocerlo, por ello te invito como siempre a compartírmelo en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

El sabor amargo de las comparaciones

Autumn trees against the sky

Últimamente he estado reflexionando acerca de la tendencia  que tiene el ser humano a compararse con todo aquello que le rodea, algo que tal vez a ti te suene familiar y quizás te haya sucedido en algún momento de tu vida. Sin duda tiene que ser algo inherente a nuestra condición, puesto que resulta absurdo imaginarse a un árbol sintiendo envidia de otro árbol por el hecho de ser más alto que él o tener un tronco más robusto (casi me da risa imaginármelo).

El caso es que nos comparamos en muchas ocasiones y además lo hacemos casi de manera inconsciente, a veces sin una malícia aparente, pareciendo que la comparación consista en un simple ejercicio de apreciación y/o catalogación de lo que nos rodea. Existen casos en los que podemos darnos cuenta de la evidencia de este hecho, por ejemplo cuando un pensamiento cruza por nuestra mente y declara orgullosamente: ‘mi coche es más lujoso que el tuyo’ o ‘yo soy más inteligente que él’, y tantas otras múltiples variaciones. ¿Te suena ésto?

La comparación en si misma no es que sea incorrecta o correcta, no es algo que tan siquiera me interese valorar en este post, más bien quiero invitarte a explorar juntos lo que se esconde detrás de este fenómeno si es que en algún momento has sentido que te trae más quebraderos de cabeza que otra cosa. Si nos paramos a observar detenidamente, veremos que tras la comparación se esconde muchas veces un deseo por alimentar nuestro ego.
Existe una imperiosa necesidad de dar fuerza a nuestro sentido de identidad y es a través de la comparación que podemos lograrlo; lamentablemente, muchas veces las comparaciones nos dejan un sabor amargo puesto que nos dejan en mal lugar, haciendo disminuir nuestro sentimiento de valía personal (a partir de ahora a este tipo de comparaciones las llamaré negativas). 

Las comparaciones positivas tampoco son mucho mejores, aunque a simple vista puedan parecerlo. Una comparación positiva puede fortalecer tu ego y en cierto modo hacerte sentir mejor, pero ten por seguro que en algún instante futuro surgirá una nueva comparación que lo debilitará, pues siempre existirá (desde tu percepción) alguien que sea mejor que tú en algo.

Tras leer lo anterior quizás estés empezando a darte cuenta de que el juego de las comparaciones consiste precisamente en ésto, un juego de percepciones mentales que tiene como último objetivo prolongar tu sensación de separación respecto a lo que te rodea (bien engrandeciéndote o victimizándote según sea el caso); en últimas se trata, sin duda alguna, de un juego en el que el individuo saldrá ineludiblemente perdedor.

Para evitar caer en el juego de las comparaciones basta con dejar de compararnos, pero para ello es necesario observar muy bien cómo opera nuestra mente.

Te propongo una serie de ideas que puedes poner en práctica para dejar atrás el arraigado hábito de compararte:

  • Observa tu tendencia a compararte.- Toma consciencia de tu tendencia a compararte y los momentos y facetas de tu vida en los que lo haces. Cuando eres consciente de algo, tienes el poder para cambiarlo; de lo contrario, estás viviendo en piloto automático. Es posible que en este ejercicio descubras que te estás comparando para enmascarar una carencia personal, o un asunto pendiente por resolver. En ese caso, tendrás la oportunidad de sanarlo y si lo haces te darás cuenta de que ya te sientes mejor.
  • Asume la responsabilidad por tus pensamientos.- Cuando detectes que te estás comparando, dirige tu atención hacia tu vida y tus circunstancias actuales. Eres el protagonista de tu vida y debes asumir la responsabilidad por la misma, puesto que nadie más puede hacerlo, al igual que tú no puedes asumir la responsabilidad por la vida de otros. Asumir la responsabilidad por tu vida implica asumirla también por tus pensamientos; puedes perfectamente detectar aquellos que no contribuyen a tu bienestar y cambiarlos por otros más constructivos que te hagan sentir mejor.
  • Canaliza tu energía de una forma más óptima.- Puede ser muy doloroso tener que estar siempre concediendo a lo que te rodea el derecho de definir quien eres y lo que vales como individuo, no es algo que merezca que desperdicies tu energía en absoluto; invierte mejor esa energía en ti y en el propósito de mejorar cada día desde tu propia experiencia, haciendo revisión de tus debilidades y fortalezas en el camino.
  • Utiliza las referencias externas como ejemplo a seguir.- Debemos distinguir el tipo de comparaciones de las que aquí te hablo con aquellas en las cuales detectamos algo en alguien que quisiéramos imitar y nos impulsa y motiva a autosuperarnos; éste sería un tipo sano de comparación, quizás sería más acertado denominarlo referencia. (No obstante, deberemos vigilar que al usar algo o alguien como referencia para nuestro propio desarrollo no crucemos el límite a partir del cual entreguemos nuestro sentido de identidad a la referencia escogida).

¿Y tú? ¿Eres una persona que tiende a compararse con los demás? Me gustaría conocer tu experiencia, de modo que te invito a contármela en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

Haz un alto en el camino

Spiritual practice

Si leíste mi anterior post puede que hayas tenido tiempo de reflexionar un poco estos días acerca de lo que te conté sobre el estrés y cómo éste puede tener consecuencias  tangibles en tu vida. Por otro lado, te hablé de la importancia que tiene el ser capaces de anclarnos en el presente para así evitar ser víctimas de ese exceso de futuro que nada nos aporta más allá de preocupaciones innecesarias.

Este es un tema que considero de vital importancia porque la vorágine mental en la que nos encontramos inmersos no nos permite muchas veces ver las cosas con claridad, y nos produce un sufrimiento que bien podríamos ahorrarnos tan sólo haciendo un cambio en nuestra actitud mental.

Si has ido siguiendo mis publicaciones o si has leído acerca del tema, ya debes saber que la meditación es una herramienta perfecta para vivir en el presente, y más importante aún, su práctica de manera periódica aporta beneficios que pueden marcar un antes y un después en tu vida. En uno de mis anteriores posts quise proporcionarte algunos consejos para empezar a poner en práctica la meditación en tu día a día, y te anuncié que probablemente seguiría posteando y proporcionándote recursos para que pudieras avanzar en tu práctica. Pues bien, hoy no estoy sola en mi cometido y de hecho me hace especial ilusión aprovechar este post para darte una buena noticia.

Míriam Martín, psicóloga y coach especializada en mindfulness, lanzará en breves un curso  que a mi parecer no deberías perderte por nada del mundo. Se trata de un curso de 21 días de meditación en el que te proporcionará todas las herramientas que necesitas para empezar de una vez por todas a meditar de forma efectiva.

A mí me habría gustado tener algo así cuando empecé a meditar pero mi experiencia acabó siendo más autodidacta, así que quisiera que tú tuvieras el máximo número de recursos posible a tu alcance para que no albergues dudas y empieces a apostar por el bienestar que la meditación puede proporcionarte.

Creo que esta podría ser una buena oportunidad para ti porque por experiencia te digo que el precio del curso no tiene nada que envidiarle a otros similares que yo haya visto,  especialmente si te apuntas durante los primeros días. Aquí te dejo el enlace para que puedas apuntarte desde hoy mismo:

Curso ’21 días de Mindfulness y Meditación guiada’

Esperando que te sea de utilidad te invito como siempre a compartirme tu experiencia con la meditación en los comentarios y aprovecho para desearte un buen inicio de semana. ¡Nos vemos en el próximo post! 🙂

Bajo la sombra del estrés

A field in the countrysideEn uno de mis recientes posts te hablaba del éxito y de lo mucho que me gusta esta palabra por todo el significado positivo que abarca. Por si no tuviste ocasión de leerlo aquí te lo dejo para que puedas hacerlo ahora: https://wordpress.com/post/meditadamente.com/1228.

En el post de hoy quisiera hacer mención de otra palabra muy sonada en estos tiempos que seguramente parezca menos amistosa para la mayoría de las personas, siendo en muchas ocasiones tildada de enemiga: el estrés.

El estrés es algo que todos experimentamos o hemos experimentado alguna vez en nuestra vida, y quien no lo haya hecho puede sentirse muy afortunado, puesto que lamentablemente aqueja a muchas personas en todo el mundo. Debido a lo anterior, considero que no es necesario ahondar en lo que constituye el estrés en si pero sí que me gustaría que exploráramos juntos algunas estrategias para abordarlo. Aprender a lidiar con el estrés es algo de vital importancia para evitar que en el futuro pueda desembocar en enfermedades de todo tipo, pero lamentablemente las personas tienden a simplemente ignorarlo y enterrarlo, sin tener consciencia del potencial daño que puede causarnos.

Vale decir que el estrés no es algo antinatural, es sencillamente un mecanismo inherente al ser humano a modo de respuesta ante determinadas situaciones que representan un peligro potencial para nosotros. Quizás en el pasado nos fuera de utilidad para la supervivencia y perpetuación de nuestra propia especie, pero en la actualidad existen ya pocas situaciones que representen una amenaza real, de modo que el estrés que experimentamos en la mayoría de ocasiones es desmesurado y totalmente innecesario.

Sin embargo, puede que lo anterior no nos resulte tan extraño si consideramos el ritmo frenético de vida que mayoritariamente llevamos de trabajo y todo tipo de responsabilidades que atender, que contribuye significativamente a que el estrés haga acto de presencia. La buena noticia es que podemos (aunque resulte difícil de creer) conservar la calma a pesar de las circunstancias, y no sólo eso, debemos por todos los medios tratar de que así sea porque nada es demasiado valioso como para sacrificar nuestra paz interior. Al fin y al cabo, de qué sirve ‘llegar a todo’ si acabas dejándote la salud por el camino? ¿Qué habrás conseguido? Quizás cosas externas pero habrás descuidado lo más importante, que es tu salud física, mental y emocional.

Quisiera compartir contigo algunas estrategias para combatir el estrés que considero que pueden serte útiles y hasta el momento a mí me han funcionado:

· Aprender a establecer prioridades.- Básicamente no podemos pretender llegar a todo. Por lo general tendemos a crear una lista interminable de cosas por hacer, pero no nos damos cuenta de que no todas ellas son igual de importantes. Por ello es muy aconsejable priorizar aquellas tareas que verdaderamente merezcan ser completadas en este preciso instante, dejando para más tarde aquellas de menor importancia.
· Ser realista.- Va un poco en línea con el punto anterior pero quisiera insistir en este aspecto. Nuestro tiempo lamentablemente es limitado y el día no tiene más de 24 horas, y por supuesto hay que dedicar las necesarias al descanso y la alimentación, por lo que ser realistas nos ayudará a calibrar aquello que verdaderamente seamos capaces de abarcar con el tiempo disponible, sin volvernos locos con planificaciones poco realistas.
· Quererse y ser paciente con uno mismo.- A veces somos demasiado exigentes con nosotros mismos y no entendemos que hay varios factores que entran en juego e inciden directamente en nuestro rendimiento, tales como nuestro estado de humor, nivel de cansancio, entre otros. Por ello, debemos analizar cómo nos sentimos y en base a ello (y con mucho cariño) hacer lo que esté en nuestra mano sin sobrepasar nuestros límites.
· Ánclarse en el presente.- Es muy importante anclarnos en el presente puesto que el estrés nace en gran medida del exceso de futuro y de estar constantemente proyectándonos hacia él creándonos en nuestra mente un escenario de algo catastrófico que podría ocurrirnos, cuando por lo general la realidad acaba difiriendo bastante de lo que nuestra imaginación se empeñaba en hacernos creer. Vivir en el presente nos ayuda a eliminar ese exceso de futuro y disfrutar en mayor medida de lo que tenemos en este preciso instante, algo que indiscutiblemente repercute favorablemente en nuestra salud.

Y tú, vives actualmente con más estrés del que te gustaría? ¿Qué estrategias utilizas para combatirlo? Me gustaría conocerlas, así que anímate a dejármelas en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

El mayor reto de tu vida

relaxed young woman at home
beautiful young woman relax and work on laptop computer while listening music on heaphones and read book at home

En el post anterior te di mi perspectiva personal acerca de lo que considero que para mí es tener éxito en la vida, y te di algunas claves que pueden allanarte un poco el camino a lo largo de tu búsqueda. Quizás te hiciera reflexionar un poco lo que te conté y te llevara a cuestionarte algunas cosas, o quizás ya estás viviendo una vida acorde con tus deseos y te sentiste identificado con mi filosofía. Si no tuviste ocasión de leerlo aquí te lo rescato para que puedas hacerlo ahora: Tu camino hacia el Éxito.

Pues bien, el post de hoy viene un poco a colación de lo que viste en el último post, y ello es debido a que este tema me interesa profundamente y creo que es verdaderamente importante, puesto que plantea algo que yo considero que es un reto de grandes magnitudes, probablemente el mayor reto con el que tanto tú como yo nos vayamos a encontrar a lo largo de nuestra vida. ¿Lo has adivinado ya? No sufras que te lo digo…Para mí el mayor reto de todos es sin duda el de ser uno mismo, y paso a contarte los motivos por los que creo que es así.

En primer lugar nacemos en un lugar y entorno determinados, que para bien o para mal no escogemos nosotros. Generalmente tampoco escogemos la educación recibida, al menos en los primeros años de vida, que tan cruciales son para nuestro desarrollo. Durante la etapa infantil y adolescente se forja lo que conocemos como identidad y ésta se basa en las creencias que hayamos adoptado de la mano de una multitud de estímulos externos (ámbito social, medios de comunicación, etc.). No es difícil deducir que a la llegada de la edad adulta dispongamos ya de muchos condicionamientos mentales que de manera inconsciente hemos ido haciendo nuestros con el paso de los años, y que influyen en nuestra manera de pensar, sentir y actuar. Estos filtros no son fáciles de detectar en muchas ocasiones, pero están ahí, ejerciendo su influencia sin que tú siquiera seas consciente de ello la mayoría de las veces.

Entonces…¿Qué es ser uno mismo? Para mí ser uno mismo es mirar más allá de dichos condicionamientos, de dichas creencias, de entrar en las profundidades de nuestro corazón y preguntarnos quiénes somos y a dónde queremos ir en nuestra vida. Ser uno mismo es un ejercicio de total honestidad, de respeto hacia uno mismo, que indefectiblemente contribuirá a nuestro bienestar porque estaremos actuando desde nuestra verdad y no para complacer a terceras personas.

Para que entiendas un poco mejor de lo que te hablo, paso a listarte una serie de afirmaciones que seguramente hayas pronunciado en tu mente alguna vez en tu vida y te hayan causado más de un quebradero de cabeza:

– Cuanto me gustaría hacer… (X), pero… (Y).
– Si yo fuera/tuviera… (X), entonces… (Y).
– Quisiera decirle… (X), pero… (Y).
– Otras mutaciones de las afirmaciones anteriores.

¿Te suena?

Todas ellas guardan algo en común…provienen del miedo. No conozco mayor obstáculo para ser uno mismo que el miedo, el miedo a múltiples cosas, a no ser lo suficientemente bueno, a no tener la aprobación de los demás, a equivocarte o fracasar…Pero cómo podrías equivocarte siendo tú mismo? No hablo de una equivocación basada en los condicionamientos sociales sino en algo más profundo, espero que me entiendas. Se trata de una equivocación que en realidad no es tal sino tal vez un suceso que no esperabas o que no habías predecido, pero que nació de una acción honesta al fin y al cabo, y eso para mí tiene mucho valor.

Lo que yo te propongo es no agobiarte con ninguna de las afirmaciones que tantas veces has pensado ya y no te han llevado a nada. En su lugar, te invito a partir de ahora a vivir más en el presente, vivir desde la honestidad que constituye ser tú mismo, actuando como verdaderamente sientas, escuchándote en el silencio y averiguando qué hay detrás de todo el ruido mental que muchas veces te impide ver con claridad. Trata de actuar desde esta nueva perspectiva, y por supuesto siempre desde el amor y el respeto hacia los demás.

Ser tú mismo es algo que debes hacer ahora, en este momento, porque es lo único que tienes. Ser tú mismo no debería esperar a mañana o de aquí a un año, puesto que el tiempo lamentablemente es limitado y creo que en ello reside una razón importante: se nos pone a prueba para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos durante el tiempo que se nos ha dado. Pero para ello, debes conocerte muy bien, debes mirar en lo profundo de tu ser, ver tus debilidades que necesitan de tu atención para ser sanadas, así como tus fortalezas para que puedas utilizarlas a tu favor.

Avanza hacia lo que quieres, hazlo ahora, traza un plan. No hay tiempo que perder.

Nuevamente, la meditación puede ser una fantástica herramienta para llevar a cabo la difícil tarea de ser tú mismo, de mirar hacia dentro y tomar las decisiones adecuadas para ti en tu camino de vivir, y en últimas, de ser feliz y estar en paz con todo y con todos.

Espero que este post te haya sido de utilidad y desearía conocer tu punto de vista, así que te invito a dejármelo en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!