¿Cuál es tu nuevo propósito?

Oat field at sunset

Me hace especial ilusión publicar el que será mi primer post de este año 2017, con el aroma particular que siempre acompaña a estas fechas de nuevos comienzos. Un año nuevo siempre simboliza un nuevo ciclo, una nueva oportunidad para hacer las cosas mejor, y eso, a mi modo de ver, transmite ilusión de manera casi inevitable.

Y hablando de ilusión, el año pasado tomé la decisión de iniciar este blog para hablarte de temas que me inquietan, aportarte mis humildes conocimientos al respecto y ser ese granito de arena que contribuya a tu felicidad y bienestar. Por ello, quisiera aprovechar este post para darte las gracias por estar siempre al otro lado, ya sea leyéndome, compartiendo y/o comentando mis publicaciones. Quiero invitarte a que si tienes alguna sugerencia o inquietud que plantearme, te animes a hacerlo en los comentarios o bien via el formulario que está disponible en mi página principal.

Y tras este pequeño paréntesis quisiera hablarte ahora del tema que quiero tratar a colación del propio título que encabeza este post.

Cuando se acerca el fin de un año para dar paso al comienzo de uno nuevo, nos suelen surgir todo tipo de reflexiones acerca de cómo ha sido este periodo para nosotros y qué cosas buenas (y otras no tan buenas) ha traído consigo. No sé a ti, pero a mi me gusta hacer siempre un balance de cómo ha sido el año y sobretodo tratar de responder a las siguientes preguntas: todo cuanto he hecho este año me ha acercado más a la vida que quiero vivir? Me ha acercado más a la persona que quiero llegar a ser?

Creo que la respuesta a lo anterior es clave si realmente queremos vivir una vida que tenga sentido para nosotros, por ello merece la pena hacer este pequeño ejercicio de reflexión si queremos exprimir al máximo esta nueva oportunidad que nos brinda el nuevo año de acercarnos a la mejor versión de nosotros mismos.

Por otro lado, con el comienzo de un nuevo año terminamos por hacer una lista interminable de deseos que por desgracia en su mayoría acaban cayendo en saco roto. Me quiero aventurar a decir que quizás muchas veces no seamos del todo realistas, y que sin duda resulta mucho más fácil alcanzar metas en nuestra imaginación que desde la acción y la perseverancia. Ahora bien, si te paras a observar tu lista de deseos, verás que no todos son igual de prioritarios, y que seguramente habrá algunos que para ti sean más importantes en el momento actual en el que te encuentras. Es posible además que, haciendo recuento de esos deseos, encuentres un propósito que verdaderamente cobre significado para ti y quieras llevar a cabo con más ganas que nunca, algo que ya no puede esperar más y requiere que pongas todo de tu parte. Ese propósito es el que te dará la motivación necesaria para tomar acción y no quedarte sólo fantaseando sobre él.

Para este nuevo año quisiera proponerte una serie de ideas que quizás puedan ayudarte a ganar claridad respecto el propósito que te gustaría abordar durante los próximos meses.

Determina tu situación actual.- Podríamos decir que nuestra vida se enmarca en una serie de áreas como la salud, nuestra situación económica, relaciones personales,  etc. Es muy probable que sin mucho esfuerzo puedas detectar en qué áreas cogeas más que en otras y cuáles te gustaría mejorar en esta etapa de tu vida. Tu propósito se encontrará en aquella área que ahora mismo sea prioritaria para ti, por ello analiza bien los diferentes aspectos de tu vida y comienza a detectar aquello que realmente te gustaría cambiar y/o mejorar.

Conócete a ti mismo.- Este considero que es un punto importante, puesto que un propósito honesto nacerá del conocimiento que tengas sobre ti mismo y sobre lo que te hace feliz. Algunos deseos muchas veces no nacen de la honestidad sino de la necesidad de satisfacer o impresionar a los demás, por ello es importante que aprendas a discernir bien unos de otros.

Define tu propósito.- Una vez hayas revisado los puntos anteriores te será más fácil comenzar a definir tu propósito. Merece la pena que inviertas tiempo en ocuparte de los detalles, en el por qué de tu deseo y en el significado que crees que puede aportarle a tu vida a largo plazo. Puedes utilizar cualquier recurso que te ayude a afianzar tu visión, ya sea visualizando tu propósito, escribiendo sobre él o aquello con lo que te sientas más cómodo. Lo más importante es ganar claridad acerca de lo que quieres para que no albergues ninguna duda al respecto y puedas pasar a la acción.

El tiempo es relativo.- Aunque creo que el tiempo es un factor importante a tener en cuenta para aquello que nos propongamos hacer, pienso que demasiada rigidez puede ser contraproducente para ti y causarte frustración por no estar viendo los resultados esperados. Por ello yo siempre soy defensora de un término medio, es decir, ir tomando pasos en la dirección adecuada sin dejarte llevar por la impaciencia de llegar finalmente a alcanzar tu meta. Aprende siempre a disfrutar del camino, más allá de que los resultados alcancen tus expectativas iniciales.

Persevera en tu visión.-  No desfallezcas ante los posibles obstáculos que puedan cruzarse en tu camino cuando estás tratando de cumplir con tu propósito. Sé amable contigo mismo, párate a descansar y coger fuerzas cuando lo consideres necesario, y recuerda siempre que lo que deseas conseguir es posible desde el momento en el que lo concebiste en tu mente. Cuando la incertidumbre haga su aparición recuerda el por qué de tu propósito y persevera en tu visión del resultado final hasta que este sea una realidad para ti.


¿Y tú? ¿Has definido ya cuál es tu nuevo propósito para este 2017? Me gustaría conocerlo, por ello te invito como siempre a compartírmelo en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

El sabor amargo de las comparaciones

Autumn trees against the sky

Últimamente he estado reflexionando acerca de la tendencia  que tiene el ser humano a compararse con todo aquello que le rodea, algo que tal vez a ti te suene familiar y quizás te haya sucedido en algún momento de tu vida. Sin duda tiene que ser algo inherente a nuestra condición, puesto que resulta absurdo imaginarse a un árbol sintiendo envidia de otro árbol por el hecho de ser más alto que él o tener un tronco más robusto (casi me da risa imaginármelo).

El caso es que nos comparamos en muchas ocasiones y además lo hacemos casi de manera inconsciente, a veces sin una malícia aparente, pareciendo que la comparación consista en un simple ejercicio de apreciación y/o catalogación de lo que nos rodea. Existen casos en los que podemos darnos cuenta de la evidencia de este hecho, por ejemplo cuando un pensamiento cruza por nuestra mente y declara orgullosamente: ‘mi coche es más lujoso que el tuyo’ o ‘yo soy más inteligente que él’, y tantas otras múltiples variaciones. ¿Te suena ésto?

La comparación en si misma no es que sea incorrecta o correcta, no es algo que tan siquiera me interese valorar en este post, más bien quiero invitarte a explorar juntos lo que se esconde detrás de este fenómeno si es que en algún momento has sentido que te trae más quebraderos de cabeza que otra cosa. Si nos paramos a observar detenidamente, veremos que tras la comparación se esconde muchas veces un deseo por alimentar nuestro ego.
Existe una imperiosa necesidad de dar fuerza a nuestro sentido de identidad y es a través de la comparación que podemos lograrlo; lamentablemente, muchas veces las comparaciones nos dejan un sabor amargo puesto que nos dejan en mal lugar, haciendo disminuir nuestro sentimiento de valía personal (a partir de ahora a este tipo de comparaciones las llamaré negativas). 

Las comparaciones positivas tampoco son mucho mejores, aunque a simple vista puedan parecerlo. Una comparación positiva puede fortalecer tu ego y en cierto modo hacerte sentir mejor, pero ten por seguro que en algún instante futuro surgirá una nueva comparación que lo debilitará, pues siempre existirá (desde tu percepción) alguien que sea mejor que tú en algo.

Tras leer lo anterior quizás estés empezando a darte cuenta de que el juego de las comparaciones consiste precisamente en ésto, un juego de percepciones mentales que tiene como último objetivo prolongar tu sensación de separación respecto a lo que te rodea (bien engrandeciéndote o victimizándote según sea el caso); en últimas se trata, sin duda alguna, de un juego en el que el individuo saldrá ineludiblemente perdedor.

Para evitar caer en el juego de las comparaciones basta con dejar de compararnos, pero para ello es necesario observar muy bien cómo opera nuestra mente.

Te propongo una serie de ideas que puedes poner en práctica para dejar atrás el arraigado hábito de compararte:

  • Observa tu tendencia a compararte.- Toma consciencia de tu tendencia a compararte y los momentos y facetas de tu vida en los que lo haces. Cuando eres consciente de algo, tienes el poder para cambiarlo; de lo contrario, estás viviendo en piloto automático. Es posible que en este ejercicio descubras que te estás comparando para enmascarar una carencia personal, o un asunto pendiente por resolver. En ese caso, tendrás la oportunidad de sanarlo y si lo haces te darás cuenta de que ya te sientes mejor.
  • Asume la responsabilidad por tus pensamientos.- Cuando detectes que te estás comparando, dirige tu atención hacia tu vida y tus circunstancias actuales. Eres el protagonista de tu vida y debes asumir la responsabilidad por la misma, puesto que nadie más puede hacerlo, al igual que tú no puedes asumir la responsabilidad por la vida de otros. Asumir la responsabilidad por tu vida implica asumirla también por tus pensamientos; puedes perfectamente detectar aquellos que no contribuyen a tu bienestar y cambiarlos por otros más constructivos que te hagan sentir mejor.
  • Canaliza tu energía de una forma más óptima.- Puede ser muy doloroso tener que estar siempre concediendo a lo que te rodea el derecho de definir quien eres y lo que vales como individuo, no es algo que merezca que desperdicies tu energía en absoluto; invierte mejor esa energía en ti y en el propósito de mejorar cada día desde tu propia experiencia, haciendo revisión de tus debilidades y fortalezas en el camino.
  • Utiliza las referencias externas como ejemplo a seguir.- Debemos distinguir el tipo de comparaciones de las que aquí te hablo con aquellas en las cuales detectamos algo en alguien que quisiéramos imitar y nos impulsa y motiva a autosuperarnos; éste sería un tipo sano de comparación, quizás sería más acertado denominarlo referencia. (No obstante, deberemos vigilar que al usar algo o alguien como referencia para nuestro propio desarrollo no crucemos el límite a partir del cual entreguemos nuestro sentido de identidad a la referencia escogida).

¿Y tú? ¿Eres una persona que tiende a compararse con los demás? Me gustaría conocer tu experiencia, de modo que te invito a contármela en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

Haz un alto en el camino

Spiritual practice

Si leíste mi anterior post puede que hayas tenido tiempo de reflexionar un poco estos días acerca de lo que te conté sobre el estrés y cómo éste puede tener consecuencias  tangibles en tu vida. Por otro lado, te hablé de la importancia que tiene el ser capaces de anclarnos en el presente para así evitar ser víctimas de ese exceso de futuro que nada nos aporta más allá de preocupaciones innecesarias.

Este es un tema que considero de vital importancia porque la vorágine mental en la que nos encontramos inmersos no nos permite muchas veces ver las cosas con claridad, y nos produce un sufrimiento que bien podríamos ahorrarnos tan sólo haciendo un cambio en nuestra actitud mental.

Si has ido siguiendo mis publicaciones o si has leído acerca del tema, ya debes saber que la meditación es una herramienta perfecta para vivir en el presente, y más importante aún, su práctica de manera periódica aporta beneficios que pueden marcar un antes y un después en tu vida. En uno de mis anteriores posts quise proporcionarte algunos consejos para empezar a poner en práctica la meditación en tu día a día, y te anuncié que probablemente seguiría posteando y proporcionándote recursos para que pudieras avanzar en tu práctica. Pues bien, hoy no estoy sola en mi cometido y de hecho me hace especial ilusión aprovechar este post para darte una buena noticia.

Míriam Martín, psicóloga y coach especializada en mindfulness, lanzará en breves un curso  que a mi parecer no deberías perderte por nada del mundo. Se trata de un curso de 21 días de meditación en el que te proporcionará todas las herramientas que necesitas para empezar de una vez por todas a meditar de forma efectiva.

A mí me habría gustado tener algo así cuando empecé a meditar pero mi experiencia acabó siendo más autodidacta, así que quisiera que tú tuvieras el máximo número de recursos posible a tu alcance para que no albergues dudas y empieces a apostar por el bienestar que la meditación puede proporcionarte.

Creo que esta podría ser una buena oportunidad para ti porque por experiencia te digo que el precio del curso no tiene nada que envidiarle a otros similares que yo haya visto,  especialmente si te apuntas durante los primeros días. Aquí te dejo el enlace para que puedas apuntarte desde hoy mismo:

Curso ’21 días de Mindfulness y Meditación guiada’

Esperando que te sea de utilidad te invito como siempre a compartirme tu experiencia con la meditación en los comentarios y aprovecho para desearte un buen inicio de semana. ¡Nos vemos en el próximo post! 🙂

Bajo la sombra del estrés

A field in the countrysideEn uno de mis recientes posts te hablaba del éxito y de lo mucho que me gusta esta palabra por todo el significado positivo que abarca. Por si no tuviste ocasión de leerlo aquí te lo dejo para que puedas hacerlo ahora: https://wordpress.com/post/meditadamente.com/1228.

En el post de hoy quisiera hacer mención de otra palabra muy sonada en estos tiempos que seguramente parezca menos amistosa para la mayoría de las personas, siendo en muchas ocasiones tildada de enemiga: el estrés.

El estrés es algo que todos experimentamos o hemos experimentado alguna vez en nuestra vida, y quien no lo haya hecho puede sentirse muy afortunado, puesto que lamentablemente aqueja a muchas personas en todo el mundo. Debido a lo anterior, considero que no es necesario ahondar en lo que constituye el estrés en si pero sí que me gustaría que exploráramos juntos algunas estrategias para abordarlo. Aprender a lidiar con el estrés es algo de vital importancia para evitar que en el futuro pueda desembocar en enfermedades de todo tipo, pero lamentablemente las personas tienden a simplemente ignorarlo y enterrarlo, sin tener consciencia del potencial daño que puede causarnos.

Vale decir que el estrés no es algo antinatural, es sencillamente un mecanismo inherente al ser humano a modo de respuesta ante determinadas situaciones que representan un peligro potencial para nosotros. Quizás en el pasado nos fuera de utilidad para la supervivencia y perpetuación de nuestra propia especie, pero en la actualidad existen ya pocas situaciones que representen una amenaza real, de modo que el estrés que experimentamos en la mayoría de ocasiones es desmesurado y totalmente innecesario.

Sin embargo, puede que lo anterior no nos resulte tan extraño si consideramos el ritmo frenético de vida que mayoritariamente llevamos de trabajo y todo tipo de responsabilidades que atender, que contribuye significativamente a que el estrés haga acto de presencia. La buena noticia es que podemos (aunque resulte difícil de creer) conservar la calma a pesar de las circunstancias, y no sólo eso, debemos por todos los medios tratar de que así sea porque nada es demasiado valioso como para sacrificar nuestra paz interior. Al fin y al cabo, de qué sirve ‘llegar a todo’ si acabas dejándote la salud por el camino? ¿Qué habrás conseguido? Quizás cosas externas pero habrás descuidado lo más importante, que es tu salud física, mental y emocional.

Quisiera compartir contigo algunas estrategias para combatir el estrés que considero que pueden serte útiles y hasta el momento a mí me han funcionado:

· Aprender a establecer prioridades.- Básicamente no podemos pretender llegar a todo. Por lo general tendemos a crear una lista interminable de cosas por hacer, pero no nos damos cuenta de que no todas ellas son igual de importantes. Por ello es muy aconsejable priorizar aquellas tareas que verdaderamente merezcan ser completadas en este preciso instante, dejando para más tarde aquellas de menor importancia.
· Ser realista.- Va un poco en línea con el punto anterior pero quisiera insistir en este aspecto. Nuestro tiempo lamentablemente es limitado y el día no tiene más de 24 horas, y por supuesto hay que dedicar las necesarias al descanso y la alimentación, por lo que ser realistas nos ayudará a calibrar aquello que verdaderamente seamos capaces de abarcar con el tiempo disponible, sin volvernos locos con planificaciones poco realistas.
· Quererse y ser paciente con uno mismo.- A veces somos demasiado exigentes con nosotros mismos y no entendemos que hay varios factores que entran en juego e inciden directamente en nuestro rendimiento, tales como nuestro estado de humor, nivel de cansancio, entre otros. Por ello, debemos analizar cómo nos sentimos y en base a ello (y con mucho cariño) hacer lo que esté en nuestra mano sin sobrepasar nuestros límites.
· Ánclarse en el presente.- Es muy importante anclarnos en el presente puesto que el estrés nace en gran medida del exceso de futuro y de estar constantemente proyectándonos hacia él creándonos en nuestra mente un escenario de algo catastrófico que podría ocurrirnos, cuando por lo general la realidad acaba difiriendo bastante de lo que nuestra imaginación se empeñaba en hacernos creer. Vivir en el presente nos ayuda a eliminar ese exceso de futuro y disfrutar en mayor medida de lo que tenemos en este preciso instante, algo que indiscutiblemente repercute favorablemente en nuestra salud.

Y tú, vives actualmente con más estrés del que te gustaría? ¿Qué estrategias utilizas para combatirlo? Me gustaría conocerlas, así que anímate a dejármelas en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

El mayor reto de tu vida

relaxed young woman at home
beautiful young woman relax and work on laptop computer while listening music on heaphones and read book at home

En el post anterior te di mi perspectiva personal acerca de lo que considero que para mí es tener éxito en la vida, y te di algunas claves que pueden allanarte un poco el camino a lo largo de tu búsqueda. Quizás te hiciera reflexionar un poco lo que te conté y te llevara a cuestionarte algunas cosas, o quizás ya estás viviendo una vida acorde con tus deseos y te sentiste identificado con mi filosofía. Si no tuviste ocasión de leerlo aquí te lo rescato para que puedas hacerlo ahora: Tu camino hacia el Éxito.

Pues bien, el post de hoy viene un poco a colación de lo que viste en el último post, y ello es debido a que este tema me interesa profundamente y creo que es verdaderamente importante, puesto que plantea algo que yo considero que es un reto de grandes magnitudes, probablemente el mayor reto con el que tanto tú como yo nos vayamos a encontrar a lo largo de nuestra vida. ¿Lo has adivinado ya? No sufras que te lo digo…Para mí el mayor reto de todos es sin duda el de ser uno mismo, y paso a contarte los motivos por los que creo que es así.

En primer lugar nacemos en un lugar y entorno determinados, que para bien o para mal no escogemos nosotros. Generalmente tampoco escogemos la educación recibida, al menos en los primeros años de vida, que tan cruciales son para nuestro desarrollo. Durante la etapa infantil y adolescente se forja lo que conocemos como identidad y ésta se basa en las creencias que hayamos adoptado de la mano de una multitud de estímulos externos (ámbito social, medios de comunicación, etc.). No es difícil deducir que a la llegada de la edad adulta dispongamos ya de muchos condicionamientos mentales que de manera inconsciente hemos ido haciendo nuestros con el paso de los años, y que influyen en nuestra manera de pensar, sentir y actuar. Estos filtros no son fáciles de detectar en muchas ocasiones, pero están ahí, ejerciendo su influencia sin que tú siquiera seas consciente de ello la mayoría de las veces.

Entonces…¿Qué es ser uno mismo? Para mí ser uno mismo es mirar más allá de dichos condicionamientos, de dichas creencias, de entrar en las profundidades de nuestro corazón y preguntarnos quiénes somos y a dónde queremos ir en nuestra vida. Ser uno mismo es un ejercicio de total honestidad, de respeto hacia uno mismo, que indefectiblemente contribuirá a nuestro bienestar porque estaremos actuando desde nuestra verdad y no para complacer a terceras personas.

Para que entiendas un poco mejor de lo que te hablo, paso a listarte una serie de afirmaciones que seguramente hayas pronunciado en tu mente alguna vez en tu vida y te hayan causado más de un quebradero de cabeza:

– Cuanto me gustaría hacer… (X), pero… (Y).
– Si yo fuera/tuviera… (X), entonces… (Y).
– Quisiera decirle… (X), pero… (Y).
– Otras mutaciones de las afirmaciones anteriores.

¿Te suena?

Todas ellas guardan algo en común…provienen del miedo. No conozco mayor obstáculo para ser uno mismo que el miedo, el miedo a múltiples cosas, a no ser lo suficientemente bueno, a no tener la aprobación de los demás, a equivocarte o fracasar…Pero cómo podrías equivocarte siendo tú mismo? No hablo de una equivocación basada en los condicionamientos sociales sino en algo más profundo, espero que me entiendas. Se trata de una equivocación que en realidad no es tal sino tal vez un suceso que no esperabas o que no habías predecido, pero que nació de una acción honesta al fin y al cabo, y eso para mí tiene mucho valor.

Lo que yo te propongo es no agobiarte con ninguna de las afirmaciones que tantas veces has pensado ya y no te han llevado a nada. En su lugar, te invito a partir de ahora a vivir más en el presente, vivir desde la honestidad que constituye ser tú mismo, actuando como verdaderamente sientas, escuchándote en el silencio y averiguando qué hay detrás de todo el ruido mental que muchas veces te impide ver con claridad. Trata de actuar desde esta nueva perspectiva, y por supuesto siempre desde el amor y el respeto hacia los demás.

Ser tú mismo es algo que debes hacer ahora, en este momento, porque es lo único que tienes. Ser tú mismo no debería esperar a mañana o de aquí a un año, puesto que el tiempo lamentablemente es limitado y creo que en ello reside una razón importante: se nos pone a prueba para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos durante el tiempo que se nos ha dado. Pero para ello, debes conocerte muy bien, debes mirar en lo profundo de tu ser, ver tus debilidades que necesitan de tu atención para ser sanadas, así como tus fortalezas para que puedas utilizarlas a tu favor.

Avanza hacia lo que quieres, hazlo ahora, traza un plan. No hay tiempo que perder.

Nuevamente, la meditación puede ser una fantástica herramienta para llevar a cabo la difícil tarea de ser tú mismo, de mirar hacia dentro y tomar las decisiones adecuadas para ti en tu camino de vivir, y en últimas, de ser feliz y estar en paz con todo y con todos.

Espero que este post te haya sido de utilidad y desearía conocer tu punto de vista, así que te invito a dejármelo en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

Tu camino hacia el Éxito

relaxed young man at home on balcony
handsome young man relaxing and working on laptop computer at home balcony while looking sunset

¿Qué te dice la palabra éxito? A mí personalmente es una de las que más me gustan en la actualidad por  la connotación tan positiva que contiene y la inspiración que produce nada más escucharla.

Ahora bien, si tuviera que escoger una definición única para expresar lo que éxito significa me sería difícil, puesto que creo que su significado dependerá del que cada persona le dé desde su propia perspectiva vital, y ello creo que no hace sino añadirle más interés aún si cabe a este concepto tan codiciado y perseguido por el ser humano.

Veamos las distintas acepciones que propone la RAE al respecto:

1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.

2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.

3. m. p. us. Fin o terminación de un negocio o asunto.

Aunque creo que estas definiciones son bastante acertadas, a mí personalmente me gusta definir el éxito como algo más genérico que englobe toda nuestra vida. Desde esta perspectiva, el éxito deja de ser algo sujeto a un resultado concreto o una situación determinada, y más bien se convierte en una actitud: vivir la vida de la forma en la que sentimos que debemos vivirla, manteniendo siempre una coherencia entre lo que sentimos y lo que hacemos; ése sería el verdadero significado del éxito para mí. Y es que, podemos lograr muchas cosas a lo largo de nuestra vida de toda índole, podemos considerar que hemos tenido éxito en todas ellas, pero al final del día tendríamos que revisar si estamos andando el camino que quisiéramos andar en el fondo de nuestro corazón. Si esto que digo te resulta familiar, ten cuidado porque podrías estar teniendo éxito a los ojos de los demás pero quizás no desde tu punto de vista, de modo que nunca es tarde para reflexionar sobre ello.

En últimas, considero que puedo ser una persona de éxito si consigo ser feliz en el camino de vivir, de acuerdo a mis principios y  haciendo lo que siento que he venido a hacer en este mundo. Este ejercicio de honestidad y respeto hacia uno mismo trae consigo un regalo muy valioso que no tiene precio: un sentimiento de tranquilidad y de paz que te acompañará allá donde vayas porque sabrás que estás haciendo las cosas bien. 

Si quieres vivir una vida de éxito que responda a tus deseos más profundos y se alinee con tu filosofía de vida aquí te traigo algunos consejos que espero te alumbren un poquito el camino:

  • Ten claridad.- La vida que deseas vivir es posible, pero primero debes definir cómo quieres que sea esa vida. La claridad es algo indispensable antes de tomar cualquier acción, no importa de qué se trate, y en el caso de tu propia vida te encuentras ante un ejercicio importante que exigirá de mucha honestidad por tu parte. Tómate tu tiempo en este punto, y detecta qué cosas necesitas cambiar y cuáles ya están bien como están.
  • Planifica bien tu estrategia.- Sea lo que sea siempre es conveniente tener un plan, una dirección a seguir. No es necesario que tu estrategia sea de lo más compleja pero sí que sepas los pasos a tomar en cada momento para llegar a donde quieras llegar (y digo en cada momento, porque no es necesario predecir todo lo que va a ocurrir, algo con lo que las personas a veces nos agobiamos en exceso).
  • Ten confianza en ti mismo.- En ocasiones sabemos de sobras lo que queremos llevar a cabo pero nunca llegamos a tomar acción y acabamos por quedarnos donde estamos. ¿Te resulta familiar? Esa estaticidad puede ser muy perjudicial y no contribuye en absoluto a tu desarrollo, de modo que es imperativo romper con ella cuanto antes. Habiendo trazado un plan limítate a dar el primer paso y deja que las cosas vayan fluyendo poco a poco, sin dejarte distraer por las dudas. Recuerda que cuanto más avances más cerca estarás de tu meta.
  • Olvídate de los demás.- Aunque es importante que tengas gente alrededor que te apoye y aconseje en momentos difíciles, no caigas en la trampa de quererlos complacer. Recuerda que antes que nadie tú eres la persona que mejor te conoce y sabe lo que es mejor para ti; si cumples las expectativas de otros quizás puedas hacerles felices a ellos pero jamás serás feliz tú.
  • Examina tu felicidad.- De vez en cuando considero que puede ser una buena idea revisar el punto en el que te encuentras actualmente y si estás caminando hacia donde deseas llegar, o si bien te has desviado un poco del camino sin darte cuenta y te has alejado de lo que verdaderamente te hace feliz. Hacer este ejercicio periódicamente puede serte de utilidad para asegurarte de que todo marche como debería y evitar posibles decepciones o frustraciones en el futuro por haber tomado decisiones que no estaban alineadas con tu propósito.

 

¿Y tú? ¿Puedes afirmar que has conquistado el éxito en tu vida? ¡Cuéntamelo en los comentarios! 🙂

El arte de decidir

Beautiful sunset over field

Si te paras a pensarlo, la vida constantemente te pone en situaciones en las que debes de tomar decisiones. En ocasiones, éstas son tan importantes que de ellas dependerá el curso de tu futuro, y por ello es crucial que aprendas a desarrollar tu capacidad para tomar decisiones con éxito.

La decisión ineludiblemente precede al cambio, y si se trata de una decisión importante es probable que el cambio también lo sea. Este hecho suele incomodarnos porque la incertidumbre siempre asusta un poco, pero si tenemos la tranquilidad de haber tomado la decisión correcta podremos simplemente dejarnos llevar con mayor facilidad y tomar a continuación los pasos que sean necesarios. Al fin y al cabo, cuando tomamos una decisión a favor de nuestro desempeño (sea éste personal, profesional, etc.) estamos dándonos la oportunidad de dar la bienvenida a nuevas cosas positivas para nuestra vida, que pueden impactarnos de múltiples formas y contribuir a nuestra felicidad.

Puede ocurrir que a veces retrasemos la toma de una decisión sin darnos cuenta. El retrasar la toma de una decisión puede ser positivo si lo que queremos hacer es madurar una reflexión al respecto, pero puede no serlo tanto si en realidad lo que hacemos es pretender querer aplazar el cambio que ella pueda traer consigo; en dicho caso podríamos estar dejando pasar un tren importante que quizás no vuelva a presentarse.

A continuación quisiera darte algunos consejos que pueden ayudarte a hacer más llevadera la a veces ardua tarea de decidir:

  • Tómate el tiempo necesario para reflexionar.- No te precipites a la hora de tomar una decisión si aún no lo tienes claro, es mejor cerciorarte bien de que lo que vas a decidir es lo correcto para ti. Preferiblemente busca un sitio donde puedas pasar un tiempo a solas para meditar sobre ello, sin que nada ni nadie te moleste.
  • Infórmate y consulta todo tipo de fuentes.- Hoy en día el conocimiento es de muy fácil acceso gracias a Internet y ya no hay excusas para no informarse adecuadamente sobre aquello que nos interesa. Consultar todo tipo de fuentes (ya sean digitales, físicas y/o humanas) puede ayudarte  mucho a inclinarte finalmente por alguna de las opciones que se te planteen como posibles y te generen confusión inicialmente.
  • Escucha a tu voz interior.- Yo hago siempre alusión a la voz interior que todos llevamos dentro a la hora de tomar cualquier decisión (pepito grillo existe después de todo). ¿Por qué es tan importante ésto? Porque generalmente experimentamos una dualidad en la que se baten la mente (diciéndonos lo que puede ser políticamente correcto hacer) y el corazón (indicándonos lo que realmente queremos hacer). Obviamente nos podemos equivocar aún obedeciendo al corazón pero es más raro arrepentirnos después de haber tomado la decisión, ya que habremos hecho lo que verdaderamente sentíamos en dicho momento.

Puede darse el caso de que algunas personas de tu alrededor te aconsejen según su punto de vista y su experiencia, y siempre es de agradecer que otros traten de ayudarte, pero al final la última palabra la tendrás tú. Ésto último es importante que lo tengas en cuenta, puesto que tú eres el principal y único responsable de tu vida y conoces mejor que nadie lo que verdaderamente te hace feliz.

  • Haz uso de la meditación.- La voz interior se puede escuchar más fácilmente en el silencio, esto es, cuando la mente se aquieta. Yo siempre que debo tomar una decisión trato de tomar unas cuantas respiraciones, para  finalmente inclinar la balanza hacia la opción que siento que es más conveniente para mí. Vigila que tu mente no se entrometa en el proceso, debes permanecer relajado y concentrado para que la inspiración pueda fluir libremente hacia ti.
  • Utiliza también la técnica del contraste.- Puedes utilizar la técnica del contraste para acabar de decidirte entre dos o más opciones. Ésta básicamente consiste en ver cómo te sientes al imaginarte habiendo tomado cada uno de los caminos posibles. Aprovecha también para visualizar las posibles consecuencias o cambios que se derivarían de dicha decisión, pensando incluso a largo plazo si fuera necesario. Este ejercicio te servirá para aportarte una mayor claridad acerca de lo que verdaderamente deseas respecto la situación que te está generando confusión.  Lo más importante a la hora de realizar este ejercicio es el cómo tú te sentirías en caso de escoger la opción X , ya que usualmente aquello que está más alineado con nuestro propósito nos hará sentir mejor o más conformes que con el resto de opciones.
  • Si te equivocas a la hora de decidir también aprendes.- Incluso si tomaras una decisión errónea y luego te arrepintieras, podrías aprender y sacar una lección de ello. Nunca el tiempo es perdido y estamos en constante evolución aunque a veces creamos lo contrario.

Espero que estos consejos te ayuden a tomar la decisión más conveniente para ti llegado el momento y que más puertas puedan abrirse para brindarte todo aquello que deseas y mereces 🙂

¡Hasta el próximo post!