Categoría: Espiritualidad

El espejo de tu mundo

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Creo que existe algo muy especial en la relación entre nosotros y el resto del mundo, lo que de otra manera podríamos llamar nuestra percepción de las cosas.

Está claro que la percepción de la realidad es una experiencia individual e irrepetible, ninguno de nosotros percibimos la realidad de la misma forma y eso puede evidenciarse simplemente hablando un poco con las  personas que nos rodean. En las conversaciones descubrimos las opiniones ajenas, que pueden ser muy dispares y en ocasiones hasta diametralmente opuestas a las nuestras.

Cada individuo ha moldeado su percepción de la realidad en base a su sistema de creencias, adquirido a lo largo de los años de acuerdo con la educación recibida y  el momento histórico que le ha tocado vivir.

Debido a lo anterior, quisiera aprovechar este post para advertir la tendencia que tenemos como seres humanos a proyectar nuestras emociones hacia el exterior, algo de lo que quizás tú ya te hayas percatado. Y es que, al ponernos nuestras gafas para ver el mundo,  nos cuesta en muchas ocasiones ser objetivos y curiosamente nos describimos a nosotros mismos a través de lo que vemos, sin ni siquiera ser conscientes de ello muchas veces. Como si de un espejo se tratara,  hacemos del mundo que nos rodea  un reflejo de nuestra personalidad, y volcamos en él todos nuestros anhelos, carencias y deseos.

Detectamos defectos en otras personas que sin ser conscientes nos otorgamos a nosotros mismos, culpamos a alguien de algo que nos ha sucedido con una facilidad a veces abrumadora, y tantos otros ejemplos que seguro podríamos encontrar si hiciéramos un poco de memoria. En definitiva, delegamos la responsabilidad por nuestras emociones al exterior, a lo que está ocurriendo, creyendo que la razón por la cual nos sentimos de determinada manera se encuentra fuera de nosotros.

Estamos muy acostumbrados a poner nuestra atención en el exterior, pero, ¿y qué hay de lo que ocurre en nuestro interior? ¿Acaso no es también importante?

Cuando prestamos atención a nuestras emociones y tomamos responsabilidad por ellas podemos darnos cuenta de que en realidad éstas tienen que ver mucho más con nosotros mismos de lo que nos pensamos. La forma cómo nos sentimos puede ser en muchas ocasiones producto de experiencias pasadas que nos dejaron huella y las cuales no supimos gestionar de la mejor manera.

Siendo más conscientes de nuestras emociones podemos atenderlas como es debido y dejar así de culpabilizar al exterior de cómo nos sentimos; al hacer ésto,  automáticamente gozamos de una mayor libertad para elegir como reaccionamos ante lo que nos ocurre, siendo dueños de nuestro propio bienestar.

Al realizar este cambio de paradigma, ésto es, al trasladar nuestra atención del exterior hacia nuestro interior, lo que hacemos también es dejar de vivir en el pasado o en el futuro. Si leíste el post anterior Tu sufrimiento es opcional, recordarás lo que te contaba sobre la relación íntima que existe entre el sufrimiento y el tiempo, y cómo el primero no puede sobrevivir sin el segundo. Sabiendo ésto, no es difícil adivinar que estaremos quitándonos un enorme peso de los hombros al quitar el tiempo de la ecuación.

Quisiera a continuación proporcionarte algunos consejos que espero te ayuden a gestionar mejor tus emociones sin la necesidad de proyectarlas hacia el exterior, aprovechando así los beneficios que ello puede comportarte:

  • Aventúrate a explorar la naturaleza de tus emociones.- Comienza a poner en práctica la introspección dirigiendo tu atención hacia dentro para poder explorar lo que estás sintiendo en este preciso instante. Es posible que haciendo ésto llegues a descubrir el origen de tus emociones, entendiendo aspectos de ti mismo que hasta ahora tal vez habías dejado pasar por alto. Al comprender el por qué de cómo nos sentimos ganamos un mayor control sobre nuestras  acciones y dejamos de actuar en piloto automático.
  • La clave está en reaccionar menos y observar más.- Va muy en línea con el punto anterior. Cuando yo tomo cierta distancia de lo que mi mente me está contando, puedo observar su futilidad y transitoriedad y dejar de sufrir por ello. Esto no debe confundirse con adoptar una actitud de apatía frente a lo que estoy experimentando, sino todo lo contrario, se trata de observar lo que estamos sintiendo en cada momento con total aceptación.
  • No juzgues aquello que observas.-  Este punto es muy importante, puesto que podemos caer en la trampa al observarnos de rechazar aquello que estamos sintiendo por considerarlo más o menos agradable (o más o menos correcto). Dicha valoración forma parte también de nuestra actitud mental, de modo que si nos percatamos de este hecho y abrazamos lo que observamos sin juzgarlo, inmediatamente tendremos el poder para sanarlo.
  • Mejora tu bienestar a través del autoconocimiento.-  Aprovecha siempre que puedas la oportunidad de observarte para conocerte mejor y comprender tus necesidades y deseos. Al mejorar nuestro autoconocimiento tenemos más poder para tomar decisiones que sean beneficiosas para nosotros y que contribuyan a nuestro bienestar. Sin dicho conocimiento, es más probable que andemos desorientados y no podamos desarrollar nuestro verdadero potencial, dejando de lado muchas posibilidades en el camino.

¿Cuál es tu visión acerca de este tema?  ¿En qué ocasiones recuerdas haber proyectado tus emociones hacia afuera y cómo abordaste la situación? Me interesaría mucho leer tu experiencia, así que como siempre te invito a dejármela en los comentarios 🙂 .

¡Hasta el próximo post!

La Ley del Vacío

En mi anterior post te hablaba de lo importante que es empezar el año con un propósito que te motive lo suficiente como para tomar acción y no desfallecer a mitad del camino con el pasar de los meses, algo que desgraciadamente suele ser habitual en muchos casos. Si no tuviste ocasión de leerlo, puedes hacerlo ahora aquí: ¿Cuál es tu nuevo propósito?

Como quiero seguir ayudándote a que perseveres en tu objetivo, hoy quisiera hablarte de algo que también considero que es importante que tengas en cuenta antes de ponerte manos a la obra. Y es que, con el comienzo de un nuevo año sentimos cierta necesidad de hacer limpieza y quedarnos sólo con aquello que sea verdaderamente necesario para nosotros a partir de esta nueva etapa, ya que sentimos que algunas cosas nos pesan demasiado y sólo nos ralentizan. Más aún, acumular cosas que no necesitamos tan sólo parece complicarnos la vida y hacérnosla más tediosa (yo fui consciente de esto cuando  hace tiempo realicé una mudanza y observé todo lo que había acumulado durante tantos años, dándome cuenta de que había almacenado muchas cosas que ni siquiera necesitaba respondiendo al típico ‘por si acaso’).

El hecho de hacer limpieza de aquello que ya no nos sirve nos ayuda a simplificar nuestra vida y a ponerla en orden. De este modo, tendremos por mano sólo aquello que necesitamos en esta nueva etapa y estaremos listos para proseguir con nuestro viaje sintiéndonos mejor y más livianos.

Por ello, hoy quisiera hablarte de la ley del vacío, de la que quizás ya hayas oído hablar alguna vez.

La ley del vacío nos dice que para que algo nuevo pueda entrar en nuestra vida es necesario hacerle un espacio. Esto va muy ligado con la ley de la atracción de la que te hablé en uno de mis posts (aquí te lo rescato para que puedas leerlo si no tuviste ocasión de hacerlo: Introducción a la Ley de la Atracción).

Es posible que el hecho de experimentar un vacío en alguna de las areas de tu vida te resulte incómodo, puesto que estamos muy acostumbrados a llenar nuestro tiempo y espacio de mil y una formas. Por eso, cuando se presenta inesperadamente un vacío en nuestra vida con el que no contábamos, nos sentimos extraños y temerosos de lo que pueda pasarnos a partir de entonces. No entendemos que, los cambios suelen ir precedidos de cierto caos, de cierta incertidumbre y como no, de un vacío temporal que más tarde será llenado con algo positivo y conveniente para nosotros.

Hoy te animo a que experimentes por ti mismo lo que la técnica del vacío puede hacer por ti y te doy algunos consejos para que te sea más sencillo empezar a ponerla en práctica:

  • Enfoca tu atención en una area específica.- Antes de volverte loco y empezar a deshacerte de todo lo que encuentres a tu paso es preferible que escojas una area en la que desees realmente hacer limpieza en estos momentos. De esta manera tendrás un pensamiento dirigido que te permitirá tomar las decisiones adecuadas
  • Visualiza tu recorrido .- Trata de visualizar cómo será tu recorrido a partir de este mismo instante, hacia donde te dirigirás y qué acciones necesitaras tomar en el camino. Por supuesto, siempre es bueno abogar por una actitud algo previsora en caso de que puedan presentarse ciertos imprevistos.
  • Determina aquello que realmente necesitas.- Quizás pueda parecerte una tontería, pero muchas veces creemos que todo lo que tenemos es necesario, cuando si nos paramos realmente a pensarlo veremos que no es así, que estamos acumulando infinidad de cosas debido a causas puramente emocionales. Esto sobretodo nos suele suceder con cosas que tienen que ver con nuestro pasado, que sentimos que de algún modo forman parte de nuestra identidad y nuestra vida. Habiendo visualizado el camino que nos queda por andar y centrando nuestra atención en el presente, debería sernos más sencillo distinguir aquello verdaderamente importante de lo que no lo es.
  • Ante la duda, espera un poco.- Es posible que a veces te cueste decidir lo que es realmente imprescindible de lo que no, o que no estés seguro de deshacerte de algo en estos momentos. En ese caso no te apures, tómate un tiempo para reflexionar sobre ello y haz uso de tu intuición para ganar algo de claridad; muy probablemente llegará el momento en el que no albergues ninguna duda respecto la decisión más precisa a tomar.
  • El vacío comprende lo material y lo inmaterial.- No pensemos sólo en cosas físicas cuando hablamos de crear vacío, podemos también dejar atrás infinidad de cosas inmateriales tales como hábitos, relaciones, pensamientos, y cualquier cosa que por lo general nos dificulte avanzar en nuestra vida. Lo ideal sería tener en cuenta ambos mundos para que el proceso de limpieza sea realmente efectivo y nos ayude a atraer los resultados esperados. 

Espero que te haya sido de utilidad lo que te he contado en este post para que ya no tengas más excusas y te pongas manos a la obra con aquello que decidas emprender este año. Por supuesto y como siempre, te invito a que me cuentes tu experiencia con el uso de esta maravillosa herramienta en los comentarios 🙂 .

¡Nos vemos en el próximo post!

El sabor amargo de las comparaciones

Autumn trees against the sky

Últimamente he estado reflexionando acerca de la tendencia  que tiene el ser humano a compararse con todo aquello que le rodea, algo que tal vez a ti te suene familiar y quizás te haya sucedido en algún momento de tu vida. Sin duda tiene que ser algo inherente a nuestra condición, puesto que resulta absurdo imaginarse a un árbol sintiendo envidia de otro árbol por el hecho de ser más alto que él o tener un tronco más robusto (casi me da risa imaginármelo).

El caso es que nos comparamos en muchas ocasiones y además lo hacemos casi de manera inconsciente, a veces sin una malícia aparente, pareciendo que la comparación consista en un simple ejercicio de apreciación y/o catalogación de lo que nos rodea. Existen casos en los que podemos darnos cuenta de la evidencia de este hecho, por ejemplo cuando un pensamiento cruza por nuestra mente y declara orgullosamente: ‘mi coche es más lujoso que el tuyo’ o ‘yo soy más inteligente que él’, y tantas otras múltiples variaciones. ¿Te suena ésto?

La comparación en si misma no es que sea incorrecta o correcta, no es algo que tan siquiera me interese valorar en este post, más bien quiero invitarte a explorar juntos lo que se esconde detrás de este fenómeno si es que en algún momento has sentido que te trae más quebraderos de cabeza que otra cosa. Si nos paramos a observar detenidamente, veremos que tras la comparación se esconde muchas veces un deseo por alimentar nuestro ego.
Existe una imperiosa necesidad de dar fuerza a nuestro sentido de identidad y es a través de la comparación que podemos lograrlo; lamentablemente, muchas veces las comparaciones nos dejan un sabor amargo puesto que nos dejan en mal lugar, haciendo disminuir nuestro sentimiento de valía personal (a partir de ahora a este tipo de comparaciones las llamaré negativas). 

Las comparaciones positivas tampoco son mucho mejores, aunque a simple vista puedan parecerlo. Una comparación positiva puede fortalecer tu ego y en cierto modo hacerte sentir mejor, pero ten por seguro que en algún instante futuro surgirá una nueva comparación que lo debilitará, pues siempre existirá (desde tu percepción) alguien que sea mejor que tú en algo.

Tras leer lo anterior quizás estés empezando a darte cuenta de que el juego de las comparaciones consiste precisamente en ésto, un juego de percepciones mentales que tiene como último objetivo prolongar tu sensación de separación respecto a lo que te rodea (bien engrandeciéndote o victimizándote según sea el caso); en últimas se trata, sin duda alguna, de un juego en el que el individuo saldrá ineludiblemente perdedor.

Para evitar caer en el juego de las comparaciones basta con dejar de compararnos, pero para ello es necesario observar muy bien cómo opera nuestra mente.

Te propongo una serie de ideas que puedes poner en práctica para dejar atrás el arraigado hábito de compararte:

  • Observa tu tendencia a compararte.- Toma consciencia de tu tendencia a compararte y los momentos y facetas de tu vida en los que lo haces. Cuando eres consciente de algo, tienes el poder para cambiarlo; de lo contrario, estás viviendo en piloto automático. Es posible que en este ejercicio descubras que te estás comparando para enmascarar una carencia personal, o un asunto pendiente por resolver. En ese caso, tendrás la oportunidad de sanarlo y si lo haces te darás cuenta de que ya te sientes mejor.
  • Asume la responsabilidad por tus pensamientos.- Cuando detectes que te estás comparando, dirige tu atención hacia tu vida y tus circunstancias actuales. Eres el protagonista de tu vida y debes asumir la responsabilidad por la misma, puesto que nadie más puede hacerlo, al igual que tú no puedes asumir la responsabilidad por la vida de otros. Asumir la responsabilidad por tu vida implica asumirla también por tus pensamientos; puedes perfectamente detectar aquellos que no contribuyen a tu bienestar y cambiarlos por otros más constructivos que te hagan sentir mejor.
  • Canaliza tu energía de una forma más óptima.- Puede ser muy doloroso tener que estar siempre concediendo a lo que te rodea el derecho de definir quien eres y lo que vales como individuo, no es algo que merezca que desperdicies tu energía en absoluto; invierte mejor esa energía en ti y en el propósito de mejorar cada día desde tu propia experiencia, haciendo revisión de tus debilidades y fortalezas en el camino.
  • Utiliza las referencias externas como ejemplo a seguir.- Debemos distinguir el tipo de comparaciones de las que aquí te hablo con aquellas en las cuales detectamos algo en alguien que quisiéramos imitar y nos impulsa y motiva a autosuperarnos; éste sería un tipo sano de comparación, quizás sería más acertado denominarlo referencia. (No obstante, deberemos vigilar que al usar algo o alguien como referencia para nuestro propio desarrollo no crucemos el límite a partir del cual entreguemos nuestro sentido de identidad a la referencia escogida).

¿Y tú? ¿Eres una persona que tiende a compararse con los demás? Me gustaría conocer tu experiencia, de modo que te invito a contármela en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

Las 7 leyes espirituales del éxito: la ley del desapego

Stony beach
Stony calm Baltic beach seascape after sunset

Como te prometí hoy abro otro post de la serie las 7 leyes espirituales del éxito,  inspirado en el best-seller del mismo nombre que vio la luz hace ya unos años de la mano de Deepak Chopra, uno de mis autores favoritos en cuanto a libros de esta temática se refiere.

Rescato nuevamente el acceso al libro digital por si aún no has tenido ocasión de leerlo:

Deepak Chopra – Las Siete Leyes Espirituales del Éxito

Para entender esta ley debo hablarte primero del deseo. El deseo es una condición inherente al ser humano y podríamos definirlo como el anhelo hacia un objeto, persona o situación que el individuo desea experimentar en su realidad física. Todos hemos deseado  algo alguna vez en nuestra vida y sabemos lo que significa dicho fenómeno, por lo que no me extenderé mucho más en ese sentido, pero sí que hay que saber que el deseo puede volverse perjudicial en el momento en el que se convierte en apego hacia el objeto deseado.

El apego puede dar origen al sufrimiento,  especialmente cuando no podemos desprendernos de aquello que no nos conviene y nos hace daño (seguramente esto lo hayas podido evidenciar en distintas experiencias de tu vida).

Según lo anterior, el desapego nace de la acción contraria al apego: mi deseo sigue existiendo pero no es necesario poseer un determinado objeto/vivir determinada situación puesto  que sé que ello no me hará más feliz, y ahí es donde surge el verdadero poder de esta ley.

En otras palabras, el desapego nace del conocimiento de que la felicidad es una elección por nuestra parte que se encuentra en nuestro interior y no depende de ningún objeto, situación o persona del mundo exterior.

Si bien no es muy complicado entender esta ley, sí lo es el ponerla en práctica en según qué ocasiones, puesto que la línea divisoria entre el apego y el desapego es muy fina, por lo que es preciso que vayamos practicando en las diferentes circunstancias de nuestro día a día.

A continuación te doy algunos consejos que quizás te ayuden a la hora de poner en práctica la ley del desapego en tu vida cotidiana:

  • Comprende la futilidad de todas las cosas.- Todo está en constante cambio y nada de lo que ves es para siempre, eso incluye tu juventud, tus pertenencias y todo lo que puedes atribuir a tu sentido de identidad.
  • Lo que puede parecerte la razón de tu felicidad puede dejar de serlo en un momento dado.- Pueden gustarte mucho las gambas y en un momento dado volverte alérgico a ellas (un ejemplo un poco simple pero para que me entiendas).
  • Todas tus experiencias encierran en sí mismas una lección valiosa que debes aprender.- Igual que debes dar la bienvenida a todo lo que venga también debes tener la fortaleza para dejarlo ir cuando ello ya no te sea de utilidad, así es como crecemos y asimilamos las lecciones que nos va dando la vida.
  • Acepta las cosas tal como son en tu vida en este momento y desde una actitud de gratitud.- Esto te servirá para no caer en creencias erróneas tales como ‘seré feliz cuando tenga ese coche‘, o ‘seré feliz cuando tenga más dinero’ o bien ‘seré feliz cuando X persona me ame’.  La meditación es una técnica que puede ayudarte mucho en dicho proceso.

Poniendo en práctica esta ley conseguiremos atenuar y/o erradicar el sufrimiento innecesario que a veces nos producen ciertas experiencias vitales, preservando así nuestra salud emocional y física y sintiéndonos mejor con nosotros mismos.

Me gustaría conocer tu experiencia con esta ley, así que anímate y cuéntamela en los comentarios :).

Las 7 leyes espirituales del éxito: la ley del dar

Beach on Samos
Beach on Samos

¿Has tenido ocasión de leer el best-seller ‘Las 7 leyes espirituales del éxito’ de Deepak Chopra?

Quizás sea uno de los libros que más me ha gustado de entre todos los que he leído hasta la fecha de temática similar, por lo ameno que resulta leerlo y las potentes ideas que propone para cambiar nuestra vida.

Si aún no has tenido tiempo de leerlo, aquí te lo traigo para que puedas hacerlo:

Deepak Chopra – Las Siete Leyes Espirituales del Éxito

Las leyes espirituales del éxito constituyen herramientas que nos permiten armonizar con nuestra propia naturaleza y la de todo lo que nos envuelve para ayudarnos en nuestro proceso creativo. Pueden enriquecer nuestra de vida en muchos aspectos y merece la pena explorarlas y ponerlas en práctica para descubrir su inmenso potencial.

En este post me apetecía dar repaso a una de las leyes espirituales del éxito que más me gustan de las que menciona Deepak Chopra en el libro: la ley del dar (también se le suele denominar ley del dar y recibir).

A modo de resumen, la ley del dar nos dice que debemos agradecer todo cuanto recibimos en nuestra vida diariamente y a su vez dar nosotros en la medida que podamos y de forma desinteresada. De este modo, la energía del universo puede fluir dinámica y libremente y dispondremos de abundancia en nuestras vidas.

Sin embargo, sucede que en ocasiones las personas nos aferramos a ciertas cosas por temor a desprendernos de ellas por si acaso ‘algo malo sucede’. Podemos  liberarnos de aquello que no nos sirva y dárselo a quien sí lo necesite, y en el caso del dinero es preciso tener consciencia de que éste es simplemente un medio para ser gastado en aquello que sintamos que es necesario, y no para acumularlo eternamente hasta el fin de nuestros días. Más allá de bienes materiales podemos poner en práctica la ley del dar con simples gestos amables hacia otras personas, las posibilidades son infinitas y realmente no cuestan esfuerzo en la mayoría de los casos.

Lo interesante de esta ley es que cuando la pongas en práctica verás que tu acción será recompensada en la misma proporción, y cuanto más des más recibirás.
Aclarar que tampoco es cuestión de obsesionarnos con dar de forma ‘obligada’, o buscando recibir algo a cambio. La incondicionalidad debe prevalecer en el acto de dar, debemos dar cuando el hecho de dar nos aporte paz y tranquilidad, sabiendo que estamos haciendo lo correcto. Si por el contrario, el hecho de dar nos produce inseguridad y miedo, significa que no lo hacemos de forma desinteresada y entonces es simplemente mejor no hacerlo y esperar a la siguiente ocasión.

Dejo el post aquí y te invito a dejarme tu experiencia con esta ley en los comentarios. Próximamente hablaré de otra de las leyes que más han impactado mi vida desde que la descubrí :).

Introducción a la Ley de la Atracción

Blue sky
Blue sky

¿Has oído hablar sobre la ley de la atracción?

Durante siglos se ha hablado sobre dicha ley y lo que la misma propone, pero quizás su nombre ha ido cobrando mayor popularidad a partir de comienzos del presente siglo, tras la publicación del best-seller El secreto, de Rhonda Byrne. Actualmente se puede encontrar una gran cantidad de material al respecto de cómo aplicar la ley de la atracción, ya sea en la red o en la extensa bibliografía que se halla publicada hasta la fecha.

En este post quisiera introducir los aspectos básicos de la ley de la atracción y poner a tu alcance lo que necesitas saber para comenzar a aplicarla en tu vida; en posteriores publicaciones profundizaré más sobre el tema, ya que creo que es preciso para poder comprender la ley en su totalidad.

Antes de nada hablemos un poco de física cuántica (no te asustes 🙂 ). Básicamente, lo que respalda la física cuántica es que todo cuanto existe en el Universo es pura energía, que vibra constantemente a una frecuencia determinada; nosotros, que formamos parte del Universo también estamos hechos de esa misma energía.

Partiendo de lo anterior, la ley de la atracción dictamina que ‘lo semejante atrae a lo semejante’, y que nuestros pensamientos (que son entidades vibratorias) afectan a la energía del Universo moldeándola, manifestando en últimas en nuestro mundo físico  aquello que hemos pensado con anterioridad.

Dicho de otro modo, somos seres vibratorios, y por ende somos partícipes de una creación deliberada en nuestro mundo físico en función de la frecuencia que emitimos (esta es, la vinculada a nuestros sentimientos y/o emociones). Constantemente estamos manifestando nuestra realidad bajo la acción de la ley de la atracción, seamos conscientes de ello o no.

Este hecho implica algo que cambia nuestro paradigma completamente: las circunstancias externas que percibimos con nuestros sentidos no son ajenas a nosotros, sino atraídas por nosotros; de este modo, nosotros constituimos la causa de todo aquello que experimentamos (manifestamos) en cada momento de nuestra vida.

El funcionamiento de esta ley resulta sencillo de entender, aunque quizás no lo sea tanto el saber aplicarla correctamente para que trabaje a favor nuestro en pos de manifestar todo aquello que queramos en nuestras vidas.

A continuación resumo los pasos esenciales para que empieces a aplicar la ley de la atracción a tu vida:

  • Decide qué es lo que deseas.- Ten claro qué es aquello que deseas manifestar en tu vida, puede ser cualquier cosa (perder peso, conseguir un nuevo trabajo, etc.), pero lo más importante es que debes ser específico acerca de lo que quieres atraer (si quieres perder peso, decide qué peso deseas alcanzar, si quieres un nuevo trabajo, decide cómo quieres que sea tu trabajo ideal). Puede venirte bien apuntar tu deseo en un papel para aclarar este punto, ya que es importante tenerlo claro antes de poner en práctica los siguientes pasos de la manifestación.
  • Enfoca tu atención en tu deseo.- Comienza a pensar en lo que quieres manifestar, utiliza el poder de tu imaginación para visualizar lo que deseas como si ya lo tuvieras actualmente (ésto último es muy importante). Puede ser muy efectivo visualizar tu deseo con los ojos cerrados en un estado meditativo, que es cuando tu mente está más calmada y receptiva. Dedica tiempo y constancia a hacer esto, y sobretodo a sentirlo, pues es ahí cuando emites las vibraciones adecuadas al Universo para que éste haga la labor de devolverte tu deseo manifestado.
  • Permite la manifestación de tu deseo.- En este punto es donde muchas personas suelen fallar, ya que no permiten que su deseo se manifieste porque emiten sentimientos de duda acerca de la manifestación de su deseo o se obsesionan con la ausencia del mismo, y como la ley de la atracción opera sin excepciones, lo que reciben es precisamente eso. Por lo tanto, debemos enfocar nuestra atención en lo que deseamos pero sin llegar a obsesionarnos con ello, teniendo fe en que se va a manifestar, sin cuestionar el cómo o el cuándo sucederá; ahí reside la clave de toda manifestación existosa.

Es posible que si es la primera vez que oyes todo esto te resulte demasiado esotérico y/o difícil de comprender, especialmente si sueles basar tus creencias únicamente en aquello que está demostrado científicamente. Yo no estoy aquí para convencerte de nada, pero sí te invito a que pruebes por ti mismo lo que te acabo de contar y así puedas cerciorarte de la validez de esta ley por tu propia experiencia.

En lo personal he podido poner en práctica la ley de la atracción satisfactoriamente en algunos momentos de mi vida en que he necesitado manifestar cosas concretas, de modo que puedo dar fe de su efectividad, siempre que se sigan los pasos anteriormente mencionados correctamente. El concepto en si no es difícil de entender, pero quizás no lo sea tanto el ponerlo en práctica satisfactoriamente, por ello te aconsejo que persistas y sobretodo mantengas tu fe en que la ley está funcionando para ti en todo momento.

Hay libros realmente muy buenos acerca de este tema, en esencia todos vienen a decir lo mismo que lo que te he explicado en este post, pero si quieres ir un poco más allá te recomiendo que leas las enseñanzas de Abraham Hicks, que se recopilan en una serie de libros de la autora Esther Hicks. En especial te recomiendo el libro Pide y se te dará, puedes obtenerlo en Amazon accediendo al siguiente link:

Esther y Jerry Hicks – Pide y se te dará

Me interesaría mucho oír tu experiencia con esta maravillosa ley, así que anímate y cuéntanosla en los comentarios :). ¡Nos vemos en el próximo post!

Introducción a la meditación

De vez en cuando será usual que en este blog hable sobre meditación, puesto que para mí es mucho más que una simple técnica de relajación; es una herramienta que desde hace un tiempo ha cambiado mi vida, y si aún no has tenido ocasión de probarla te animo a que lo hagas y quizás te la cambie a ti también.

Enjoying life
Side view of serene woman sitting on sandy beach against blue sky outdoors

Estamos en una época en la que cada vez más personas deciden iniciarse en esta práctica, debido al ritmo frenético de vida que llevamos,  y numerosos estudios ya han podido reportar los beneficios que aporta meditar diariamente con tan sólo unos minutos de dedicación. Por nombrarte sólo algunos:

  • Alivio de los síntomas de ansiedad y depresión
  • Reducción del estrés
  • Mejora de la concentración
  • Mejora de la presión arterial
  • Aumento de la materia gris del cerebro
  • Mejora de la productividad
  • Mejora la toma de decisiones
  • Y un largo etcétera

El apartado de hoy quiero dedicarlo a introducir la práctica de la meditación para las personas que no la conozcan o nunca la hayan practicado, pero si ya sabes algo del tema y quieres profundizar un poco más te aconsejo que revises los próximos capítulos que iré publicando en esta serie.

Por darte una definición, podríamos considerar la meditación una práctica en la cual el individuo entra en un estado de no-mente, en otras palabras, un estado donde la mente no ejerce su influencia sobre nosotros (a veces también se define como un estado alterado de conciencia). Partiendo de esto, la meditación tiene como objetivo trascender la actividad mental y llevarnos a un estado de paz y bienestar.

Si es la primera vez que lees algo así, quizás puedan asaltarte algunas preguntas:

  • ¿Por qué se pretende calmar la actividad mental?

La mente constituye un diálogo interno continuo que se nutre constantemente de tu proyección en un tiempo pasado o futuro, esto es, está siempre recordando eventos pasados o bien planificando eventos futuros (ello constituye lo que llamamos ego, de esto hablaré más detalladamente en otra entrada). Si te paras a analizar tus pensamientos un poco, verás que realmente esto es así, y puede ser fatigador pasarnos todo el tiempo pensando sin llegar a ninguna parte (a esto yo lo denomino pensar de forma poco constructiva). La mente es una herramienta muy poderosa, pero lamentablemente no se nos ha enseñado a utilizarla adecuadamente ni de forma eficiente. Con la meditación aprendemos a usarla sólo en los momentos que requieran de acciones más intelectuales por nuestra parte, ayudándonos a tomar las decisiones adecuadas en el momento preciso.

  • ¿Qué sucede cuando meditamos?

Al meditar, rompemos con nuestro diálogo interno que suele ser la fuente de todo tipo de preocupaciones, miedos, ansiedades u otros tipos de emociones negativas y nos centramos en vivir el presente. Si te das cuenta, el ser humano por naturaleza no reside en el ahora sino que siempre está en el pasado o en el futuro (siendo más estrictos, su mente reside en el pasado o en el futuro, mientras que su cuerpo físico sigue en el presente). Esto es algo que si te paras a pensarlo no tiene demasiado sentido, nos perdemos lo que tenemos enfrente de nosotros en cada instante, la realidad objetiva, por algo que es ilusorio y que sólo existe en nuestra mente. En mi humilde opinión, creo que podemos vivir la vida de forma más plena viviéndola a cada instante, que no con un ruido mental constante de fondo.

  • ¿En qué consiste la meditación exactamente?

Dicho de forma sencilla, en la meditación centramos nuestra atención en un objeto en particular (puede ser nuestro cuerpo, una vela, nuestra respiración, etc.) para poder frenar el diálogo interno de la mente y anclarnos en el ahora. Este proceso produce efectos múltiples en nuestro cuerpo y mente, aprendemos a estar más alerta a lo que nos sucede en cada momento, y a la larga puede ayudarnos a desautomatizar viejos patrones mentales que ya no nos sean útiles.

  • Meditar entonces equivale a dejar la ‘mente en blanco’?

No debemos confundir el hecho de meditar con dejar la mente en blanco, puesto que ambas cosas no son lo mismo. Al meditar, pueden seguir surgiendo pensamientos, la diferencia reside en que no nos identificamos con ellos, no los seguimos sino que los dejamos ir, como nubes que pasan en el cielo y se van. Al principio esto puede costarnos, puesto que hemos vivido toda nuestra vida con el ‘ruido de fondo’, de modo que cuando estemos meditando la mente fácilmente puede hacer su aparición ‘por la puerta de atrás’; cuando eso ocurra, simplemente volvemos a dirigir nuestra atención en el objeto que hayamos elegido y seguimos con la práctica.

  • Cuánto tiempo debo dedicar a meditar?

En esto no me siento capaz de darte instrucciones. Elige el tiempo que consideres oportuno, seguramente al principio tus meditaciones serán cortas (5 minutos a lo sumo), porque te costará concentrarte y te fatigarás. Con el tiempo es posible que tú mismo decidas ir alargando tus sesiones, y de hecho lo que yo considero ideal es que a la larga mantengamos una actitud de consciencia plena durante todo el día.


Más adelante veremos que la meditación no sólo puede servirnos para sentirnos más relajados, sino para conocernos mejor a nosotros mismos, superar nuestras limitaciones y tener acceso a todo nuestro potencial.

En lo personal, considero la meditación una actitud ante la vida y una forma de acceder a mi verdadero ser. Empecé a utilizarla en una época en la que estaba experimentando una considerable agitación mental, ansiedades y todo tipo de preocupaciones, y hasta el día de hoy he seguido utilizándola. Puedo decirte con total seguridad que he pasado a tener una mente mucho más serena que la que tenía cuando empecé. Algo que me gusta mucho de la meditación es que te hace tomar mayor conciencia de los pequeños detalles de la vida, a valorarlos más, a ser feliz con actividades que pueden a simple vista resultar tediosas o repetitivas, y muchas otras cosas que si empezara a contarte no terminaría :).

Si te ha interesado este artículo, te animo a que permanezcas atento porque próximamente te daré algunas técnicas que te serán útiles para empezar a incorporar la meditación en tu vida, así que permanece atento!

Y tú, ya has introducido la práctica de la meditación en tu vida diaria?