El espejo de tu mundo

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Creo que existe algo muy especial en la relación entre nosotros y el resto del mundo, lo que de otra manera podríamos llamar nuestra percepción de las cosas.

Está claro que la percepción de la realidad es una experiencia individual e irrepetible, ninguno de nosotros percibimos la realidad de la misma forma y eso puede evidenciarse simplemente hablando un poco con las  personas que nos rodean. En las conversaciones descubrimos las opiniones ajenas, que pueden ser muy dispares y en ocasiones hasta diametralmente opuestas a las nuestras.

Cada individuo ha moldeado su percepción de la realidad en base a su sistema de creencias, adquirido a lo largo de los años de acuerdo con la educación recibida y  el momento histórico que le ha tocado vivir.

Debido a lo anterior, quisiera aprovechar este post para advertir la tendencia que tenemos como seres humanos a proyectar nuestras emociones hacia el exterior, algo de lo que quizás tú ya te hayas percatado. Y es que, al ponernos nuestras gafas para ver el mundo,  nos cuesta en muchas ocasiones ser objetivos y curiosamente nos describimos a nosotros mismos a través de lo que vemos, sin ni siquiera ser conscientes de ello muchas veces. Como si de un espejo se tratara,  hacemos del mundo que nos rodea  un reflejo de nuestra personalidad, y volcamos en él todos nuestros anhelos, carencias y deseos.

Detectamos defectos en otras personas que sin ser conscientes nos otorgamos a nosotros mismos, culpamos a alguien de algo que nos ha sucedido con una facilidad a veces abrumadora, y tantos otros ejemplos que seguro podríamos encontrar si hiciéramos un poco de memoria. En definitiva, delegamos la responsabilidad por nuestras emociones al exterior, a lo que está ocurriendo, creyendo que la razón por la cual nos sentimos de determinada manera se encuentra fuera de nosotros.

Estamos muy acostumbrados a poner nuestra atención en el exterior, pero, ¿y qué hay de lo que ocurre en nuestro interior? ¿Acaso no es también importante?

Cuando prestamos atención a nuestras emociones y tomamos responsabilidad por ellas podemos darnos cuenta de que en realidad éstas tienen que ver mucho más con nosotros mismos de lo que nos pensamos. La forma cómo nos sentimos puede ser en muchas ocasiones producto de experiencias pasadas que nos dejaron huella y las cuales no supimos gestionar de la mejor manera.

Siendo más conscientes de nuestras emociones podemos atenderlas como es debido y dejar así de culpabilizar al exterior de cómo nos sentimos; al hacer ésto,  automáticamente gozamos de una mayor libertad para elegir como reaccionamos ante lo que nos ocurre, siendo dueños de nuestro propio bienestar.

Al realizar este cambio de paradigma, ésto es, al trasladar nuestra atención del exterior hacia nuestro interior, lo que hacemos también es dejar de vivir en el pasado o en el futuro. Si leíste el post anterior Tu sufrimiento es opcional, recordarás lo que te contaba sobre la relación íntima que existe entre el sufrimiento y el tiempo, y cómo el primero no puede sobrevivir sin el segundo. Sabiendo ésto, no es difícil adivinar que estaremos quitándonos un enorme peso de los hombros al quitar el tiempo de la ecuación.

Quisiera a continuación proporcionarte algunos consejos que espero te ayuden a gestionar mejor tus emociones sin la necesidad de proyectarlas hacia el exterior, aprovechando así los beneficios que ello puede comportarte:

  • Aventúrate a explorar la naturaleza de tus emociones.- Comienza a poner en práctica la introspección dirigiendo tu atención hacia dentro para poder explorar lo que estás sintiendo en este preciso instante. Es posible que haciendo ésto llegues a descubrir el origen de tus emociones, entendiendo aspectos de ti mismo que hasta ahora tal vez habías dejado pasar por alto. Al comprender el por qué de cómo nos sentimos ganamos un mayor control sobre nuestras  acciones y dejamos de actuar en piloto automático.
  • La clave está en reaccionar menos y observar más.- Va muy en línea con el punto anterior. Cuando yo tomo cierta distancia de lo que mi mente me está contando, puedo observar su futilidad y transitoriedad y dejar de sufrir por ello. Esto no debe confundirse con adoptar una actitud de apatía frente a lo que estoy experimentando, sino todo lo contrario, se trata de observar lo que estamos sintiendo en cada momento con total aceptación.
  • No juzgues aquello que observas.-  Este punto es muy importante, puesto que podemos caer en la trampa al observarnos de rechazar aquello que estamos sintiendo por considerarlo más o menos agradable (o más o menos correcto). Dicha valoración forma parte también de nuestra actitud mental, de modo que si nos percatamos de este hecho y abrazamos lo que observamos sin juzgarlo, inmediatamente tendremos el poder para sanarlo.
  • Mejora tu bienestar a través del autoconocimiento.-  Aprovecha siempre que puedas la oportunidad de observarte para conocerte mejor y comprender tus necesidades y deseos. Al mejorar nuestro autoconocimiento tenemos más poder para tomar decisiones que sean beneficiosas para nosotros y que contribuyan a nuestro bienestar. Sin dicho conocimiento, es más probable que andemos desorientados y no podamos desarrollar nuestro verdadero potencial, dejando de lado muchas posibilidades en el camino.

¿Cuál es tu visión acerca de este tema?  ¿En qué ocasiones recuerdas haber proyectado tus emociones hacia afuera y cómo abordaste la situación? Me interesaría mucho leer tu experiencia, así que como siempre te invito a dejármela en los comentarios 🙂 .

¡Hasta el próximo post!

8 comentarios sobre “El espejo de tu mundo

  1. Hola Mar,

    Tu post me ha hecho recordar la primera que escuché sobre la proyección. Mi mente reactiva, por aquel entonces, se negó a creer que lo que, a veces, me sacaba de quicio en los demás, era justo algo que yo misma traía conmigo. Me dio una vergüenza espantosa, pensarlo de ese modo. Pero, pasada esa primera experiencia, cuando maduré suficiente la idea y me permití ahondar en ella, me di cuenta de la gran verdad que hay detrás de ese concepto.

    Además, desde ese momento, creo que hay un antes y un después. Cuando lo descubres en ti mismo y lo aceptas como tal, empiezas a ver de otro modo a las personas, a entenderlas más profundamente, a analizar mejor sus reacciones y empatizas mucho más fácilmente con ellas… Se crean relaciones más profundas y verdaderas.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Conchi!

      Lo que comentas que te sucedió creo que es realmente común, el hecho de darnos cuenta de que lo que sentimos en relación a algo externo es en realidad una proyección de nosotros mismos puede resultarnos doloroso, puesto que nos muestra una parte de nuestra psique que no hemos atendido quizás por tenerle cierto rechazo.

      Aún así, el simple hecho de darnos cuenta de que estamos proyectando alguna faceta nuestra ya es en sí un gran avance, ya que al hacerlo tenemos la oportunidad de aceptarla y reconciliarnos con ella.

      Gracias por tu comentario.

      Un abrazo,
      Mar

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  2. Me encanta como resaltas las emociones en este post, porque sin duda alguna las emociones es la base de como vemos y aceptamos el mundo. Algo que sólo depende de nosotros y de nadie más. Todos vemos y aceptamos el mundo desde como aceptamos nuestras emociones, porque ellas son las responsables de nuestra percepción con todo lo que nos rodea.
    Saludos.

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    1. ¡Hola Alexa!

      No podrías haberlo dicho mejor, las emociones son sin duda una excelente señal de cómo percibimos el mundo que nos rodea, por ello creo que es tan importante saberlas gestionar adecuadamente si queremos que la relación con nosotros mismos y con nuestro entorno sea lo más agradable posible.

      Muchas gracias por tu comentario.

      Un abrazo,
      Mar

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  3. ¡Hola Mar!

    ¡Qué bien se nos da tirar balones fuera!

    Me gusta mucho como lo has planteado porque, visto de esta forma, tenemos una pista muy clara de qué es lo que nos pasa por dentro ¡tenemos tarea!

    Un abrazo

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    1. ¡Hola Amaya!

      Me ha gustado mucho como lo has descrito, en efecto tenemos mucha tarea! Creo que mucha gente aún no es consciente de este hecho, pero verdaderamente debemos trabajar en nosotros mismos para poder percatarnos de todas las reacciones automáticas que en muchas ocasiones arrastramos desde la niñez y que han estado ejerciendo su influencia a lo largo de nuestra vida.

      Lo bueno es que prestando la atención necesaria podemos poco a poco ‘ir tirando del hilo’ para llegar al fondo de lo que somos y sanar aquellos asuntos que tenemos pendientes.

      Muchas gracias por tu comentario.

      Un abrazo,
      Mar

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  4. Muchas gracias este artículo y por las recomendaciones que nos das al final para gestionar nuestras emociones, Mar.

    Me gusta sobre todo la de “la clave está en reaccionar menos y observar más”. ¡Cuánta razón!

    Considero que si no procuramos entendernos a nosotros mismos, poco o nada comprenderemos a los demás.

    Feliz semana 🙂

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    1. ¡Hola Manuel!

      Me gusta lo que comentas, yo pienso como tú y creo que la labor empieza por atendernos a nosotros mismos para poder después atender a los demás y trasladarles ese bienestar, y eso pasa por hacer un trabajo interno cuando sea necesario, con mucho mimo y paciencia por nuestra parte.

      Muchas gracias por tu comentario.

      Un abrazo,
      Mar

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