Categoría: Salud y bienestar

El embudo del agotamiento

¿Alguna vez has sentido que has tenido que renunciar a cosas importantes de tu vida con el fin de poder llegar a cumplir con tus obligaciones? ¿Actividades que considerabas energizantes, que te hacían sentir bien o que simplemente te ayudaban a desconectar han dejado de tener cabida en tu vida cotidiana? Y lo que es peor, has sentido que al deshacerte de dichas actividades te sientes más agotado y sin fuerzas que antes?
Si tu respuesta ha sido afirmativa, tal vez estés cayendo dentro de lo que se conoce como el embudo del agotamiento.

El embudo del agotamiento es una manera sencilla de ilustrar un fenómeno que desgraciadamente está muy extendido en nuestra sociedad, en el cual dejamos de atender aquellas actividades que nos resultan gratificantes y nos ayudan a recargar pilas por aquellas actividades que consideramos más urgentes o prioritarias. Al hacer ésto, el círculo que engloba nuestras actividades se va estrechando y cada vez deja menos cabida para aquellas actividades que contribuyen a nuestro bienestar (de ahí la ilustración del embudo). Ésto acaba derivando en una sensación de agotamiento en el propio individuo, al contrario de lo que se podría esperar:

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Observemos más detenidamente cómo se produce este fenómeno. Si has observado el esquema anterior, verás que en la parte alta del embudo tenemos una vida equilibrada en la cual alternamos actividades que podríamos considerar como obligaciones con otras que nos revitalizan y nos ayudan a desconectar.

En un momento dado, se presenta una nueva obligación que precisa de nuestra atención, y en el intento de hacerle frente decidimos prescindir de alguna de esas actividades que tanto nos gustan y nos hacen sentir bien, creyendo así que no nos sentiremos tan agobiados y estresados. Contráriamente a lo que podríamos pensar, resulta que nos sentimos ahora más estresados debido al déficit de tiempo que ahora dedicamos a la tan necesaria desconexión, resultando en agotamiento. Este ciclo puede irse repitiendo, aumentando así las obligaciones y disminuyendo el tiempo reservado para el ocio, con todas las consecuencias que ello conlleva para nuestra salud a todos los niveles.

Es posible que muchas personas se sientan identificadas con lo anterior. Si eres una de ellas no te preocupes, puesto que no es difícil caer en esta dinámica en ciertas etapas de nuestra vida. Lo más importante es detectar esta tendencia y tomar la decisión de revertir la situación en pos de nuestra salud; sólo así podremos ir dando pequeños pasos para volver al punto de equilibrio en el que inicialmente nos encontrábamos y en el cual nos sentíamos mejor en todos los aspectos, con más energía y un mayor estado de ánimo.

Entonces, ¿Cómo podemos evitar caer en el embudo del agotamiento? ¿O cómo podemos recuperar el equilibrio del que gozábamos antes de caer en él?

  • Aprende a separar el grano de la paja.- Para bien o para mal, la realidad es que disponemos de un tiempo limitado. Por ello, es crucial aprender a gestionarlo adecuadamente distinguiendo aquello que es verdaderamente importante de aquello que no lo es. Esto es algo subjetivo puesto que estamos hablando de aquello que contribuye a tu felicidad, y ésta puede consistir en estar con tus seres queridos, dedicarle tiempo  a tus hobbies, etc. Independientemente de lo que sea, asegúrate de reservar tiempo para ello para así afrontar mejor aquellos momentos que requieran de un esfuerzo mental y/o físico por tu parte. No se trata de desatender nuestras obligaciones, sino de asumir únicamente aquellas que nuestra salud nos permita. Para ello habrá que realizar un ejercicio de introspección importante, siendo honestos con nosotros mismos sin querer ejercer de superhéroes para llegar a todo.
  • Detecta tus ‘ladrones de tiempo’.- Es posible que pienses que no dispones del tiempo suficiente  para conciliar el ocio con tus obligaciones, pero seguramente si haces un ejercicio de reflexión y revisas el tiempo que dedicas diáriamente a cada una de tus actividades detectes algunas que realmente no te aportan nada y están robando tu valioso tiempo. Es importante identificar a tus ladrones de tiempo para así poder reservar espacio a aquellas actividades que sean verdaderamente importantes para ti.
  • Pase lo que pase, jamás descuides tu salud.- Nunca me cansaré de decir esto. Podemos pasar por periodos en nuestra vida en los cuales tengamos más trabajo por razones justificadas. Ahora bien, ello nunca debería ser una excusa válida para descuidar nuestra salud, ésto es, llevar una alimentación equilibrada, hacer ejercicio con regularidad y dormir las horas recomendadas. Puede parecer que a corto plazo no haya una repercusión palpable si ignoramos alguno de estos aspectos (o todos), pero ten por seguro que irá haciendo mella en tu salud y a largo plazo lo acabarás notando.
  • Da la bienvenida a nuevas experiencias.- Caer en la rutina, especialmente si has dejado de lado actividades que te hacían sentir bien y que aportaban variedad a tu vida, puede ser desesperante y afectar directamente tu estado de ánimo, traduciéndose en una menor productividad. Para evitar esto,  recomiendo introducir experiencias que aporten ese sentimiento de novedad y bienestar a tu vida, que no tienen por qué ser muy exóticas y ni siquiera tienen por qué costarte dinero (pueden ser una excursión al bosque, un día dedicado al arte, la visita a un viejo amigo, etc.). Cualquier cosa vale, mientras te ayude a desconectar y ver la vida desde otros puntos de vista.

Espero que estos consejos te sean de utilidad tanto si necesitas recuperar el equilibrio en tu vida y salir del agotamiento en el que te encuentras inmerso, como si quieres seguir gozando de una vida equilibrada conciliando las distintas facetas.

Me interesaría mucho que me compartieras tu experiencia con este tema, así que te invito como siempre a hacerlo en los comentarios 🙂 . ¡Hasta el próximo post!

Bajo la sombra del estrés

A field in the countrysideEn uno de mis recientes posts te hablaba del éxito y de lo mucho que me gusta esta palabra por todo el significado positivo que abarca. Por si no tuviste ocasión de leerlo aquí te lo dejo para que puedas hacerlo ahora: https://wordpress.com/post/meditadamente.com/1228.

En el post de hoy quisiera hacer mención de otra palabra muy sonada en estos tiempos que seguramente parezca menos amistosa para la mayoría de las personas, siendo en muchas ocasiones tildada de enemiga: el estrés.

El estrés es algo que todos experimentamos o hemos experimentado alguna vez en nuestra vida, y quien no lo haya hecho puede sentirse muy afortunado, puesto que lamentablemente aqueja a muchas personas en todo el mundo. Debido a lo anterior, considero que no es necesario ahondar en lo que constituye el estrés en si pero sí que me gustaría que exploráramos juntos algunas estrategias para abordarlo. Aprender a lidiar con el estrés es algo de vital importancia para evitar que en el futuro pueda desembocar en enfermedades de todo tipo, pero lamentablemente las personas tienden a simplemente ignorarlo y enterrarlo, sin tener consciencia del potencial daño que puede causarnos.

Vale decir que el estrés no es algo antinatural, es sencillamente un mecanismo inherente al ser humano a modo de respuesta ante determinadas situaciones que representan un peligro potencial para nosotros. Quizás en el pasado nos fuera de utilidad para la supervivencia y perpetuación de nuestra propia especie, pero en la actualidad existen ya pocas situaciones que representen una amenaza real, de modo que el estrés que experimentamos en la mayoría de ocasiones es desmesurado y totalmente innecesario.

Sin embargo, puede que lo anterior no nos resulte tan extraño si consideramos el ritmo frenético de vida que mayoritariamente llevamos de trabajo y todo tipo de responsabilidades que atender, que contribuye significativamente a que el estrés haga acto de presencia. La buena noticia es que podemos (aunque resulte difícil de creer) conservar la calma a pesar de las circunstancias, y no sólo eso, debemos por todos los medios tratar de que así sea porque nada es demasiado valioso como para sacrificar nuestra paz interior. Al fin y al cabo, de qué sirve ‘llegar a todo’ si acabas dejándote la salud por el camino? ¿Qué habrás conseguido? Quizás cosas externas pero habrás descuidado lo más importante, que es tu salud física, mental y emocional.

Quisiera compartir contigo algunas estrategias para combatir el estrés que considero que pueden serte útiles y hasta el momento a mí me han funcionado:

· Aprender a establecer prioridades.- Básicamente no podemos pretender llegar a todo. Por lo general tendemos a crear una lista interminable de cosas por hacer, pero no nos damos cuenta de que no todas ellas son igual de importantes. Por ello es muy aconsejable priorizar aquellas tareas que verdaderamente merezcan ser completadas en este preciso instante, dejando para más tarde aquellas de menor importancia.
· Ser realista.- Va un poco en línea con el punto anterior pero quisiera insistir en este aspecto. Nuestro tiempo lamentablemente es limitado y el día no tiene más de 24 horas, y por supuesto hay que dedicar las necesarias al descanso y la alimentación, por lo que ser realistas nos ayudará a calibrar aquello que verdaderamente seamos capaces de abarcar con el tiempo disponible, sin volvernos locos con planificaciones poco realistas.
· Quererse y ser paciente con uno mismo.- A veces somos demasiado exigentes con nosotros mismos y no entendemos que hay varios factores que entran en juego e inciden directamente en nuestro rendimiento, tales como nuestro estado de humor, nivel de cansancio, entre otros. Por ello, debemos analizar cómo nos sentimos y en base a ello (y con mucho cariño) hacer lo que esté en nuestra mano sin sobrepasar nuestros límites.
· Ánclarse en el presente.- Es muy importante anclarnos en el presente puesto que el estrés nace en gran medida del exceso de futuro y de estar constantemente proyectándonos hacia él creándonos en nuestra mente un escenario de algo catastrófico que podría ocurrirnos, cuando por lo general la realidad acaba difiriendo bastante de lo que nuestra imaginación se empeñaba en hacernos creer. Vivir en el presente nos ayuda a eliminar ese exceso de futuro y disfrutar en mayor medida de lo que tenemos en este preciso instante, algo que indiscutiblemente repercute favorablemente en nuestra salud.

Y tú, vives actualmente con más estrés del que te gustaría? ¿Qué estrategias utilizas para combatirlo? Me gustaría conocerlas, así que anímate a dejármelas en los comentarios :).

¡Hasta el próximo post!

El síndrome postvacacional

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Durante el periodo vacacional se abre un espacio para disfrutar del tiempo de ocio entre días bajo el sol en la playa (o la montaña, si lo prefieres) y siestas perezosas (estas quizás más en mi caso, no todo el mundo ama dormir tanto como lo hago yo 🙂 ). Sin duda el ritmo de vida se ralentiza y tenemos la ocasión de poner en orden algunas cosas que habíamos desatendido durante el resto del año debido a la falta de tiempo.

Con la llegada de septiembre suele coincidir la vuelta a la rutinay con ella es posible caer en las garras de lo que ya se conoce popularmente como síndrome postvacacional. Éste es un término que siempre me ha hecho gracia, puesto que obviamente es un mito y no existe dicho síndrome como tal, pero hemos acabado acuñando dicho término a la hora de referirnos a la falta de adaptación que nos puede ocasionar el hecho de finalizar la etapa vacacional para dar paso a una etapa repleta de responsabilidades que atender. En efecto, realizar la transición de una etapa de ocio a una etapa más activa nos puede resultar molesto y en los peores casos el individuo puede llegar a deprimirse si no consigue lidiar con este cambio de un modo efectivo.

El síndrome postvacacional parece ser más frecuente en personas jóvenes o de edad media en comparación con el resto de la población, y puede presentarse en forma de síntomas como fatiga, falta de interés, tristeza,…Parece que nos ha pasado un camión por encima, vaya. Pero no te alarmes, aquí vengo a traerte algunos consejos que quizás te ayuden a lidiar con este fenómeno para no dejarte afectar tanto por él:

  • Ten en cuenta que en la vida todo son etapas.- Sí, puede sonarte a tópico pero es importante darnos cuenta de que nada dura para siempre y de que los cambios están ocurriendo siempre para poner a prueba nuestra capacidad de adaptación. El verano siempre termina, igual que lo hacen el otoño, el invierno y la primavera; la buena noticia es que el verano siempre vuelve, igual que lo harán tus vacaciones llegado el momento, pero por ahora sé paciente y comprende que debes pasar por todas las etapas sabiendo que cada una de ellas aguarda cosas buenas para ti.
  • Trata de buscar actividades de ocio que te gusten.- No todo pueden ser obligaciones en esta vida, y de hecho es muy importante que busques siempre tiempo para desconectar, y no sólo durante tus vacaciones. El hecho de practicar actividades de ocio que te gusten te ayudará a renovar energías y afrontar mejor aquellas tareas que se te hagan un poquito más cuesta arriba.
  •  Vive el presente y agradece todo lo que la vida te ofrezca.- Lo suelo repetir pero creo que es importantísimo este punto, puesto que siempre podemos encontrar cosas que agradecer y podemos disfrutar de cada momento si nos lo proponemos, no es necesario posponer nuestro bienestar ni un segundo, aunque las circunstancias puedan indicarnos de lo contrario.
  • La vuelta es un buen momento para reorganizarte.- Puede pasar que tras un periodo de reflexión durante tus vacaciones hayas decidido que quieres cambiar alguna situación en una o varias áreas de tu vida, y con las pilas cargadas puede serte más fácil llevar a cabo dicha tarea. Reorganizar ciertos aspectos de tu vida puede contribuir a tu bienestar y hacer más liviana la vuelta a la rutina.
  • Puede ser la oportunidad para iniciar nuevos proyectos.- Un poco en línea con el punto anterior, una vez te hayas deshecho de aquello que creas que ya no contribuye a tu bienestar puede ser un buen momento para comenzar nuevos proyectos que te ilusionen y que contribuyan a tu crecimiento personal. Merece la pena que para ello encuentres un momento en el que estés tranquilo y puedan aflorar tus ideas libremente, para encontrar algo que verdaderamente esté alineado con tus propósitos.

Siguiendo lo anterior creo que no te costará demasiado tiempo recuperar el ritmo de antes de las vacaciones y al mismo tiempo hacerlo con la mejor de tus intenciones. Deseo que empieces esta nueva etapa con el optimismo y la fuerza que necesitas :).

¡Nos vemos en el próximo post!

 

Sé como el agua

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En reiteradas ocasiones se nos ha hecho saber que nuestro cuerpo es agua en un 70%, y aproximadamente también lo es nuestro planeta Tierra. No hace falta por lo tanto poner en entredicho la gran presencia que dicho elemento tiene en nuestras vidas y la importancia que deberíamos conferirle. Sin agua no hay vida.

Pero más allá de que seamos conscientes de la importancia que tiene el agua, nos hemos parado a observar detenidamente su comportamiento? Si me lo preguntas, a mí me parece fascinante y creo que bajo él subyace una gran inteligencia.

Tan sólo hay que ver lo que ocurre cuando estamos en la playa o en el río y decidimos combatir el aburrimiento haciendo chocar nuestras extremidades contra la superficie apacible del agua. El agua, acto seguido, no hace otra cosa que salir despedida en la dirección que hayamos escogido para reunirse nuevamente consigo misma en su naturalidad tranquila, ocupando su espacio ordenadamente como si nada hubiera pasado algunos instantes antes.

El agua puede tomar la forma que queramos, puede adaptarse al recipiente que escojamos, no parece existir complicación alguna en este fenómeno. No parece existir discusión por su parte, ni algún signo de resistencia ante las situaciones a las que pueda verse sometida. Eso sí, permanece siempre en su totalidad, incorrompible e inseparable, su naturaleza es la unidad cualesquiera que sean las circunstancias.

¿Somos capaces de hacer como hace el agua ante las turbulencias a las que nos somete la vida de vez en cuando? ¿Somos capaces de volver a la calma tras un momento de bullicioso movimiento? O, por el contrario, nos dejamos afectar por los vaivenes del día a día, perdiendo nuestro estado natural de tranquilidad?

Te invito a que seas más como el agua cada vez, a disfrutar de los cambios positivos que dicha actitud puede traerte a tu vida y, por si fuera poco, a ser más feliz en el camino.

Y también te invito, seas o no como el agua en estos momentos, a dejarme un comentario al respecto :).

Personas tóxicas y cómo lidiar con ellas

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Quisiera aprovechar el post de hoy para hablar de algo que quizás te haya sucedido alguna vez a lo largo de tu vida: el tener que tratar con una persona que te genere incomodidad, malestar o, incluso peor aún y en casos más extremos, tristeza, nerviosismo e incluso depresión.

No me resulta del todo agradable utilizar la palabra ‘tóxica’ cuando estamos hablando al fin y al cabo de un ser humano, pero de algún modo la utilizaré para referirme a la nocividad que puede contener el simple hecho de tratar con este tipo de persona sin gestionarlo de la forma adecuada mediante los recursos necesarios.

Por darte una definición, la persona tóxica es aquella con la que básicamente se te hace más difícil el trato que con el resto de mortales, sin muchas veces ser tu consciente del por qué. Hay algo en esta persona que te produce inquietud, que absorbe toda tu energía y te deja agotado cuando finaliza vuestra interacción.

Existen diversas posibilidades por las que dicha persona pueda estar comportándose de la forma en que lo hace contigo. Es posible que puedas haberte convertido en el blanco preferido de dicha persona para verter en ti sus frustraciones e insatisfacciones, es posible que dicha persona esté imitando el comportamiento de otra persona que haya conocido en el pasado y que del mismo modo la hizo sufrir, e incluso es posible que esta persona se sienta amenazada por ti de algún modo y su forma de defenderse sea manifestando su desprecio hacia ti. Y encima todo ésto sin tú aparentemente haber hecho nada, con todo lo frustrante que ello puede ser para ti.

No entiendes qué es lo que puede estar pasando, pero cada vez que te cruzas con esta persona el resultado es el mismo, y se te pasan por la cabeza todo tipo de preguntas.

¿Por qué actúa así conmigo? ¿Cómo puedo hacer que cambie su forma de tratarme? ¿Debo cambiar mi forma de ser cuando estoy con esta persona?

La respuesta a todas estas preguntas es la misma: poco tiene que ver contigo el hecho de que esta persona se comporte como lo hace y sí mucho consigo misma y la forma de abordar su situación vital. Esto es una buena noticia para ti y quisiera convencerte para que lo veas de esta forma, porque ello puede ayudarte a quitarte un gran peso de encima y eliminar cualquier sentimiento de culpabilidad que puedas estar albergando debido a la situación en la que te encuentras con esta persona.

Si has llegado a ser consciente de que lo que sucede no tiene nada que ver contigo, el siguiente paso sería determinar cómo vas a abordar a esta persona. A veces se puede resolver la situación simplemente hablando las cosas directamente para tratar de llegar a un acuerdo por ambas partes; si ya has intentado ésto último y la situación lamentablemente no ha mejorado, es posible que debas contemplar la posibilidad de alejarte de esta persona, especialmente si se trata de una amistad que ya has detectado como insana para ti.

En otras ocasiones, la existencia de lazos familiares o de relaciones laborales pueden dificultar la situación perpetuando el acercamiento con la persona en cuestión y alargando el malestar que ello pueda producirte.

En casos como éste último, deberás aprender a tratar con esta persona dejándote afectar lo mínimo posible por ella. Puedes probar a poner en práctica los siguientes consejos:

  • Trata de hablar con esta persona acerca de cómo te sientes a raíz de vuestras interacciones. Si ello no es suficiente para que la persona entre en razón y su conducta sigue siendo la habitual, informa de la situación a alguien que consideres pueda intermediar de forma que las aguas se calmen por el bien de todos.
  • Cuando el primer punto no resulte, procura disminuir el contacto con esta persona al mínimo imprescindible, de modo que puedas reducir al máximo la potencialidad de conflicto con ella. Puede que al hacer ésto, con el tiempo las aguas se calmen y pueda darse un acercamiento más amistoso por ambas partes tras un periodo de reflexión.
  • Otra alternativa que puedes aplicar a la hora de interaccionar con la persona tóxica es la de ignorar simplemente las partes de la conversación que te resulten incómodas o desagradables, tratando de restarles importancia y sin involucrarte demasiado en ellas. Toma sólo aquello que creas digno de ser escuchado por ti y deja que el resto caiga en saco roto. Puedes combinar la técnica de la meditación con ésto último para no apegarte en exceso a la forma en cómo se desarrollen vuestros encuentros.

Ante las distintas casuísticas posibles, finalmente eres tú quien tiene la decisión final y sabe qué es lo más conveniente. Si me preguntas, creo que cuando es tu bienestar el que está en juego, no existe nada más importante. Merece la pena hacer lo posible para preservar tu salud mental, física y emocional haciendo una balanza y tomando si es necesario medidas drásticas, con todas las consecuencias que tu decisión pueda conllevar.

Espero que este post te sea de utilidad en caso de encontrarte en una situación como la que he descrito, y te invito a compartir cualquier cosa que te apetezca sobre el tema en los comentarios :).

 

Las 7 leyes espirituales del éxito: la ley del dar

Beach on Samos
Beach on Samos

¿Has tenido ocasión de leer el best-seller ‘Las 7 leyes espirituales del éxito’ de Deepak Chopra?

Quizás sea uno de los libros que más me ha gustado de entre todos los que he leído hasta la fecha de temática similar, por lo ameno que resulta leerlo y las potentes ideas que propone para cambiar nuestra vida.

Si aún no has tenido tiempo de leerlo, aquí te lo traigo para que puedas hacerlo:

Deepak Chopra – Las Siete Leyes Espirituales del Éxito

Las leyes espirituales del éxito constituyen herramientas que nos permiten armonizar con nuestra propia naturaleza y la de todo lo que nos envuelve para ayudarnos en nuestro proceso creativo. Pueden enriquecer nuestra de vida en muchos aspectos y merece la pena explorarlas y ponerlas en práctica para descubrir su inmenso potencial.

En este post me apetecía dar repaso a una de las leyes espirituales del éxito que más me gustan de las que menciona Deepak Chopra en el libro: la ley del dar (también se le suele denominar ley del dar y recibir).

A modo de resumen, la ley del dar nos dice que debemos agradecer todo cuanto recibimos en nuestra vida diariamente y a su vez dar nosotros en la medida que podamos y de forma desinteresada. De este modo, la energía del universo puede fluir dinámica y libremente y dispondremos de abundancia en nuestras vidas.

Sin embargo, sucede que en ocasiones las personas nos aferramos a ciertas cosas por temor a desprendernos de ellas por si acaso ‘algo malo sucede’. Podemos  liberarnos de aquello que no nos sirva y dárselo a quien sí lo necesite, y en el caso del dinero es preciso tener consciencia de que éste es simplemente un medio para ser gastado en aquello que sintamos que es necesario, y no para acumularlo eternamente hasta el fin de nuestros días. Más allá de bienes materiales podemos poner en práctica la ley del dar con simples gestos amables hacia otras personas, las posibilidades son infinitas y realmente no cuestan esfuerzo en la mayoría de los casos.

Lo interesante de esta ley es que cuando la pongas en práctica verás que tu acción será recompensada en la misma proporción, y cuanto más des más recibirás.
Aclarar que tampoco es cuestión de obsesionarnos con dar de forma ‘obligada’, o buscando recibir algo a cambio. La incondicionalidad debe prevalecer en el acto de dar, debemos dar cuando el hecho de dar nos aporte paz y tranquilidad, sabiendo que estamos haciendo lo correcto. Si por el contrario, el hecho de dar nos produce inseguridad y miedo, significa que no lo hacemos de forma desinteresada y entonces es simplemente mejor no hacerlo y esperar a la siguiente ocasión.

Dejo el post aquí y te invito a dejarme tu experiencia con esta ley en los comentarios. Próximamente hablaré de otra de las leyes que más han impactado mi vida desde que la descubrí :).

El síndrome del perfeccionismo

Trees silhouettes against sky
Trees silhouettes against sky

Te ha pasado alguna vez que te has obsesionado con querer realizar algo de forma perfecta?  O has sentido que algo en tu vida no estaba a la altura de tus expectativas?

Es posible que entonces estés padeciendo del síndrome del perfeccionismo.

El perfeccionismo no es otra cosa que un ideal que nos construimos mentalmente respecto a una situación/condición externa concreta sobre cómo ésta debería ser. Esta actitud puede ser sana en aquellos casos en los que tratemos de hacer las cosas de la mejor manera posible dentro de nuestras posibilidades, pero no lo es en absoluto cuando detectamos que sólo nos conduce a la frustración, la ansiedad y el estrés.

En muchos casos se ha demostrado que el perfeccionismo no hace sino retrasar el cumplimiento de las tareas que uno se había propuesto hacer (disminuyendo considerablemente la productividad), con la tensión añadida que ello supone.

Puede observarse esta conducta en multitud de áreas: en los estudios, en el trabajo, en el cuidado físico, en las tareas del hogar,… En cualquier situación podemos estar siendo demasiado perfeccionistas y en muchas ocasiones sin darnos cuenta; no es algo que debamos tomar a la ligera, porque en casos extremos esto puede llevar a trastornos más graves.

En realidad, el perfeccionismo surge del miedo y la inseguridad a que lo que hacemos no sea lo suficientemente bueno, cuando en realidad esto es sólo una creencia nuestra que en la mayoría de los casos no es objetiva. Más importante es realizar y terminar aquello que nos habíamos propuesto, independientemente de que podamos pensar que lo hemos hecho mejor o peor.

Existen algunos consejos que pueden serte útiles si te encuentras en esta situación:

  • Para empezar, convéncete de que la perfección no existe. Nunca estarás satisfecho con lo que hagas si contínuamente estás persiguiendo algo que de por si no es real, que está sujeto a tu propia condición mental.
  • Puede ser muy agotador el querer realizar siempre todo de forma perfecta, y ello sólo puede conducirnos al sufrimiento, de modo que no merece la pena afrontar las situaciones desde dicha actitud. En su lugar, es muy preferible que nos enfoquemos en disfrutar de lo que hagamos, y con mucha probabilidad la satisfacción resultante será mucho mayor.
  • A veces los humanos tenemos la mala costumbre de querer esforzarnos demasiado en todo lo que hacemos, cuando yo considero que la clave está en justo lo contrario, estar relajados y no añadir tensión a lo que estemos haciendo, para que así las ideas puedan fluir mejor y el trabajo sea más productivo.
  • Como ya te mencioné en este artículo: Vivir a cámara lenta, céntrate en hacer una cosa detrás de la otra sin agobiarte pensando en todo lo que te queda por hacer. El perfeccionismo puede llevarte a querer hacer más de lo que puedes abarcar, de modo que establece prioridades y deja siempre algo de tiempo para el ocio.

    Espero que lo que has leído en este post te ayude si te encuentras en algún momento siendo demasiado perfeccionista 🙂 ¡Nos vemos en el próximo post!