Autor: Mar Navarro

Tu camino hacia el Éxito

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¿Qué te dice la palabra éxito? A mí personalmente es una de las que más me gustan en la actualidad por  la connotación tan positiva que contiene y la inspiración que produce nada más escucharla.

Ahora bien, si tuviera que escoger una definición única para expresar lo que éxito significa me sería difícil, puesto que creo que su significado dependerá del que cada persona le dé desde su propia perspectiva vital, y ello creo que no hace sino añadirle más interés aún si cabe a este concepto tan codiciado y perseguido por el ser humano.

Veamos las distintas acepciones que propone la RAE al respecto:

1. m. Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.

2. m. Buena aceptación que tiene alguien o algo.

3. m. p. us. Fin o terminación de un negocio o asunto.

Aunque creo que estas definiciones son bastante acertadas, a mí personalmente me gusta definir el éxito como algo más genérico que englobe toda nuestra vida. Desde esta perspectiva, el éxito deja de ser algo sujeto a un resultado concreto o una situación determinada, y más bien se convierte en una actitud: vivir la vida de la forma en la que sentimos que debemos vivirla, manteniendo siempre una coherencia entre lo que sentimos y lo que hacemos; ése sería el verdadero significado del éxito para mí. Y es que, podemos lograr muchas cosas a lo largo de nuestra vida de toda índole, podemos considerar que hemos tenido éxito en todas ellas, pero al final del día tendríamos que revisar si estamos andando el camino que quisiéramos andar en el fondo de nuestro corazón. Si esto que digo te resulta familiar, ten cuidado porque podrías estar teniendo éxito a los ojos de los demás pero quizás no desde tu punto de vista, de modo que nunca es tarde para reflexionar sobre ello.

En últimas, considero que puedo ser una persona de éxito si consigo ser feliz en el camino de vivir, de acuerdo a mis principios y  haciendo lo que siento que he venido a hacer en este mundo. Este ejercicio de honestidad y respeto hacia uno mismo trae consigo un regalo muy valioso que no tiene precio: un sentimiento de tranquilidad y de paz que te acompañará allá donde vayas porque sabrás que estás haciendo las cosas bien. 

Si quieres vivir una vida de éxito que responda a tus deseos más profundos y se alinee con tu filosofía de vida aquí te traigo algunos consejos que espero te alumbren un poquito el camino:

  • Ten claridad.- La vida que deseas vivir es posible, pero primero debes definir cómo quieres que sea esa vida. La claridad es algo indispensable antes de tomar cualquier acción, no importa de qué se trate, y en el caso de tu propia vida te encuentras ante un ejercicio importante que exigirá de mucha honestidad por tu parte. Tómate tu tiempo en este punto, y detecta qué cosas necesitas cambiar y cuáles ya están bien como están.
  • Planifica bien tu estrategia.- Sea lo que sea siempre es conveniente tener un plan, una dirección a seguir. No es necesario que tu estrategia sea de lo más compleja pero sí que sepas los pasos a tomar en cada momento para llegar a donde quieras llegar (y digo en cada momento, porque no es necesario predecir todo lo que va a ocurrir, algo con lo que las personas a veces nos agobiamos en exceso).
  • Ten confianza en ti mismo.- En ocasiones sabemos de sobras lo que queremos llevar a cabo pero nunca llegamos a tomar acción y acabamos por quedarnos donde estamos. ¿Te resulta familiar? Esa estaticidad puede ser muy perjudicial y no contribuye en absoluto a tu desarrollo, de modo que es imperativo romper con ella cuanto antes. Habiendo trazado un plan limítate a dar el primer paso y deja que las cosas vayan fluyendo poco a poco, sin dejarte distraer por las dudas. Recuerda que cuanto más avances más cerca estarás de tu meta.
  • Olvídate de los demás.- Aunque es importante que tengas gente alrededor que te apoye y aconseje en momentos difíciles, no caigas en la trampa de quererlos complacer. Recuerda que antes que nadie tú eres la persona que mejor te conoce y sabe lo que es mejor para ti; si cumples las expectativas de otros quizás puedas hacerles felices a ellos pero jamás serás feliz tú.
  • Examina tu felicidad.- De vez en cuando considero que puede ser una buena idea revisar el punto en el que te encuentras actualmente y si estás caminando hacia donde deseas llegar, o si bien te has desviado un poco del camino sin darte cuenta y te has alejado de lo que verdaderamente te hace feliz. Hacer este ejercicio periódicamente puede serte de utilidad para asegurarte de que todo marche como debería y evitar posibles decepciones o frustraciones en el futuro por haber tomado decisiones que no estaban alineadas con tu propósito.

 

¿Y tú? ¿Puedes afirmar que has conquistado el éxito en tu vida? ¡Cuéntamelo en los comentarios! 🙂

El arte de decidir

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Si te paras a pensarlo, la vida constantemente te pone en situaciones en las que debes de tomar decisiones. En ocasiones, éstas son tan importantes que de ellas dependerá el curso de tu futuro, y por ello es crucial que aprendas a desarrollar tu capacidad para tomar decisiones con éxito.

La decisión ineludiblemente precede al cambio, y si se trata de una decisión importante es probable que el cambio también lo sea. Este hecho suele incomodarnos porque la incertidumbre siempre asusta un poco, pero si tenemos la tranquilidad de haber tomado la decisión correcta podremos simplemente dejarnos llevar con mayor facilidad y tomar a continuación los pasos que sean necesarios. Al fin y al cabo, cuando tomamos una decisión a favor de nuestro desempeño (sea éste personal, profesional, etc.) estamos dándonos la oportunidad de dar la bienvenida a nuevas cosas positivas para nuestra vida, que pueden impactarnos de múltiples formas y contribuir a nuestra felicidad.

Puede ocurrir que a veces retrasemos la toma de una decisión sin darnos cuenta. El retrasar la toma de una decisión puede ser positivo si lo que queremos hacer es madurar una reflexión al respecto, pero puede no serlo tanto si en realidad lo que hacemos es pretender querer aplazar el cambio que ella pueda traer consigo; en dicho caso podríamos estar dejando pasar un tren importante que quizás no vuelva a presentarse.

A continuación quisiera darte algunos consejos que pueden ayudarte a hacer más llevadera la a veces ardua tarea de decidir:

  • Tómate el tiempo necesario para reflexionar.- No te precipites a la hora de tomar una decisión si aún no lo tienes claro, es mejor cerciorarte bien de que lo que vas a decidir es lo correcto para ti. Preferiblemente busca un sitio donde puedas pasar un tiempo a solas para meditar sobre ello, sin que nada ni nadie te moleste.
  • Infórmate y consulta todo tipo de fuentes.- Hoy en día el conocimiento es de muy fácil acceso gracias a Internet y ya no hay excusas para no informarse adecuadamente sobre aquello que nos interesa. Consultar todo tipo de fuentes (ya sean digitales, físicas y/o humanas) puede ayudarte  mucho a inclinarte finalmente por alguna de las opciones que se te planteen como posibles y te generen confusión inicialmente.
  • Escucha a tu voz interior.- Yo hago siempre alusión a la voz interior que todos llevamos dentro a la hora de tomar cualquier decisión (pepito grillo existe después de todo). ¿Por qué es tan importante ésto? Porque generalmente experimentamos una dualidad en la que se baten la mente (diciéndonos lo que puede ser políticamente correcto hacer) y el corazón (indicándonos lo que realmente queremos hacer). Obviamente nos podemos equivocar aún obedeciendo al corazón pero es más raro arrepentirnos después de haber tomado la decisión, ya que habremos hecho lo que verdaderamente sentíamos en dicho momento.

Puede darse el caso de que algunas personas de tu alrededor te aconsejen según su punto de vista y su experiencia, y siempre es de agradecer que otros traten de ayudarte, pero al final la última palabra la tendrás tú. Ésto último es importante que lo tengas en cuenta, puesto que tú eres el principal y único responsable de tu vida y conoces mejor que nadie lo que verdaderamente te hace feliz.

  • Haz uso de la meditación.- La voz interior se puede escuchar más fácilmente en el silencio, esto es, cuando la mente se aquieta. Yo siempre que debo tomar una decisión trato de tomar unas cuantas respiraciones, para  finalmente inclinar la balanza hacia la opción que siento que es más conveniente para mí. Vigila que tu mente no se entrometa en el proceso, debes permanecer relajado y concentrado para que la inspiración pueda fluir libremente hacia ti.
  • Utiliza también la técnica del contraste.- Puedes utilizar la técnica del contraste para acabar de decidirte entre dos o más opciones. Ésta básicamente consiste en ver cómo te sientes al imaginarte habiendo tomado cada uno de los caminos posibles. Aprovecha también para visualizar las posibles consecuencias o cambios que se derivarían de dicha decisión, pensando incluso a largo plazo si fuera necesario. Este ejercicio te servirá para aportarte una mayor claridad acerca de lo que verdaderamente deseas respecto la situación que te está generando confusión.  Lo más importante a la hora de realizar este ejercicio es el cómo tú te sentirías en caso de escoger la opción X , ya que usualmente aquello que está más alineado con nuestro propósito nos hará sentir mejor o más conformes que con el resto de opciones.
  • Si te equivocas a la hora de decidir también aprendes.- Incluso si tomaras una decisión errónea y luego te arrepintieras, podrías aprender y sacar una lección de ello. Nunca el tiempo es perdido y estamos en constante evolución aunque a veces creamos lo contrario.

Espero que estos consejos te ayuden a tomar la decisión más conveniente para ti llegado el momento y que más puertas puedan abrirse para brindarte todo aquello que deseas y mereces 🙂

¡Hasta el próximo post!

 

 

 

El síndrome postvacacional

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Durante el periodo vacacional se abre un espacio para disfrutar del tiempo de ocio entre días bajo el sol en la playa (o la montaña, si lo prefieres) y siestas perezosas (estas quizás más en mi caso, no todo el mundo ama dormir tanto como lo hago yo 🙂 ). Sin duda el ritmo de vida se ralentiza y tenemos la ocasión de poner en orden algunas cosas que habíamos desatendido durante el resto del año debido a la falta de tiempo.

Con la llegada de septiembre suele coincidir la vuelta a la rutinay con ella es posible caer en las garras de lo que ya se conoce popularmente como síndrome postvacacional. Éste es un término que siempre me ha hecho gracia, puesto que obviamente es un mito y no existe dicho síndrome como tal, pero hemos acabado acuñando dicho término a la hora de referirnos a la falta de adaptación que nos puede ocasionar el hecho de finalizar la etapa vacacional para dar paso a una etapa repleta de responsabilidades que atender. En efecto, realizar la transición de una etapa de ocio a una etapa más activa nos puede resultar molesto y en los peores casos el individuo puede llegar a deprimirse si no consigue lidiar con este cambio de un modo efectivo.

El síndrome postvacacional parece ser más frecuente en personas jóvenes o de edad media en comparación con el resto de la población, y puede presentarse en forma de síntomas como fatiga, falta de interés, tristeza,…Parece que nos ha pasado un camión por encima, vaya. Pero no te alarmes, aquí vengo a traerte algunos consejos que quizás te ayuden a lidiar con este fenómeno para no dejarte afectar tanto por él:

  • Ten en cuenta que en la vida todo son etapas.- Sí, puede sonarte a tópico pero es importante darnos cuenta de que nada dura para siempre y de que los cambios están ocurriendo siempre para poner a prueba nuestra capacidad de adaptación. El verano siempre termina, igual que lo hacen el otoño, el invierno y la primavera; la buena noticia es que el verano siempre vuelve, igual que lo harán tus vacaciones llegado el momento, pero por ahora sé paciente y comprende que debes pasar por todas las etapas sabiendo que cada una de ellas aguarda cosas buenas para ti.
  • Trata de buscar actividades de ocio que te gusten.- No todo pueden ser obligaciones en esta vida, y de hecho es muy importante que busques siempre tiempo para desconectar, y no sólo durante tus vacaciones. El hecho de practicar actividades de ocio que te gusten te ayudará a renovar energías y afrontar mejor aquellas tareas que se te hagan un poquito más cuesta arriba.
  •  Vive el presente y agradece todo lo que la vida te ofrezca.- Lo suelo repetir pero creo que es importantísimo este punto, puesto que siempre podemos encontrar cosas que agradecer y podemos disfrutar de cada momento si nos lo proponemos, no es necesario posponer nuestro bienestar ni un segundo, aunque las circunstancias puedan indicarnos de lo contrario.
  • La vuelta es un buen momento para reorganizarte.- Puede pasar que tras un periodo de reflexión durante tus vacaciones hayas decidido que quieres cambiar alguna situación en una o varias áreas de tu vida, y con las pilas cargadas puede serte más fácil llevar a cabo dicha tarea. Reorganizar ciertos aspectos de tu vida puede contribuir a tu bienestar y hacer más liviana la vuelta a la rutina.
  • Puede ser la oportunidad para iniciar nuevos proyectos.- Un poco en línea con el punto anterior, una vez te hayas deshecho de aquello que creas que ya no contribuye a tu bienestar puede ser un buen momento para comenzar nuevos proyectos que te ilusionen y que contribuyan a tu crecimiento personal. Merece la pena que para ello encuentres un momento en el que estés tranquilo y puedan aflorar tus ideas libremente, para encontrar algo que verdaderamente esté alineado con tus propósitos.

Siguiendo lo anterior creo que no te costará demasiado tiempo recuperar el ritmo de antes de las vacaciones y al mismo tiempo hacerlo con la mejor de tus intenciones. Deseo que empieces esta nueva etapa con el optimismo y la fuerza que necesitas :).

¡Nos vemos en el próximo post!

 

Sé como el agua

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En reiteradas ocasiones se nos ha hecho saber que nuestro cuerpo es agua en un 70%, y aproximadamente también lo es nuestro planeta Tierra. No hace falta por lo tanto poner en entredicho la gran presencia que dicho elemento tiene en nuestras vidas y la importancia que deberíamos conferirle. Sin agua no hay vida.

Pero más allá de que seamos conscientes de la importancia que tiene el agua, nos hemos parado a observar detenidamente su comportamiento? Si me lo preguntas, a mí me parece fascinante y creo que bajo él subyace una gran inteligencia.

Tan sólo hay que ver lo que ocurre cuando estamos en la playa o en el río y decidimos combatir el aburrimiento haciendo chocar nuestras extremidades contra la superficie apacible del agua. El agua, acto seguido, no hace otra cosa que salir despedida en la dirección que hayamos escogido para reunirse nuevamente consigo misma en su naturalidad tranquila, ocupando su espacio ordenadamente como si nada hubiera pasado algunos instantes antes.

El agua puede tomar la forma que queramos, puede adaptarse al recipiente que escojamos, no parece existir complicación alguna en este fenómeno. No parece existir discusión por su parte, ni algún signo de resistencia ante las situaciones a las que pueda verse sometida. Eso sí, permanece siempre en su totalidad, incorrompible e inseparable, su naturaleza es la unidad cualesquiera que sean las circunstancias.

¿Somos capaces de hacer como hace el agua ante las turbulencias a las que nos somete la vida de vez en cuando? ¿Somos capaces de volver a la calma tras un momento de bullicioso movimiento? O, por el contrario, nos dejamos afectar por los vaivenes del día a día, perdiendo nuestro estado natural de tranquilidad?

Te invito a que seas más como el agua cada vez, a disfrutar de los cambios positivos que dicha actitud puede traerte a tu vida y, por si fuera poco, a ser más feliz en el camino.

Y también te invito, seas o no como el agua en estos momentos, a dejarme un comentario al respecto :).

Personas tóxicas y cómo lidiar con ellas

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Quisiera aprovechar el post de hoy para hablar de algo que quizás te haya sucedido alguna vez a lo largo de tu vida: el tener que tratar con una persona que te genere incomodidad, malestar o, incluso peor aún y en casos más extremos, tristeza, nerviosismo e incluso depresión.

No me resulta del todo agradable utilizar la palabra ‘tóxica’ cuando estamos hablando al fin y al cabo de un ser humano, pero de algún modo la utilizaré para referirme a la nocividad que puede contener el simple hecho de tratar con este tipo de persona sin gestionarlo de la forma adecuada mediante los recursos necesarios.

Por darte una definición, la persona tóxica es aquella con la que básicamente se te hace más difícil el trato que con el resto de mortales, sin muchas veces ser tu consciente del por qué. Hay algo en esta persona que te produce inquietud, que absorbe toda tu energía y te deja agotado cuando finaliza vuestra interacción.

Existen diversas posibilidades por las que dicha persona pueda estar comportándose de la forma en que lo hace contigo. Es posible que puedas haberte convertido en el blanco preferido de dicha persona para verter en ti sus frustraciones e insatisfacciones, es posible que dicha persona esté imitando el comportamiento de otra persona que haya conocido en el pasado y que del mismo modo la hizo sufrir, e incluso es posible que esta persona se sienta amenazada por ti de algún modo y su forma de defenderse sea manifestando su desprecio hacia ti. Y encima todo ésto sin tú aparentemente haber hecho nada, con todo lo frustrante que ello puede ser para ti.

No entiendes qué es lo que puede estar pasando, pero cada vez que te cruzas con esta persona el resultado es el mismo, y se te pasan por la cabeza todo tipo de preguntas.

¿Por qué actúa así conmigo? ¿Cómo puedo hacer que cambie su forma de tratarme? ¿Debo cambiar mi forma de ser cuando estoy con esta persona?

La respuesta a todas estas preguntas es la misma: poco tiene que ver contigo el hecho de que esta persona se comporte como lo hace y sí mucho consigo misma y la forma de abordar su situación vital. Esto es una buena noticia para ti y quisiera convencerte para que lo veas de esta forma, porque ello puede ayudarte a quitarte un gran peso de encima y eliminar cualquier sentimiento de culpabilidad que puedas estar albergando debido a la situación en la que te encuentras con esta persona.

Si has llegado a ser consciente de que lo que sucede no tiene nada que ver contigo, el siguiente paso sería determinar cómo vas a abordar a esta persona. A veces se puede resolver la situación simplemente hablando las cosas directamente para tratar de llegar a un acuerdo por ambas partes; si ya has intentado ésto último y la situación lamentablemente no ha mejorado, es posible que debas contemplar la posibilidad de alejarte de esta persona, especialmente si se trata de una amistad que ya has detectado como insana para ti.

En otras ocasiones, la existencia de lazos familiares o de relaciones laborales pueden dificultar la situación perpetuando el acercamiento con la persona en cuestión y alargando el malestar que ello pueda producirte.

En casos como éste último, deberás aprender a tratar con esta persona dejándote afectar lo mínimo posible por ella. Puedes probar a poner en práctica los siguientes consejos:

  • Trata de hablar con esta persona acerca de cómo te sientes a raíz de vuestras interacciones. Si ello no es suficiente para que la persona entre en razón y su conducta sigue siendo la habitual, informa de la situación a alguien que consideres pueda intermediar de forma que las aguas se calmen por el bien de todos.
  • Cuando el primer punto no resulte, procura disminuir el contacto con esta persona al mínimo imprescindible, de modo que puedas reducir al máximo la potencialidad de conflicto con ella. Puede que al hacer ésto, con el tiempo las aguas se calmen y pueda darse un acercamiento más amistoso por ambas partes tras un periodo de reflexión.
  • Otra alternativa que puedes aplicar a la hora de interaccionar con la persona tóxica es la de ignorar simplemente las partes de la conversación que te resulten incómodas o desagradables, tratando de restarles importancia y sin involucrarte demasiado en ellas. Toma sólo aquello que creas digno de ser escuchado por ti y deja que el resto caiga en saco roto. Puedes combinar la técnica de la meditación con ésto último para no apegarte en exceso a la forma en cómo se desarrollen vuestros encuentros.

Ante las distintas casuísticas posibles, finalmente eres tú quien tiene la decisión final y sabe qué es lo más conveniente. Si me preguntas, creo que cuando es tu bienestar el que está en juego, no existe nada más importante. Merece la pena hacer lo posible para preservar tu salud mental, física y emocional haciendo una balanza y tomando si es necesario medidas drásticas, con todas las consecuencias que tu decisión pueda conllevar.

Espero que este post te sea de utilidad en caso de encontrarte en una situación como la que he descrito, y te invito a compartir cualquier cosa que te apetezca sobre el tema en los comentarios :).

 

Las 7 leyes espirituales del éxito: la ley del desapego

Stony beach
Stony calm Baltic beach seascape after sunset

Como te prometí hoy abro otro post de la serie las 7 leyes espirituales del éxito,  inspirado en el best-seller del mismo nombre que vio la luz hace ya unos años de la mano de Deepak Chopra, uno de mis autores favoritos en cuanto a libros de esta temática se refiere.

Rescato nuevamente el acceso al libro digital por si aún no has tenido ocasión de leerlo:

Deepak Chopra – Las Siete Leyes Espirituales del Éxito

Para entender esta ley debo hablarte primero del deseo. El deseo es una condición inherente al ser humano y podríamos definirlo como el anhelo hacia un objeto, persona o situación que el individuo desea experimentar en su realidad física. Todos hemos deseado  algo alguna vez en nuestra vida y sabemos lo que significa dicho fenómeno, por lo que no me extenderé mucho más en ese sentido, pero sí que hay que saber que el deseo puede volverse perjudicial en el momento en el que se convierte en apego hacia el objeto deseado.

El apego puede dar origen al sufrimiento,  especialmente cuando no podemos desprendernos de aquello que no nos conviene y nos hace daño (seguramente esto lo hayas podido evidenciar en distintas experiencias de tu vida).

Según lo anterior, el desapego nace de la acción contraria al apego: mi deseo sigue existiendo pero no es necesario poseer un determinado objeto/vivir determinada situación puesto  que sé que ello no me hará más feliz, y ahí es donde surge el verdadero poder de esta ley.

En otras palabras, el desapego nace del conocimiento de que la felicidad es una elección por nuestra parte que se encuentra en nuestro interior y no depende de ningún objeto, situación o persona del mundo exterior.

Si bien no es muy complicado entender esta ley, sí lo es el ponerla en práctica en según qué ocasiones, puesto que la línea divisoria entre el apego y el desapego es muy fina, por lo que es preciso que vayamos practicando en las diferentes circunstancias de nuestro día a día.

A continuación te doy algunos consejos que quizás te ayuden a la hora de poner en práctica la ley del desapego en tu vida cotidiana:

  • Comprende la futilidad de todas las cosas.- Todo está en constante cambio y nada de lo que ves es para siempre, eso incluye tu juventud, tus pertenencias y todo lo que puedes atribuir a tu sentido de identidad.
  • Lo que puede parecerte la razón de tu felicidad puede dejar de serlo en un momento dado.- Pueden gustarte mucho las gambas y en un momento dado volverte alérgico a ellas (un ejemplo un poco simple pero para que me entiendas).
  • Todas tus experiencias encierran en sí mismas una lección valiosa que debes aprender.- Igual que debes dar la bienvenida a todo lo que venga también debes tener la fortaleza para dejarlo ir cuando ello ya no te sea de utilidad, así es como crecemos y asimilamos las lecciones que nos va dando la vida.
  • Acepta las cosas tal como son en tu vida en este momento y desde una actitud de gratitud.- Esto te servirá para no caer en creencias erróneas tales como ‘seré feliz cuando tenga ese coche‘, o ‘seré feliz cuando tenga más dinero’ o bien ‘seré feliz cuando X persona me ame’.  La meditación es una técnica que puede ayudarte mucho en dicho proceso.

Poniendo en práctica esta ley conseguiremos atenuar y/o erradicar el sufrimiento innecesario que a veces nos producen ciertas experiencias vitales, preservando así nuestra salud emocional y física y sintiéndonos mejor con nosotros mismos.

Me gustaría conocer tu experiencia con esta ley, así que anímate y cuéntamela en los comentarios :).

Las 7 leyes espirituales del éxito: la ley del dar

Beach on Samos
Beach on Samos

¿Has tenido ocasión de leer el best-seller ‘Las 7 leyes espirituales del éxito’ de Deepak Chopra?

Quizás sea uno de los libros que más me ha gustado de entre todos los que he leído hasta la fecha de temática similar, por lo ameno que resulta leerlo y las potentes ideas que propone para cambiar nuestra vida.

Si aún no has tenido tiempo de leerlo, aquí te lo traigo para que puedas hacerlo:

Deepak Chopra – Las Siete Leyes Espirituales del Éxito

Las leyes espirituales del éxito constituyen herramientas que nos permiten armonizar con nuestra propia naturaleza y la de todo lo que nos envuelve para ayudarnos en nuestro proceso creativo. Pueden enriquecer nuestra de vida en muchos aspectos y merece la pena explorarlas y ponerlas en práctica para descubrir su inmenso potencial.

En este post me apetecía dar repaso a una de las leyes espirituales del éxito que más me gustan de las que menciona Deepak Chopra en el libro: la ley del dar (también se le suele denominar ley del dar y recibir).

A modo de resumen, la ley del dar nos dice que debemos agradecer todo cuanto recibimos en nuestra vida diariamente y a su vez dar nosotros en la medida que podamos y de forma desinteresada. De este modo, la energía del universo puede fluir dinámica y libremente y dispondremos de abundancia en nuestras vidas.

Sin embargo, sucede que en ocasiones las personas nos aferramos a ciertas cosas por temor a desprendernos de ellas por si acaso ‘algo malo sucede’. Podemos  liberarnos de aquello que no nos sirva y dárselo a quien sí lo necesite, y en el caso del dinero es preciso tener consciencia de que éste es simplemente un medio para ser gastado en aquello que sintamos que es necesario, y no para acumularlo eternamente hasta el fin de nuestros días. Más allá de bienes materiales podemos poner en práctica la ley del dar con simples gestos amables hacia otras personas, las posibilidades son infinitas y realmente no cuestan esfuerzo en la mayoría de los casos.

Lo interesante de esta ley es que cuando la pongas en práctica verás que tu acción será recompensada en la misma proporción, y cuanto más des más recibirás.
Aclarar que tampoco es cuestión de obsesionarnos con dar de forma ‘obligada’, o buscando recibir algo a cambio. La incondicionalidad debe prevalecer en el acto de dar, debemos dar cuando el hecho de dar nos aporte paz y tranquilidad, sabiendo que estamos haciendo lo correcto. Si por el contrario, el hecho de dar nos produce inseguridad y miedo, significa que no lo hacemos de forma desinteresada y entonces es simplemente mejor no hacerlo y esperar a la siguiente ocasión.

Dejo el post aquí y te invito a dejarme tu experiencia con esta ley en los comentarios. Próximamente hablaré de otra de las leyes que más han impactado mi vida desde que la descubrí :).

El síndrome del perfeccionismo

Trees silhouettes against sky
Trees silhouettes against sky

Te ha pasado alguna vez que te has obsesionado con querer realizar algo de forma perfecta?  O has sentido que algo en tu vida no estaba a la altura de tus expectativas?

Es posible que entonces estés padeciendo del síndrome del perfeccionismo.

El perfeccionismo no es otra cosa que un ideal que nos construimos mentalmente respecto a una situación/condición externa concreta sobre cómo ésta debería ser. Esta actitud puede ser sana en aquellos casos en los que tratemos de hacer las cosas de la mejor manera posible dentro de nuestras posibilidades, pero no lo es en absoluto cuando detectamos que sólo nos conduce a la frustración, la ansiedad y el estrés.

En muchos casos se ha demostrado que el perfeccionismo no hace sino retrasar el cumplimiento de las tareas que uno se había propuesto hacer (disminuyendo considerablemente la productividad), con la tensión añadida que ello supone.

Puede observarse esta conducta en multitud de áreas: en los estudios, en el trabajo, en el cuidado físico, en las tareas del hogar,… En cualquier situación podemos estar siendo demasiado perfeccionistas y en muchas ocasiones sin darnos cuenta; no es algo que debamos tomar a la ligera, porque en casos extremos esto puede llevar a trastornos más graves.

En realidad, el perfeccionismo surge del miedo y la inseguridad a que lo que hacemos no sea lo suficientemente bueno, cuando en realidad esto es sólo una creencia nuestra que en la mayoría de los casos no es objetiva. Más importante es realizar y terminar aquello que nos habíamos propuesto, independientemente de que podamos pensar que lo hemos hecho mejor o peor.

Existen algunos consejos que pueden serte útiles si te encuentras en esta situación:

  • Para empezar, convéncete de que la perfección no existe. Nunca estarás satisfecho con lo que hagas si contínuamente estás persiguiendo algo que de por si no es real, que está sujeto a tu propia condición mental.
  • Puede ser muy agotador el querer realizar siempre todo de forma perfecta, y ello sólo puede conducirnos al sufrimiento, de modo que no merece la pena afrontar las situaciones desde dicha actitud. En su lugar, es muy preferible que nos enfoquemos en disfrutar de lo que hagamos, y con mucha probabilidad la satisfacción resultante será mucho mayor.
  • A veces los humanos tenemos la mala costumbre de querer esforzarnos demasiado en todo lo que hacemos, cuando yo considero que la clave está en justo lo contrario, estar relajados y no añadir tensión a lo que estemos haciendo, para que así las ideas puedan fluir mejor y el trabajo sea más productivo.
  • Como ya te mencioné en este artículo: Vivir a cámara lenta, céntrate en hacer una cosa detrás de la otra sin agobiarte pensando en todo lo que te queda por hacer. El perfeccionismo puede llevarte a querer hacer más de lo que puedes abarcar, de modo que establece prioridades y deja siempre algo de tiempo para el ocio.

    Espero que lo que has leído en este post te ayude si te encuentras en algún momento siendo demasiado perfeccionista 🙂 ¡Nos vemos en el próximo post!

Sé tu mejor amigo

Sportive young woman relax by bales sunset
Sportive young woman relax lean against hay bales sunset countryside

Tras hacer una reflexión sobre cosas que me han acontecido a mi, a personas cercanas con las que me relaciono habitualmente o incluso a las personas que no conozco personalmente pero sí a través de algún medio digital, he podido ver en innumerables ocasiones la dureza con la que los humanos podemos inconscientemente llegar a tratarnos a nosotros mismos.

En nuestras relaciones (aquellas que podemos considerar sanas) siempre procuramos tratar a la otra persona con el mayor respeto, amabilidad y compasión posibles; este hecho en si es muy positivo, puesto que afianza un sentimiento de armonía entre las personas. No obstante, hay momentos en los que podemos no ser igual de benevolentes con nosotros mismos; por el contrario, en ocasiones podemos llegar al punto de sacrificar nuestros propios intereses por el bien de los demás.

No es negativo a veces renunciar a ciertas cosas en busca del bien común, puesto que en determinadas situaciones ceder puede ser positivo, pero sí lo es el llevar dicha práctica a cabo constantemente, llevados por el miedo a ser rechazados, perder una amistad o pensar que podemos ser personas egoístas por preocuparnos antes de nosotros mismos  que de los demás.

El hecho de ser una persona complaciente puede volverse en nuestra contra si no aprendemos a establecer límites  y conocer nuestras prioridades y defenderlas en los momentos en que sea necesario para no poner en jaque nuestro bienestar.

Por otro lado, la salud mental debe ser igual de importante o más que la física. Prestemos gran atención al diálogo interno con el que nos comunicamos con nosotros mismos a diario. No olvidemos que nuestros pensamientos inciden directamente en nuestras emociones, y estas a su vez en nuestras acciones, de manera que el hecho de mantener un diálogo sano y positivo es algo que todos deberíamos cultivar. La relación ideal que podemos mantener con nosotros mismos podría asemejarse a la que tenemos con nuestro mejor amigo, al cual apoyamos incondicionalmente y socorremos en los momentos bajos. Las palabras negativas, desalentadoras o hirientes hacia nuestra persona no nos aportan nada positivo y merman nuestra energía, de modo que es preciso ir estableciendo un hábito de pensamiento que no las incluya bajo ningún concepto si queremos convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

Más aún, el cómo nos relacionamos con nosotros mismos determinará nuestra forma de relacionarnos con los demás. Cuánto más seamos capaces de cultivar un amor propio saludable, más capacitados estaremos para entregarlo a quienes nos rodean.
Y tú, ¿cómo definirías la relación que mantienes contigo mismo? Cuéntamelo en los comentarios :).

 

Emociones positivas vs. emociones negativas

Te has parado a pensar en el impacto que tienen tus emociones en tu día a día?

En todo momento, estas entidades vibratorias inciden directamente en nuestra forma de sentirnos y en nuestra forma de actuar, determinando así los resultados que obtenemos en cada área de nuestra vida.

Aunque a veces pudiéramos pensar lo contrario, las emociones son una de las mejores cosas que tenemos los seres humanos. Ellas son indicadores claros de cómo nos sentimos, y el mero hecho de observarlas puede ayudarnos a tomar decisiones importantes, a saber qué es lo que más nos conviene en cada momento, y en definitiva a manejar el timón de nuestra vida buscando siempre lo más alineado con nuestro bienestar.

Podemos fácilmente distinguir entre aquellas emociones que nos son agradables (emociones positivas), aquellas que nos son desagradables (emociones negativas) y aquellas que son neutras.

Las emociones positivas nos energizan, nos motivan a actuar y nos hacen sentir satisfechos con lo que la vida nos presenta; en términos vibratorios estas emociones vibran a una alta frecuencia (si leíste mi última publicación, sabrás que por medio de la ley de la atracción atraeremos cosas a nuestra vida ajustadas a dicha frecuencia, por ello son las que más nos interesa cultivar). Ejemplos de estas emociones pueden ser la alegría, la satisfacción, la gratitud, la serenidad, etc.

Cheerful businessman celebrating his success
Portrait of a cheerful businessman celebrating his success over gray background

Por otro lado, las emociones neutras suelen ser de duración corta, y suelen preceder a una emoción de uno de los dos otros tipos (un ejemplo de esta emoción sería la sorpresa).

Las emociones negativas, al contrario que las positivas, debilitan nuestra energía y nos inducen a un estado vibratorio bajo, opacando nuestra motivación para actuar y afrontar las situaciones diarias, muchas veces haciéndonos sentir como si tuviéramos un peso encima de los hombros.

Este tipo de emociones puede obstaculizar nuestro bienestar y es preciso detectarlas lo antes posible para así poder empezar a experimentar emociones más positivas, aumentando así nuestra vibración. Ejemplos de estas emociones pueden ser la tristeza, el estrés, la ansiedad, el nerviosismo, los celos (o la envidia), el enfado, etc. En esencia todas estas emociones derivan del miedo, o en otras palabras, la ausencia de amor que experimenta el individuo en un momento dado.

Portrait of a worried man
Portrait of a worried man standing over gray background and looking at camera

Si nos preguntaran e hiciéramos un ejercicio de autoanálisis, podríamos determinar en cada momento cómo nos sentimos,  puesto que estamos muy familiarizados con cada una de las distintas emociones de la escala vibracional (la cual te ilustro a continuación para que puedas entender mejor lo anteriormente explicado):
esala-emocional

Sólo he especificado las emociones extremas a un lado y a otro de la escala, omitiendo el resto de emociones intermedias; mi intención es que te quedes con la idea de que conforme nos acercamos a cualquiera de los dos extremos del espectro las emociones aumentan su intensidad en su respectiva polaridad.

En el libro de Pide y se te dará de Esther Hicks que te recomendé que leyeras en mi anterior post, la autora aporta consejos y ejercicios para que puedas moverte por la escala vibracional en sus distintos niveles. Por si acaso no leiste el post, te rescato el link del libro aquí para que puedas obtenerlo:

Esther y Jerry Hicks – Pide y se te dará

En ocasiones puede sernos difícil lidiar con ciertas emociones, especialmente aquellas que sean muy negativas; su energía puede hacernos entrar en una espiral de la cual sea difícil salir, y si no ponemos remedio ello puede limitar nuestra vida. Ya no sólo se trata del malestar que producen este tipo de emociones, puesto que se han hecho varios estudios que confirman la relación que puede existir entre el estado emocional y las enfermedades físicas. La enfermedad es el modo que tiene el cuerpo de avisarnos del desequilibrio que hemos experimentado previamente a nivel emocional, manifestado ahora en un plano físico.

Si bien puede ser molesta y desagradable, la emoción negativa nos ayuda a darnos cuenta de la discordancia que existe en alguna situación o aspecto de nuestra vida respecto lo que nosotros deseamos; así pues, no debemos verla como una enemiga, sino como un mensaje informativo que nos ayuda a conocernos mejor y saber lo que necesitamos para mejorar nuestro bienestar. Es preciso tomar conciencia de esta emoción cuando se presente para tomar la mejor decisión en cada momento, con todo el amor y la serenidad que podamos.

Algo de lo que estoy convencida es de que el estado natural del ser humano es sentirse bien y feliz, tan sólo hay que dejar de poner obstáculos para alcanzarlo. Permanece atento al pensamiento negativo, las críticas, la influencia de los medios de comunicación, etc. para no caer en emociones que debiliten tu fuerza. En su lugar, realiza actividades que te apasionen y energicen, lee un buen libro, medita, da largos paseos y observa todas las cosas buenas que la vida te ofrece; verás como cambia la forma cómo te sientes.