Emociones positivas vs. emociones negativas

Te has parado a pensar en el impacto que tienen tus emociones en tu día a día?

En todo momento, estas entidades vibratorias inciden directamente en nuestra forma de sentirnos y en nuestra forma de actuar, determinando así los resultados que obtenemos en cada área de nuestra vida.

Aunque a veces pudiéramos pensar lo contrario, las emociones son una de las mejores cosas que tenemos los seres humanos. Ellas son indicadores claros de cómo nos sentimos, y el mero hecho de observarlas puede ayudarnos a tomar decisiones importantes, a saber qué es lo que más nos conviene en cada momento, y en definitiva a manejar el timón de nuestra vida buscando siempre lo más alineado con nuestro bienestar.

Podemos fácilmente distinguir entre aquellas emociones que nos son agradables (emociones positivas), aquellas que nos son desagradables (emociones negativas) y aquellas que son neutras.

Las emociones positivas nos energizan, nos motivan a actuar y nos hacen sentir satisfechos con lo que la vida nos presenta; en términos vibratorios estas emociones vibran a una alta frecuencia (si leíste mi última publicación, sabrás que por medio de la ley de la atracción atraeremos cosas a nuestra vida ajustadas a dicha frecuencia, por ello son las que más nos interesa cultivar). Ejemplos de estas emociones pueden ser la alegría, la satisfacción, la gratitud, la serenidad, etc.

Cheerful businessman celebrating his success
Portrait of a cheerful businessman celebrating his success over gray background

Por otro lado, las emociones neutras suelen ser de duración corta, y suelen preceder a una emoción de uno de los dos otros tipos (un ejemplo de esta emoción sería la sorpresa).

Las emociones negativas, al contrario que las positivas, debilitan nuestra energía y nos inducen a un estado vibratorio bajo, opacando nuestra motivación para actuar y afrontar las situaciones diarias, muchas veces haciéndonos sentir como si tuviéramos un peso encima de los hombros.

Este tipo de emociones puede obstaculizar nuestro bienestar y es preciso detectarlas lo antes posible para así poder empezar a experimentar emociones más positivas, aumentando así nuestra vibración. Ejemplos de estas emociones pueden ser la tristeza, el estrés, la ansiedad, el nerviosismo, los celos (o la envidia), el enfado, etc. En esencia todas estas emociones derivan del miedo, o en otras palabras, la ausencia de amor que experimenta el individuo en un momento dado.

Portrait of a worried man
Portrait of a worried man standing over gray background and looking at camera

Si nos preguntaran e hiciéramos un ejercicio de autoanálisis, podríamos determinar en cada momento cómo nos sentimos,  puesto que estamos muy familiarizados con cada una de las distintas emociones de la escala vibracional (la cual te ilustro a continuación para que puedas entender mejor lo anteriormente explicado):
esala-emocional

Sólo he especificado las emociones extremas a un lado y a otro de la escala, omitiendo el resto de emociones intermedias; mi intención es que te quedes con la idea de que conforme nos acercamos a cualquiera de los dos extremos del espectro las emociones aumentan su intensidad en su respectiva polaridad.

En el libro de Pide y se te dará de Esther Hicks que te recomendé que leyeras en mi anterior post, la autora aporta consejos y ejercicios para que puedas moverte por la escala vibracional en sus distintos niveles. Por si acaso no leiste el post, te rescato el link del libro aquí para que puedas obtenerlo:

Esther y Jerry Hicks – Pide y se te dará

En ocasiones puede sernos difícil lidiar con ciertas emociones, especialmente aquellas que sean muy negativas; su energía puede hacernos entrar en una espiral de la cual sea difícil salir, y si no ponemos remedio ello puede limitar nuestra vida. Ya no sólo se trata del malestar que producen este tipo de emociones, puesto que se han hecho varios estudios que confirman la relación que puede existir entre el estado emocional y las enfermedades físicas. La enfermedad es el modo que tiene el cuerpo de avisarnos del desequilibrio que hemos experimentado previamente a nivel emocional, manifestado ahora en un plano físico.

Si bien puede ser molesta y desagradable, la emoción negativa nos ayuda a darnos cuenta de la discordancia que existe en alguna situación o aspecto de nuestra vida respecto lo que nosotros deseamos; así pues, no debemos verla como una enemiga, sino como un mensaje informativo que nos ayuda a conocernos mejor y saber lo que necesitamos para mejorar nuestro bienestar. Es preciso tomar conciencia de esta emoción cuando se presente para tomar la mejor decisión en cada momento, con todo el amor y la serenidad que podamos.

Algo de lo que estoy convencida es de que el estado natural del ser humano es sentirse bien y feliz, tan sólo hay que dejar de poner obstáculos para alcanzarlo. Permanece atento al pensamiento negativo, las críticas, la influencia de los medios de comunicación, etc. para no caer en emociones que debiliten tu fuerza. En su lugar, realiza actividades que te apasionen y energicen, lee un buen libro, medita, da largos paseos y observa todas las cosas buenas que la vida te ofrece; verás como cambia la forma cómo te sientes.

 

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