Mes: marzo 2017

El espejo de tu mundo

light-clouds-grass-ground.jpg

Creo que existe algo muy especial en la relación entre nosotros y el resto del mundo, lo que de otra manera podríamos llamar nuestra percepción de las cosas.

Está claro que la percepción de la realidad es una experiencia individual e irrepetible, ninguno de nosotros percibimos la realidad de la misma forma y eso puede evidenciarse simplemente hablando un poco con las  personas que nos rodean. En las conversaciones descubrimos las opiniones ajenas, que pueden ser muy dispares y en ocasiones hasta diametralmente opuestas a las nuestras.

Cada individuo ha moldeado su percepción de la realidad en base a su sistema de creencias, adquirido a lo largo de los años de acuerdo con la educación recibida y  el momento histórico que le ha tocado vivir.

Debido a lo anterior, quisiera aprovechar este post para advertir la tendencia que tenemos como seres humanos a proyectar nuestras emociones hacia el exterior, algo de lo que quizás tú ya te hayas percatado. Y es que, al ponernos nuestras gafas para ver el mundo,  nos cuesta en muchas ocasiones ser objetivos y curiosamente nos describimos a nosotros mismos a través de lo que vemos, sin ni siquiera ser conscientes de ello muchas veces. Como si de un espejo se tratara,  hacemos del mundo que nos rodea  un reflejo de nuestra personalidad, y volcamos en él todos nuestros anhelos, carencias y deseos.

Detectamos defectos en otras personas que sin ser conscientes nos otorgamos a nosotros mismos, culpamos a alguien de algo que nos ha sucedido con una facilidad a veces abrumadora, y tantos otros ejemplos que seguro podríamos encontrar si hiciéramos un poco de memoria. En definitiva, delegamos la responsabilidad por nuestras emociones al exterior, a lo que está ocurriendo, creyendo que la razón por la cual nos sentimos de determinada manera se encuentra fuera de nosotros.

Estamos muy acostumbrados a poner nuestra atención en el exterior, pero, ¿y qué hay de lo que ocurre en nuestro interior? ¿Acaso no es también importante?

Cuando prestamos atención a nuestras emociones y tomamos responsabilidad por ellas podemos darnos cuenta de que en realidad éstas tienen que ver mucho más con nosotros mismos de lo que nos pensamos. La forma cómo nos sentimos puede ser en muchas ocasiones producto de experiencias pasadas que nos dejaron huella y las cuales no supimos gestionar de la mejor manera.

Siendo más conscientes de nuestras emociones podemos atenderlas como es debido y dejar así de culpabilizar al exterior de cómo nos sentimos; al hacer ésto,  automáticamente gozamos de una mayor libertad para elegir como reaccionamos ante lo que nos ocurre, siendo dueños de nuestro propio bienestar.

Al realizar este cambio de paradigma, ésto es, al trasladar nuestra atención del exterior hacia nuestro interior, lo que hacemos también es dejar de vivir en el pasado o en el futuro. Si leíste el post anterior Tu sufrimiento es opcional, recordarás lo que te contaba sobre la relación íntima que existe entre el sufrimiento y el tiempo, y cómo el primero no puede sobrevivir sin el segundo. Sabiendo ésto, no es difícil adivinar que estaremos quitándonos un enorme peso de los hombros al quitar el tiempo de la ecuación.

Quisiera a continuación proporcionarte algunos consejos que espero te ayuden a gestionar mejor tus emociones sin la necesidad de proyectarlas hacia el exterior, aprovechando así los beneficios que ello puede comportarte:

  • Aventúrate a explorar la naturaleza de tus emociones.- Comienza a poner en práctica la introspección dirigiendo tu atención hacia dentro para poder explorar lo que estás sintiendo en este preciso instante. Es posible que haciendo ésto llegues a descubrir el origen de tus emociones, entendiendo aspectos de ti mismo que hasta ahora tal vez habías dejado pasar por alto. Al comprender el por qué de cómo nos sentimos ganamos un mayor control sobre nuestras  acciones y dejamos de actuar en piloto automático.
  • La clave está en reaccionar menos y observar más.- Va muy en línea con el punto anterior. Cuando yo tomo cierta distancia de lo que mi mente me está contando, puedo observar su futilidad y transitoriedad y dejar de sufrir por ello. Esto no debe confundirse con adoptar una actitud de apatía frente a lo que estoy experimentando, sino todo lo contrario, se trata de observar lo que estamos sintiendo en cada momento con total aceptación.
  • No juzgues aquello que observas.-  Este punto es muy importante, puesto que podemos caer en la trampa al observarnos de rechazar aquello que estamos sintiendo por considerarlo más o menos agradable (o más o menos correcto). Dicha valoración forma parte también de nuestra actitud mental, de modo que si nos percatamos de este hecho y abrazamos lo que observamos sin juzgarlo, inmediatamente tendremos el poder para sanarlo.
  • Mejora tu bienestar a través del autoconocimiento.-  Aprovecha siempre que puedas la oportunidad de observarte para conocerte mejor y comprender tus necesidades y deseos. Al mejorar nuestro autoconocimiento tenemos más poder para tomar decisiones que sean beneficiosas para nosotros y que contribuyan a nuestro bienestar. Sin dicho conocimiento, es más probable que andemos desorientados y no podamos desarrollar nuestro verdadero potencial, dejando de lado muchas posibilidades en el camino.

¿Cuál es tu visión acerca de este tema?  ¿En qué ocasiones recuerdas haber proyectado tus emociones hacia afuera y cómo abordaste la situación? Me interesaría mucho leer tu experiencia, así que como siempre te invito a dejármela en los comentarios 🙂 .

¡Hasta el próximo post!