Mes: agosto 2016

Sé como el agua

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En reiteradas ocasiones se nos ha hecho saber que nuestro cuerpo es agua en un 70%, y aproximadamente también lo es nuestro planeta Tierra. No hace falta por lo tanto poner en entredicho la gran presencia que dicho elemento tiene en nuestras vidas y la importancia que deberíamos conferirle. Sin agua no hay vida.

Pero más allá de que seamos conscientes de la importancia que tiene el agua, nos hemos parado a observar detenidamente su comportamiento? Si me lo preguntas, a mí me parece fascinante y creo que bajo él subyace una gran inteligencia.

Tan sólo hay que ver lo que ocurre cuando estamos en la playa o en el río y decidimos combatir el aburrimiento haciendo chocar nuestras extremidades contra la superficie apacible del agua. El agua, acto seguido, no hace otra cosa que salir despedida en la dirección que hayamos escogido para reunirse nuevamente consigo misma en su naturalidad tranquila, ocupando su espacio ordenadamente como si nada hubiera pasado algunos instantes antes.

El agua puede tomar la forma que queramos, puede adaptarse al recipiente que escojamos, no parece existir complicación alguna en este fenómeno. No parece existir discusión por su parte, ni algún signo de resistencia ante las situaciones a las que pueda verse sometida. Eso sí, permanece siempre en su totalidad, incorrompible e inseparable, su naturaleza es la unidad cualesquiera que sean las circunstancias.

¿Somos capaces de hacer como hace el agua ante las turbulencias a las que nos somete la vida de vez en cuando? ¿Somos capaces de volver a la calma tras un momento de bullicioso movimiento? O, por el contrario, nos dejamos afectar por los vaivenes del día a día, perdiendo nuestro estado natural de tranquilidad?

Te invito a que seas más como el agua cada vez, a disfrutar de los cambios positivos que dicha actitud puede traerte a tu vida y, por si fuera poco, a ser más feliz en el camino.

Y también te invito, seas o no como el agua en estos momentos, a dejarme un comentario al respecto :).

Personas tóxicas y cómo lidiar con ellas

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Quisiera aprovechar el post de hoy para hablar de algo que quizás te haya sucedido alguna vez a lo largo de tu vida: el tener que tratar con una persona que te genere incomodidad, malestar o, incluso peor aún y en casos más extremos, tristeza, nerviosismo e incluso depresión.

No me resulta del todo agradable utilizar la palabra ‘tóxica’ cuando estamos hablando al fin y al cabo de un ser humano, pero de algún modo la utilizaré para referirme a la nocividad que puede contener el simple hecho de tratar con este tipo de persona sin gestionarlo de la forma adecuada mediante los recursos necesarios.

Por darte una definición, la persona tóxica es aquella con la que básicamente se te hace más difícil el trato que con el resto de mortales, sin muchas veces ser tu consciente del por qué. Hay algo en esta persona que te produce inquietud, que absorbe toda tu energía y te deja agotado cuando finaliza vuestra interacción.

Existen diversas posibilidades por las que dicha persona pueda estar comportándose de la forma en que lo hace contigo. Es posible que puedas haberte convertido en el blanco preferido de dicha persona para verter en ti sus frustraciones e insatisfacciones, es posible que dicha persona esté imitando el comportamiento de otra persona que haya conocido en el pasado y que del mismo modo la hizo sufrir, e incluso es posible que esta persona se sienta amenazada por ti de algún modo y su forma de defenderse sea manifestando su desprecio hacia ti. Y encima todo ésto sin tú aparentemente haber hecho nada, con todo lo frustrante que ello puede ser para ti.

No entiendes qué es lo que puede estar pasando, pero cada vez que te cruzas con esta persona el resultado es el mismo, y se te pasan por la cabeza todo tipo de preguntas.

¿Por qué actúa así conmigo? ¿Cómo puedo hacer que cambie su forma de tratarme? ¿Debo cambiar mi forma de ser cuando estoy con esta persona?

La respuesta a todas estas preguntas es la misma: poco tiene que ver contigo el hecho de que esta persona se comporte como lo hace y sí mucho consigo misma y la forma de abordar su situación vital. Esto es una buena noticia para ti y quisiera convencerte para que lo veas de esta forma, porque ello puede ayudarte a quitarte un gran peso de encima y eliminar cualquier sentimiento de culpabilidad que puedas estar albergando debido a la situación en la que te encuentras con esta persona.

Si has llegado a ser consciente de que lo que sucede no tiene nada que ver contigo, el siguiente paso sería determinar cómo vas a abordar a esta persona. A veces se puede resolver la situación simplemente hablando las cosas directamente para tratar de llegar a un acuerdo por ambas partes; si ya has intentado ésto último y la situación lamentablemente no ha mejorado, es posible que debas contemplar la posibilidad de alejarte de esta persona, especialmente si se trata de una amistad que ya has detectado como insana para ti.

En otras ocasiones, la existencia de lazos familiares o de relaciones laborales pueden dificultar la situación perpetuando el acercamiento con la persona en cuestión y alargando el malestar que ello pueda producirte.

En casos como éste último, deberás aprender a tratar con esta persona dejándote afectar lo mínimo posible por ella. Puedes probar a poner en práctica los siguientes consejos:

  • Trata de hablar con esta persona acerca de cómo te sientes a raíz de vuestras interacciones. Si ello no es suficiente para que la persona entre en razón y su conducta sigue siendo la habitual, informa de la situación a alguien que consideres pueda intermediar de forma que las aguas se calmen por el bien de todos.
  • Cuando el primer punto no resulte, procura disminuir el contacto con esta persona al mínimo imprescindible, de modo que puedas reducir al máximo la potencialidad de conflicto con ella. Puede que al hacer ésto, con el tiempo las aguas se calmen y pueda darse un acercamiento más amistoso por ambas partes tras un periodo de reflexión.
  • Otra alternativa que puedes aplicar a la hora de interaccionar con la persona tóxica es la de ignorar simplemente las partes de la conversación que te resulten incómodas o desagradables, tratando de restarles importancia y sin involucrarte demasiado en ellas. Toma sólo aquello que creas digno de ser escuchado por ti y deja que el resto caiga en saco roto. Puedes combinar la técnica de la meditación con ésto último para no apegarte en exceso a la forma en cómo se desarrollen vuestros encuentros.

Ante las distintas casuísticas posibles, finalmente eres tú quien tiene la decisión final y sabe qué es lo más conveniente. Si me preguntas, creo que cuando es tu bienestar el que está en juego, no existe nada más importante. Merece la pena hacer lo posible para preservar tu salud mental, física y emocional haciendo una balanza y tomando si es necesario medidas drásticas, con todas las consecuencias que tu decisión pueda conllevar.

Espero que este post te sea de utilidad en caso de encontrarte en una situación como la que he descrito, y te invito a compartir cualquier cosa que te apetezca sobre el tema en los comentarios :).