Mes: mayo 2016

Emociones positivas vs. emociones negativas

Te has parado a pensar en el impacto que tienen tus emociones en tu día a día?

En todo momento, estas entidades vibratorias inciden directamente en nuestra forma de sentirnos y en nuestra forma de actuar, determinando así los resultados que obtenemos en cada área de nuestra vida.

Aunque a veces pudiéramos pensar lo contrario, las emociones son una de las mejores cosas que tenemos los seres humanos. Ellas son indicadores claros de cómo nos sentimos, y el mero hecho de observarlas puede ayudarnos a tomar decisiones importantes, a saber qué es lo que más nos conviene en cada momento, y en definitiva a manejar el timón de nuestra vida buscando siempre lo más alineado con nuestro bienestar.

Podemos fácilmente distinguir entre aquellas emociones que nos son agradables (emociones positivas), aquellas que nos son desagradables (emociones negativas) y aquellas que son neutras.

Las emociones positivas nos energizan, nos motivan a actuar y nos hacen sentir satisfechos con lo que la vida nos presenta; en términos vibratorios estas emociones vibran a una alta frecuencia (si leíste mi última publicación, sabrás que por medio de la ley de la atracción atraeremos cosas a nuestra vida ajustadas a dicha frecuencia, por ello son las que más nos interesa cultivar). Ejemplos de estas emociones pueden ser la alegría, la satisfacción, la gratitud, la serenidad, etc.

Cheerful businessman celebrating his success
Portrait of a cheerful businessman celebrating his success over gray background

Por otro lado, las emociones neutras suelen ser de duración corta, y suelen preceder a una emoción de uno de los dos otros tipos (un ejemplo de esta emoción sería la sorpresa).

Las emociones negativas, al contrario que las positivas, debilitan nuestra energía y nos inducen a un estado vibratorio bajo, opacando nuestra motivación para actuar y afrontar las situaciones diarias, muchas veces haciéndonos sentir como si tuviéramos un peso encima de los hombros.

Este tipo de emociones puede obstaculizar nuestro bienestar y es preciso detectarlas lo antes posible para así poder empezar a experimentar emociones más positivas, aumentando así nuestra vibración. Ejemplos de estas emociones pueden ser la tristeza, el estrés, la ansiedad, el nerviosismo, los celos (o la envidia), el enfado, etc. En esencia todas estas emociones derivan del miedo, o en otras palabras, la ausencia de amor que experimenta el individuo en un momento dado.

Portrait of a worried man
Portrait of a worried man standing over gray background and looking at camera

Si nos preguntaran e hiciéramos un ejercicio de autoanálisis, podríamos determinar en cada momento cómo nos sentimos,  puesto que estamos muy familiarizados con cada una de las distintas emociones de la escala vibracional (la cual te ilustro a continuación para que puedas entender mejor lo anteriormente explicado):
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Sólo he especificado las emociones extremas a un lado y a otro de la escala, omitiendo el resto de emociones intermedias; mi intención es que te quedes con la idea de que conforme nos acercamos a cualquiera de los dos extremos del espectro las emociones aumentan su intensidad en su respectiva polaridad.

En el libro de Pide y se te dará de Esther Hicks que te recomendé que leyeras en mi anterior post, la autora aporta consejos y ejercicios para que puedas moverte por la escala vibracional en sus distintos niveles. Por si acaso no leiste el post, te rescato el link del libro aquí para que puedas obtenerlo:

Esther y Jerry Hicks – Pide y se te dará

En ocasiones puede sernos difícil lidiar con ciertas emociones, especialmente aquellas que sean muy negativas; su energía puede hacernos entrar en una espiral de la cual sea difícil salir, y si no ponemos remedio ello puede limitar nuestra vida. Ya no sólo se trata del malestar que producen este tipo de emociones, puesto que se han hecho varios estudios que confirman la relación que puede existir entre el estado emocional y las enfermedades físicas. La enfermedad es el modo que tiene el cuerpo de avisarnos del desequilibrio que hemos experimentado previamente a nivel emocional, manifestado ahora en un plano físico.

Si bien puede ser molesta y desagradable, la emoción negativa nos ayuda a darnos cuenta de la discordancia que existe en alguna situación o aspecto de nuestra vida respecto lo que nosotros deseamos; así pues, no debemos verla como una enemiga, sino como un mensaje informativo que nos ayuda a conocernos mejor y saber lo que necesitamos para mejorar nuestro bienestar. Es preciso tomar conciencia de esta emoción cuando se presente para tomar la mejor decisión en cada momento, con todo el amor y la serenidad que podamos.

Algo de lo que estoy convencida es de que el estado natural del ser humano es sentirse bien y feliz, tan sólo hay que dejar de poner obstáculos para alcanzarlo. Permanece atento al pensamiento negativo, las críticas, la influencia de los medios de comunicación, etc. para no caer en emociones que debiliten tu fuerza. En su lugar, realiza actividades que te apasionen y energicen, lee un buen libro, medita, da largos paseos y observa todas las cosas buenas que la vida te ofrece; verás como cambia la forma cómo te sientes.

 

Introducción a la Ley de la Atracción

Blue sky
Blue sky

¿Has oído hablar sobre la ley de la atracción?

Durante siglos se ha hablado sobre dicha ley y lo que la misma propone, pero quizás su nombre ha ido cobrando mayor popularidad a partir de comienzos del presente siglo, tras la publicación del best-seller El secreto, de Rhonda Byrne. Actualmente se puede encontrar una gran cantidad de material al respecto de cómo aplicar la ley de la atracción, ya sea en la red o en la extensa bibliografía que se halla publicada hasta la fecha.

En este post quisiera introducir los aspectos básicos de la ley de la atracción y poner a tu alcance lo que necesitas saber para comenzar a aplicarla en tu vida; en posteriores publicaciones profundizaré más sobre el tema, ya que creo que es preciso para poder comprender la ley en su totalidad.

Antes de nada hablemos un poco de física cuántica (no te asustes 🙂 ). Básicamente, lo que respalda la física cuántica es que todo cuanto existe en el Universo es pura energía, que vibra constantemente a una frecuencia determinada; nosotros, que formamos parte del Universo también estamos hechos de esa misma energía.

Partiendo de lo anterior, la ley de la atracción dictamina que ‘lo semejante atrae a lo semejante’, y que nuestros pensamientos (que son entidades vibratorias) afectan a la energía del Universo moldeándola, manifestando en últimas en nuestro mundo físico  aquello que hemos pensado con anterioridad.

Dicho de otro modo, somos seres vibratorios, y por ende somos partícipes de una creación deliberada en nuestro mundo físico en función de la frecuencia que emitimos (esta es, la vinculada a nuestros sentimientos y/o emociones). Constantemente estamos manifestando nuestra realidad bajo la acción de la ley de la atracción, seamos conscientes de ello o no.

Este hecho implica algo que cambia nuestro paradigma completamente: las circunstancias externas que percibimos con nuestros sentidos no son ajenas a nosotros, sino atraídas por nosotros; de este modo, nosotros constituimos la causa de todo aquello que experimentamos (manifestamos) en cada momento de nuestra vida.

El funcionamiento de esta ley resulta sencillo de entender, aunque quizás no lo sea tanto el saber aplicarla correctamente para que trabaje a favor nuestro en pos de manifestar todo aquello que queramos en nuestras vidas.

A continuación resumo los pasos esenciales para que empieces a aplicar la ley de la atracción a tu vida:

  • Decide qué es lo que deseas.- Ten claro qué es aquello que deseas manifestar en tu vida, puede ser cualquier cosa (perder peso, conseguir un nuevo trabajo, etc.), pero lo más importante es que debes ser específico acerca de lo que quieres atraer (si quieres perder peso, decide qué peso deseas alcanzar, si quieres un nuevo trabajo, decide cómo quieres que sea tu trabajo ideal). Puede venirte bien apuntar tu deseo en un papel para aclarar este punto, ya que es importante tenerlo claro antes de poner en práctica los siguientes pasos de la manifestación.
  • Enfoca tu atención en tu deseo.- Comienza a pensar en lo que quieres manifestar, utiliza el poder de tu imaginación para visualizar lo que deseas como si ya lo tuvieras actualmente (ésto último es muy importante). Puede ser muy efectivo visualizar tu deseo con los ojos cerrados en un estado meditativo, que es cuando tu mente está más calmada y receptiva. Dedica tiempo y constancia a hacer esto, y sobretodo a sentirlo, pues es ahí cuando emites las vibraciones adecuadas al Universo para que éste haga la labor de devolverte tu deseo manifestado.
  • Permite la manifestación de tu deseo.- En este punto es donde muchas personas suelen fallar, ya que no permiten que su deseo se manifieste porque emiten sentimientos de duda acerca de la manifestación de su deseo o se obsesionan con la ausencia del mismo, y como la ley de la atracción opera sin excepciones, lo que reciben es precisamente eso. Por lo tanto, debemos enfocar nuestra atención en lo que deseamos pero sin llegar a obsesionarnos con ello, teniendo fe en que se va a manifestar, sin cuestionar el cómo o el cuándo sucederá; ahí reside la clave de toda manifestación existosa.

Es posible que si es la primera vez que oyes todo esto te resulte demasiado esotérico y/o difícil de comprender, especialmente si sueles basar tus creencias únicamente en aquello que está demostrado científicamente. Yo no estoy aquí para convencerte de nada, pero sí te invito a que pruebes por ti mismo lo que te acabo de contar y así puedas cerciorarte de la validez de esta ley por tu propia experiencia.

En lo personal he podido poner en práctica la ley de la atracción satisfactoriamente en algunos momentos de mi vida en que he necesitado manifestar cosas concretas, de modo que puedo dar fe de su efectividad, siempre que se sigan los pasos anteriormente mencionados correctamente. El concepto en si no es difícil de entender, pero quizás no lo sea tanto el ponerlo en práctica satisfactoriamente, por ello te aconsejo que persistas y sobretodo mantengas tu fe en que la ley está funcionando para ti en todo momento.

Hay libros realmente muy buenos acerca de este tema, en esencia todos vienen a decir lo mismo que lo que te he explicado en este post, pero si quieres ir un poco más allá te recomiendo que leas las enseñanzas de Abraham Hicks, que se recopilan en una serie de libros de la autora Esther Hicks. En especial te recomiendo el libro Pide y se te dará, puedes obtenerlo en Amazon accediendo al siguiente link:

Esther y Jerry Hicks – Pide y se te dará

Me interesaría mucho oír tu experiencia con esta maravillosa ley, así que anímate y cuéntanosla en los comentarios :). ¡Nos vemos en el próximo post!

Estableciendo metas

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man’ s silhouette with her hands raised in the sunset

‘Si quieres vivir una vida feliz, átala a una meta, no a una persona o a un objeto’ – Albert Einstein

Rescato esta frase de Einstein para introducir la temática del post de hoy: la importancia de establecernos metas.

Las metas nos despejan el camino de infinitas posibilidades que se extiende ante nosotros de forma tan incierta a lo largo de nuestra vida. El ser humano necesita tener un objetivo que lo ayude a moverse en alguna dirección, un deseo que lo motive a tomar acción, un propósito; sin metas el hombre se siente perdido, sin saber bien hacia dónde dirigirse.

Una meta nace de un deseo, de una necesidad que surge de nuestro interior; todos deseamos algo, el deseo es algo inherente al ser humano, seamos conscientes de ello o no. Lo que sucede es que generalmente, deseamos muchas cosas pero nos falta capacidad para concretar dichos deseos en metas realizables, y por otro lado no todos nuestros deseos son honestos o verdaderos, muchas veces vienen del ego y por ello no tienen demasiada fuerza.

En este post quisiera hablarte sobre establecer metas que sean realizables y los pasos a seguir para alcanzarlas.

A la hora de formular metas, debes tener en cuenta los siguientes pasos:

1. Define exactamente qué es lo que quieres

El primer paso y el más primordial es definir lo que quieres, ya que sin ello te será difícil esclarecer los pasos a seguir para conseguir aquello que deseas. Es momento de que reflexiones sobre ello y seas honesto contigo mismo, antes de proceder al siguiente paso. Cuanto más específico seas sobre lo que quieres, más fácil te será tomar acción para lograrlo y ello simplificará mucho las cosas.

Un consejo que te doy es el siguiente: piensa en grande. No me gusta demasiado la frase ‘sé realista’ que solemos utilizar, creo que puede frenar nuestra ambición y equivale a ponernos límites a nosotros mismos. Se supone que las metas deben retarnos, deben motivarnos y hacernos crecer, por ello no tengas miedo a apuntar alto siempre que ello te haga sentir bien.

2. Gestiona los recursos

Algo importante antes de ponerte manos a la obra es que te pongas en modo investigador y reflexiones acerca de los recursos que vas a necesitar para que el cumplimiento de tu meta sea posible. Empieza a leer libros que se relacionen con tu meta, busca casos de gente que hayan logrado lo mismo en el pasado, establece contactos, etc. Cualquier cosa es válida mientras te ayude a tener una mejor visión de lo que necesitarás hacer en el camino hacia tu meta y del esfuerzo que deberás dedicarle.

3. Ponle una fecha

Si has leído un poco sobre el tema habrás visto que siempre se hace mucho hincapié en acotar las metas en el tiempo. El porqué de esto es que el hecho de ponerle fecha a una meta te hace tomar mayor consciencia de su grado de inmediatez y eso te prepara para llevarla a cabo con éxito. Es posible que esto ya lo hagas con algunas de tus metas, pero suele suceder que siempre acumulamos tareas pendientes que yo llamo marginales en una lista, las cuales no llegamos a cumplir nunca porque quizás consideramos menos urgentes, y eso nos previene de ponerles fecha, postergando así su cumplimiento. Podemos justificarnos diciendo que no hemos tenido tiempo para llevarlas a cabo, pero la realidad es que no hemos dejado un hueco en nuestra agenda para ello.

A la hora de estimar una fecha límite deberás realizar un ejercicio de reflexión contigo mismo para ver con qué tiempo te sientes más cómodo y/o capaz para lograr lo que te hayas propuesto. Esto es muy importante y de ello dependerá la calidad de los pasos siguientes que adoptes, por ello tómate el tiempo que sea necesario para esclarecer este punto.

Te puede ser muy útil establecerte metas a corto plazo (a realizar en los próximos días o semanas), a medio plazo (a realizar en 6 meses vista) y a largo plazo (a realizar en 5 años vista), para así tener una visión más clara de lo que quieres conseguir en las distintas etapas de tu vida y poder organizarte mejor.

4. Toma acción

Más importante que saber qué objetivos o metas queremos cumplir es el hecho de tomar acción para que ello sea posible.

Parece obvio, no? Pues aquí es donde hay mayor porcentaje de suspensos.

Hay un dicho conocido que reza lo siguiente: nada puede cambiar si no hacemos las cosas de distinta manera.

Es usual que al comenzar a perseguir una nueva meta debamos incluir nuevos hábitos en nuestra rutina diaria en pos del cumplimiento de la misma, por ello será necesario ser disciplinados y tomar acción para no perder de vista nuestro objetivo, sin dejarnos arrastrar por lo que nos resulta más cómodo o lo que hemos venido haciendo hasta el momento.


Existen algunos enemigos que te podrás encontrar en el camino hacia la conquista de tus metas:

  • Pereza (o procrastinación, de este tema ya te hablé en otro post que rescato aquí: Gestionemos nuestro tiempo): Te invito a revisar los pasos que te propuse para que puedas lidiar con ella de la mejor forma posible.
  • Miedo: Será tu compañero de viaje en muchas ocasiones a lo largo de toda tu vida, de modo que lo mejor es que os hagáis amigos y te atrevas a actuar a pesar de él. En otro post hablaré más extensivamente de este tema :).
  • Falta de conciencia o claridad: En otras palabras, que no tengas del todo claro hacia dónde te diriges, o que tu propósito no tenga la suficiente importancia para ti como para persistir en su conquista. En cualquiera de los casos, párate a reflexionar acerca de lo importante que es para ti lograr lo que te propusiste y si estás dispuesto a hacer todo lo posible para llegar hasta el final.

 

Si te interesa especialmente este tema hay un libro que te recomiendo que leas encarecidamente, se llama El secreto del poder de las metas de Andrew Correntt, y habla sobre lo que te acabo de contar y varias cosas más (en internet se encuentra disponible en descarga gratuita).

Y llegados a este punto tan sólo me queda desearte mucha suerte y mandarte todo mi ánimo para que avances con éxito hacia tus metas :). ¡Nos vemos como siempre en el próximo post!

 

Filosofía de vida

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http://www.alexstemmer.com

En este post me pondré un poco filosófica para hablar de lo que culturalmente denominamos como filosofía de vida.

Es usual hablar de nuestra filosofía de vida para intentar definirnos a nosotros mismos o nuestra forma de entender la vida, al referenciarla hacia una forma personal de vivir o de hacer las cosas en nuestro día a día. Pero no sólo eso, nuestra filosofía de vida determina la forma cómo abordamos las situaciones, las relaciones, y en definitiva todo lo que constantemente nos ocurre. En últimas, nuestra filosofía de vida será la que determine el éxito que tengamos ante los objetivos que nos propongamos, pues depende directamente de nuestros valores, y estos a su vez determinan nuestra conducta.

Hay que ser conscientes de que la filosofía de vida surge de nuestra esencia, no es algo que podamos cogerle prestado a nadie, ya que entonces estaríamos fingiendo y engañándonos a nosotros mismos (más aún, podemos cometer el error de vivir la vida que otros quieren que vivamos tan sólo por el hecho de querer complacerlos). Por el contrario, conocerla derivará de saber quiénes somos y de lo que queremos lograr en nuestra vida.

Tampoco hablamos de un componente fijo e inamovible, ya que al estar expuestos al constante vaivén de las circunstancias que nos acontecen, nuestra filosofía de vida puede verse modificada hasta límites completamente opuestos. Ésto suele suceder cuando las personas experimentamos sucesos que marcan  un antes y un después en nuestra vida, a veces llevándonos incluso a cambiar completamente nuestros valores y creencias y parecer personas completamente distintas en el ojo ajeno.

No obstante, puede que en este momento de tu vida no tengas clara cuál es tu filosofía de vida, y eso te haga sentir perdido o sin rumbo. Déjame decirte que nunca es tarde para empezar a conocerte y pensar sobre lo que verdaderamente es importante para ti, para mi es de hecho una de las cosas más importantes en la vida de una persona, así que te invito a que dediques algunos minutos de reflexión que puedan convertirse en el futuro en muchos momentos de felicidad :).

Si me preguntas, puedo decirte que mi filosofía de vida se ha visto claramente alterada si me remonto diez años atrás. Si bien durante mi época de estudiante mi prioridad era la de tener en el futuro un buen trabajo y un buen sueldo, tras incursionar en el mundo laboral me di cuenta de que por encima de eso valoro más la tranquilidad y la libertad, así como la posibilidad de hacer algo que me gusta; en otras palabras, mis prioridades cambiaron, y lo mismo puede sucederte a ti.

Ten claro que no existe una filosofía de vida mejor que la otra, la mejor filosofía será aquella que mejor se adapte a tu forma de ser y que mejor contribuya a tu felicidad, y sobre la felicidad no hay nada escrito, cada uno la entiende de una forma distinta y personal (siempre y cuando no rebasemos los límites de hacer daño a otras personas, claro está).

Te invito a que me hables sobre tu filosofía de vida en los comentarios, y nos vemos en el próximo post! 🙂

Gestionemos nuestro tiempo

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Querido lector, si revisaste la anterior publicación en la que hablaba sobre lo que yo denomino ‘vivir a cámara lenta’, en este post te vengo a dar algunos consejos para que puedas gestionar tu tiempo de manera efectiva para poder cumplir con los objetivos que te vayas proponiendo.

Antes que nada déjame hacerte una pregunta, has oído hablar de la procrastinación?

Por si acaso, te daré una definición.

Según Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Procrastinaci%C3%B3n):

La procrastinación (del latín procrastinare: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro)postergación o posposición es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

¿Te resulta esto familiar? ¡A mí sí, y mucho! Me ha ocurrido en múltiples ocasiones el proponerme hacer una serie de cosas, tener muy claro lo que quería hacer y finalmente no dar el paso o tomar las acciones necesarias para su cumplimiento. La procrastinación puede llegar a ser uno de los principales enemigos con los que nos podemos encontrar a la hora de gestionar nuestro tiempo y por ende cumplir con nuestros objetivos. Es una condición inherente al ser humano y creo que a todos nos ha pasado alguna vez, y puede afectar directamente a nuestra productividad si no aprendemos a combatirla adecuadamente.

Podemos encontrarnos procrastinando en situaciones que dependen totalmente de nosotros, un buen ejemplo de ello sería el ámbito académico, independientemente de la etapa educativa. Yo misma en mi época de estudiante me encontré procrastinando en multitud de ocasiones por querer realizar actividades que me parecían más placenteras en dicho momento, pero después tenía una sensación de arrepentimiento bastante desagradable cuando me aproximaba a un punto de no retorno en el que apenas me quedaba tiempo para hacer las cosas; ése es el punto al que debemos evitar llegar a toda costa.

Hacer las cosas con tiempo es siempre un buen hábito que nos conducirá al éxito, no es necesario esperar a tener ganas de hacer algo para ponerse manos a la obra, ni que decir tiene que esperar al último momento para realizar las tareas no es la mejor estrategia que podemos utilizar, puesto que a última hora siempre se nos pueden presentar imprevistos con los que no contábamos.

Uno de los motivos del fenómeno de la procrastinación es nuestra búsqueda de una recompensa a corto plazo, en ello se encuentra involucrado nuestro sistema límbico. La situación que nos produce placer a corto plazo tiene que ver con un aumento en los niveles de dopamina; por ello, es fácil caer en la búsqueda de una satisfacción inmediata en contraposición con aquella actividad cuya recompensa vemos demasiado lejana en el tiempo como para motivarnos a tomar acción.

Otro de los motivos que nos llevan a procrastinar es un miedo a no estar a la altura de las expectativas que nosotros mismos nos creamos frente a determinada tarea, meta, etc. Podríamos denominarlo también como un miedo al fracaso o incluso un miedo al éxito. En cualquier caso, el miedo que subyace a la procrastinación no nos permite avanzar y nos hace retrasar la tarea, con todas las consecuencias que ello conlleva.

La buena noticia que puedo darte es que existen algunas estrategias que podemos tomar para hacer frente a la procrastinación y evitar que ésta ejerza su influencia sobre nuestras vidas:

1. Sé consciente de tu actitud de procrastinación

Antes que nada, cuando la procrastinación aparezca debes ser consciente de ello. En el momento en que te veas queriendo posponer alguna actividad, párate a pensar en la importancia que ésta tiene para ti y sé realista acerca del tiempo que crees que puede llevarte finalizarla. Nuevamente, la meditación puede ser una herramienta muy útil para ayudarte a tomar conciencia de tu actitud de procrastinador y frenes la actividad mental que te hace divagar y retrasar tus obligaciones.

2. Calibra las consecuencias de tus actos

Reflexiona sobre las consecuencias que la procrastinación puede ejercer sobre tus objetivos y por extensión sobre tu vida. El tiempo nunca se detiene, y todo lo que no hagamos hoy tendremos que hacerlo en algún momento; no digo que trates de hacer mil cosas y no dejes tiempo para el ocio, pero sí que priorices y resuelvas lo verdaderamente importante antes de que sea demasiado tarde.

3. Evita el perfeccionismo

Muchas veces detrás de la postergación reside una actitud de perfeccionismo, de querer hacer las cosas persiguiendo cumplir un ideal que tenemos en mente, de modo que nunca nos ponemos en acción y nos perjudicamos a nosotros mismos. Olvídate del perfeccionismo, es mejor hacer las cosas con los recursos de los que disponemos ahora que no esperarnos al punto de no retorno en el cual el desastre ya esté servido.

4. La procrastinación es un hábito

La procrastinación no deja de ser un hábito, y como habrás leído en el post que abrí sobre buenos hábitos, malos hábitos, depende de ti que el hábito de la procrastinación no se convierta en algo serio y afecte tu desempeño diario. Puedes empezar desde hoy mismo a tomar las acciones necesarias que te acerquen a tus metas, y a medida que actúes así tu actitud de procrastinación irá perdiendo fuerza. Tú mismo lo agradecerás y te sentirás orgulloso de lo que vayas logrando conforme vayas avanzando en tus propósitos.

5. No todo es trabajar

Trata de buscar tiempo de vez en cuando para premiarte un poco cuando consigas realizar lo que te habías propuesto. Puedes usar este método para motivarte a actuar más rápidamente (eso sí, no vale hacer trampas!).

Espero que estas estrategias te ayuden a la hora de afrontar mejor la procrastinación cuando ésta se presente  y consigas avanzar en los objetivos que te propongas. Te invito a que me cuentes tu experiencia en los comentarios :).

¡Te veo en el próximo post!

 

 

Vivir a cámara lenta

Lightbulb on sand (global warming)
concept of a lightbulb on sand (environment issue)

En los días que corren es usual escuchar a la gente decir que les falta tiempo para hacer todo aquello que desean hacer. El ritmo frenético de vida que llevamos parece no darnos tregua y terminamos el día exhaustos y con la sensación de no haber cumplido con todo lo que teníamos en mente. Lo peor de ello es que en ocasiones podemos hasta culpabilizarnos por esto y sentirnos inútiles o frustrados (si te sientes identificado con esto que digo, no te preocupes porque no eres el único, a mí misma me ha pasado en múltiples ocasiones!).

Parémonos a analizar este fenómeno, al cual yo denomino cariñosamente el síndrome del correcaminos.

¿Acaso tiene el día horas insuficientes? ¿La vida se ha confabulado contra nosotros para que tengamos mucho que hacer y poco para ser (en otras palabras, hacer cosas por el mero hecho de hacerlas sin pensar si disfrutamos con aquello que hacemos). Yo tengo la teoría de que si el día tuviera 48h en lugar de 24h seguiríamos quejándonos de la falta de tiempo,  porque el problema reside en nuestra condición mental. La mente tiende a divagar en exceso y a querer conquistar demasiados objetivos a la vez, de modo que terminamos la jornada estresados y sin haber concretado demasiado en nada, teniendo la sensación de no haber sido demasiado productivos.

Ante este tipo de situaciones, una herramienta que yo suelo aplicar y que te recomiendo es el hecho de tratar de simplificar al máximo las cosas y establecer prioridades. Puede parecerte algo obvio, pero realmente es algo en lo que los humanos solemos fallar, debido a que nuestra mente dispone de una gran capacidad para resolver problemas matemáticos pero que tiende a embrollarse cuando se trata de afrontar cuestiones aparentemente sencillas de nuestra vida diaria.

Más concretamente, simplificar significa pararte un momento  a vivir este momento y dejar que las cosas fluyan de la forma adecuada, sin forzar las circunstancias; se trata de tomar las cosas como vienen y tomar la acción que debas tomar en cada momento. A esto lo llamo ‘Vivir a cámara lenta’, analogía en la que me baso para intentar describirte la que considero una forma más saludable de afrontar las cuestiones de tu vida diaria y así evitar estresarte innecesariamente.

A modo de ilustración, imagínate que tienes un hilo delante de ti que simboliza tu vida, sobre el cual vas caminando. Ahora imagina que sobre él, como si de bloques se trataran, vas colocando tus asuntos pendientes uno detrás del otro. Lo que queremos conseguir con esto es enfocar la mente en una única tarea, asunto, o como le quieras llamar, para así aumentar nuestra concentración y por ende ser más eficientes en su resolución.

Empieza a moverte afrontando una cosa detrás de la otra, no pierdas energía alimentando un manojo de problemas ficticios que se amontonan en tu mente ni pretendas resolverlos todos a la vez, menos aún desde una condición puramente mental, como si de cálculo mental se tratara. Puedes utilizar la herramienta de la meditación para ayudarte con este proceso, te sorprenderá ver cómo tu productividad aumenta actuando de este modo y además dispondrás de mayor creatividad en todo lo que hagas :).

Quizás te sirva tener en mente el siguiente esquema ante cualquier situación que debas resolver:

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Trata de recordar este proceso cuando te sientas abrumado con mil tareas por hacer y sin saber por dónde empezar, y recuerda ponerlo en práctica para cada una de ellas, siguiendo un orden de prioridades que tú mismo hayas establecido. No olvides contarme tu experiencia en los comentarios :).

Considero de vital importancia que empecemos a reducir la velocidad en la que nos movemos diariamente en pos del hacer para enfocarnos más en disfrutar de los pequeños detalles de la vida, cumpliendo con lo que tengamos que hacer pero nunca a costa de hipotecar nuestro sentimiento de bienestar.

Quiero seguir hablándote de esto, pero haremos una pausa para que reflexiones sobre estas cuestiones y te veo en mi próxima entrada, en la que quisiera darte algunos tips que considero útiles para  gestionar nuestro tiempo :).